Alguien nos debe una disculpa

Por Ronal Quiñones

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – Hace rato estaba esperando que dieran las cifras de los gastos por la COVID-19. Finalmente, esta semana me complacieron. En la Mesa Redonda la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, informó sobre lo erogado al cierre de agosto como resultado de la pandemia.

En abril pasado decíamos que Cuba pudo haberse evitado todo esto de haber cerrado sus fronteras en tiempo (https://havanatimesenespanol.org/opinion/lo-que-cuba-pudo-evitarse/).

Sacamos nuestras cuentas y solamente en un mes ya habíamos gastado más que si se hubiera evitado la entrada del virus en la Isla. Es que cuando al final se decretó el cierre, en Cuba había 30 mil turistas, distribuidos en instalaciones del Estado y particulares. Suponiendo que cada uno gastara mil dólares (lo cual es una quimera), eran 30 millones de dólares que dejaba de ingresar el país de no haberles permitido la entrada.

No ha pasado un mes, sino seis, y esa cifra parece cosa de risa.

El costo económico

Según Bolaños, y en esto no pongo un ápice de duda, desde marzo hasta agosto el país gastó 991 millones de pesos en el enfrentamiento a la enfermedad. Eso incluye los kits de detección de la COVID-19), los ingresos de pacientes y contactos en un centro de aislamiento o en un hospital, los subsidios a cada trabajador que está en su casa sin aportar al Estado. También la adquisición de equipos y reactivos para las pruebas, los millones de litros de gasolina en ambulancias, repartidores de comida a domicilio estatales y transporte de trabajadores.

Novecientos noventa y un millones de pesos, repito la cifra, que si la matemática no ha cambiado, al cambio oficial (24 por 1), da 41 millones 291 mil 667 dólares. Aquí no se incluye el mes de septiembre, que estuvo caracterizado por un rebrote de la enfermedad en varios territorios de la nación, ni los gastos relacionados con la electricidad, que es subsidiada.

Son millones de cubanos que están en sus hogares consumiendo electricidad, algo insostenible para el Sistema Electroenergético Nacional a largo plazo. Todas las semanas se da un parte al respecto, y la mayoría de las provincias se van por encima de lo planificado.

Foto: Juan Suárez

Ese es el costo económico, pero el que no tiene precio es el humano, y ya vamos por 120 muertos, vidas que pudimos haber salvado si ese virus no hubiera entrado en el Archipiélago. Sin contar el costo emocional que ha tenido la separación de las familias, el sicológico del tiempo de aislamiento, la pérdida de clases, el dinero dejado de ingresar por muchos núcleos por no estar laborando de manera normal y el estrés de quienes han tenido a alguien contagiado, aunque al final se haya recuperado.

Por supuesto, nada de esto estaba en la intención de Bolaños cuando dio la cifra. Tampoco estoy seguro si es en moneda nacional solamente, porque no hizo la aclaración y sospecho que habla de moneda total.

El objetivo era mostrar la preocupación del Estado y halar las orejas una vez más a la población, para que comprenda el esfuerzo que hace el país para mantener sus conquistas ante la inconciencia de muchos. Aunque tenga parte de razón, hay que ir a la otra parte.

¿Por qué estamos en esta situación? Porque alguien se negó a cerrar las fronteras en su momento. Algunos dirán, pero ya eso pasó y no hay remedio, y es verdad, pero yo al menos quisiera una disculpa.

No sé si Raúl, Díaz-Canel, el Primer Ministro o el ministro de Salud Pública, alguien debe pararse ante los micrófonos de alcance nacional y reconocer que se equivocaron al priorizar el turismo antes que la seguridad ciudadana.

No servirá de mucho, pero al menos yo lo necesito, para convencerme de que les duele haberse equivocado. Quizás los que han perdido seres queridos también quieren esa disculpa, que no resuelve, pero consuela en parte.

Fidel Castro reconoció públicamente que se equivocó cuando la zafra de los 10 millones, y por eso no lo crucificaron. Ahora a lo mejor la culpa es compartida, pero de todas formas hace falta que la asuman los responsables.

Millones de cubanos llevamos meses de angustia que no nos merecíamos.

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One thought on “Alguien nos debe una disculpa

  • A Fidel nadie lo crucificaba cuando reconocía sus errores porque les hubiera metido veinte años en la cabaña.

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