Yo tuve una novia violenta

María Matienzo Puerto

Mujeres Publicas en el Bienal de La Habana

HAVANA TIMES — Cuando “Amelia” tuvo el primer ataque de ira, yo me asusté. Ella me gritó, dio golpes en la pared y salió de la casa para descargar su ira en el que primero se atravesara en su camino. Al rato regresó y no supo que había roto más de una ilusión.

Yo, la experta en reconocer y desprenderme de los hombres violentos, pensé que entre las lesbianas no habría violencia, que todo sería más armonioso.

No hubo más rabietas, pero yo no podía llegar pasada la hora que ella imponía; mis amigos tenían más defectos de los que yo era capaz de ver; sus deseos eran órdenes y los míos no eran tan importantes, aunque a veces me complacía. La historia es más larga, pero este es mi resumen.

Yo supongo que estaba enamorada por eso la relación duró tres años. Los planes de tener hijos, una casa con jardín y un perro se desmoronaron cuando yo comencé a reclamar ciertos derechos.

Un día llegó y me dijo que estaba enamorada de otra mujer y yo, con dolor, tuve que aceptarlo. Todo acabó tan violento como había empezado.

Con el tiempo sentí un gran alivio.

Por curioso que parezca, no tomé verdadera conciencia de ese pasaje de mi vida hasta que vi la intervención plástica, en la recién concluida 11 Bienal de arte contemporáneo de la Habana, del proyecto argentino “Mujeres públicas.”

El discurso que ellas articulan va más allá de mi historia de vida y sin querer justificar a mi ex “Amelia” me doy cuenta de que su estado constante de violencia es la consecuencia, según Mujeres públicas, de “las palabras ofensivas, las miradas despectivas, las caras de asco y vergüenza” y también de su empeño en seguir un patrón masculino machista.

Ahora sé que no puedo andar de ingenua pensando en princesas azules o en futbolistas encantadas; y que la vida es hermosa y diversa; y que el gran amor es el que no te propone ahogar en la bañera todos tus sueños.

Contrario a lo que pensaron algunos, que Amelia fuera violenta y machista no me quitó las ganas de ser lesbiana.

Yo veo las mismas ventajas (tal vez mas) que ven las muchachas del proyecto argentino: “desarrollar tu creatividad explicándole a tu abuela cómo es que tu novio se llama Laura; ser una mujer independiente después de que tus padres te echaron de su casa; no tener que invertir parte de tu sueldo en uñas esculpidas; que tu ginecóloga te ahorre la tortura de un tacto por miedo a que te calientes; no tener que preocuparte por tomar pastillas anticonceptivas todas las noches.”

Y sobre todo “no tener que explicarle a tu pareja que el clítoris no está en la oreja.”

 

 

Maria Matienzo

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.

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6 thoughts on “Yo tuve una novia violenta

  • Hola yo tambien tuve una pareja violenta.me golpeaba hasta q me canse y la golpie para defenderm..me alegro mucho d haberla abandonado antes d q termine muerta x su violencia

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