Alejandro, un joven trabajador cubano

Estudiantes cubanos. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – La juventud es un constante estado de euforia. Por lo general, son los padres los que llevan la carga y las preocupaciones. Lo más importante es poder resistir y tener a alguien que nos apoye. En este caso, cuento con mi hijo, que es el que en estos momentos, prácticamente, mantiene a la familia.

Contrariamente, muchos jóvenes viven mantenidos por sus progenitores. La mayoría de sus padres no cuentan con dinero necesario para que tengan una buena alimentación. La calle está dura, la sobrevivencia es el verdadero plato principal.

Conozco a muchachos que han tenido que abandonar los estudios para ponerse a trabajar. Algunos en restaurantes y cafeterías, otros en Mipymes.

Alejandro, un amiguito del barrio, primero comenzó a trabajar en una pizzería, ahora está descargando mercancía en una Mipyme, y a veces vendiendo. Está ahorrando para comprarse una moto, pero aún ve ese sueño demasiado lejano.

Antes venia con frecuencia a visitarnos, y se pasaba las horas metido en el cuarto de mi hijo jugando en el Play Station. Incluso, comía aquí si se le hacía tarde. Mientras que, ahora, llega a su casa agotado, se baña, come, pone una película, y se queda dormido enseguida.

Ya ni siquiera intenta buscarse una novia para salir, dice que las chicas solo piensan en invitaciones caras. Alega que casi todas las que ha conocido últimamente, esperan tener un novio con una billetera reventada de dinero. Por lo que prefiere salir solo, o con amigos.

Ha atravesado momentos de gran tensión, cuando falleció su abuelo y tuvo que hacerse cargo del funeral, porque su madre se encontraba devastada por la pérdida. Luego fue el divorcio de sus padres.  Tratar de llevarse bien con cada uno de ellos, pues cada cual quería defender su punto de vista y él estaba en medio de esa locura.

Su verdadero plan a largo plazo es irse del país, pues lleva meses esperando el parole que le puso una tía, y que no acaba de llegar. Cuando arribe a los Estados Unidos tendrá que empezar de cero. Lo positivo es que tiene 23 años y un propósito que alcanzar.

Los domingos lee la biblia o asiste a misa. Resulta raro que hasta se ha vuelto creyente.  Cuenta que a él lo bautizaron cuando pequeño, sin embargo, nunca más pisó una iglesia. Ahora acude de vez en cuando a la Iglesia San Juan de Letrán, con su primo.

La belleza y la quietud del recinto, la primera vez que fue, lo dejaron impresionado. Allí las misas y las conmemoraciones religiosas son memorables. Me ha dicho que su fe ha cobrado sentido.

Su constancia y su fe, me ha recordado la filosofía de San Francisco de Asís, que expresó: Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible, y de repente estarás haciendo lo imposible.

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Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

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2 thoughts on “Alejandro, un joven trabajador cubano

  • En cuanto al contenido del artículo, estamos ante otro de los tantos episodios vivenciales de nuestros días en Cuba. Breves espacios de vidas. Chispazos de tedios, angustias, euforias o insultos… Formamos una nota más en el concierto… no voy a comentar eso porque puedo terminar pensando que estamos mejor que quienes viven en Ucrania o en Gaza y de veras que no quiero que nadie se ofenda. De tal modo, quizás otros piensen que que estamos peor que antes del año 1492 o de 1789 o de 1959, etcétera, lo cual puede ser muy cierto.
    El comentario mejor va en cuanto a la forma. Extraño las alusiones cinematográficas, los empalmes musicales o los paralelos con la literatura. De todas formas. Sigue ahí, una mano firme asiendo el timón.

  • Situaciones como las de Alejandro se están volviendo más y más comunes. Admiro a Alejandro y a todo aquel que se esfuerza por sobrevivir en un pais inestable. Su sueño de salir del pais es realmente un objetivo común, porque no hay de otra.

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