Los que apoyan la vía Castro

Por Pedro Pablo Morejón

Desfile cienfueguero en saludo al Día Internacional de los Trabajadores, Cienfuegos, Cuba el 1ro. de mayo de 2019. Foto: Modesto Gutiérrez / ACN

HAVANA TIMES – Ningún político sería más popular ni obtendría más votos que un dictador totalitario.  Si existe alguna duda, solo hay que revisar la historia y veremos a individuos como Mao, Stalin, Hitler o Mussolini, por poner unos ejemplos.

Sí, es cierto, también tenían detractores, demasiados, pero no se puede refutar la realidad de que cuentan con una base social nada despreciable.

En cambio, si observamos a las democracias, constataremos el alto índice de abstencionismo en la mayoría de sus países. Un buen número de gente no acude a las urnas para elegir un gobernante, y quienes acceden a la máxima magistratura del Estado casi siempre lo hacen con una cifra pequeña de seguidores.

Por supuesto que hay excepciones, como en todo, sin embargo, la generalidad lo confirma.

Pero en los sistemas totalitarios ocurre diferente. Los pueblos que caen bajo su yugo sufren un gigantesco bombardeo propagandístico. El partido en el poder se convierte en la Patria misma y dispone de un control absoluto sobre los medios de difusión masiva.

A través de la propaganda se adueñan de los símbolos y de la cultura y van produciendo una especie de autómata, una oveja mansa del rebaño que acata y apoya cualquier decisión sin la más mínima sombra de pensamiento crítico.

Para el resto, queda la represión a través de diferentes vías. Lo controlan todo.

Y Cuba vive bajo un sistema totalitario que ha durado más de 60 años. Y aquí tenemos a muchos adeptos que apoyan el sistema. Aún en la época de la globalización, de la Internet que permite a los profesionales de la prensa eludir la censura, existe mucha gente que ya sea por conveniencia, por temor, o por convicción, apoya el castrismo.

Se sitúan en tres bandos, que a veces se superponen:

Los malvados

Unos pocos de estos integran la élite. Disfrutan de los privilegios que solo para ellos están reservados. Se autodenominan la “vanguardia del proletariado” cuando no son más que una oligarquía que controla la maltrecha economía nacional. Poseen negocios en el extranjero, mansiones lujosas, yates privados, abultadas cuentas bancarias…en fin, todo aquello que puede poseer un millonario.

Otros son gentuza que vive de migajas: auto, celular, Internet, jabas, algún viaje al exterior, etc. Algo que cualquier ciudadano de clase media obtendría de su trabajo, en un país democrático, sin tener que arrastrarse.

Y queda un minúsculo grupo de fanáticos, llenos de odio, capaces de las peores crueldades contra sus semejantes. Son los de siempre, los que hacen el trabajo sucio por orden de sus amos. Ahí están los chivatos, represores y asesinos de siempre. No importa si están sufriendo las mismas penurias que sus conciudadanos, padecen una morbosa vocación de heroísmo, sacrificio y sentido de su falsa valía.

Los de doble moral

Son la mayoría. Quizás hace mucho tuvieron fe en esa llamada revolución, pero desde hace un tiempo comprendieron que el modelo es un fracaso. Han decidido sobrevivir dentro del sistema. Evitan abordar temas políticos y si lo hacen será para defender el castrismo. La meta de estos es simplemente la supervivencia.

Un buen número logra emigrar y dentro de esos emigrados existen los que desde posiciones seguras asumen un patriotismo lite, repentino. Condenan al régimen, e incluso, cuestionan la pasividad de los ciudadanos por no rebelarse.

Los ignorantes

Me causan tristeza. Nacieron en los años 50 y 60 del pasado siglo y han sido víctimas del adoctrinamiento por décadas. Siguen confiando del mismo modo que el cornudo en la esposa/o infiel, aunque todas las pruebas apunten a la traición. Porque son precisamente los traicionados.

Son quienes se sacrificaron por un futuro que jamás llegó. Quienes gastaron los mejores años tras un ideal que resultó la gran estafa.

Y no quieren admitirlo. No pueden. Por ello se debaten en sus contradicciones, en una lucha cruel donde para salvar el sentido de sus vidas precisan de apelar a las emociones y anular el raciocinio.

Como escribí al principio, a veces se superponen. Como en todo, existen los matices. Pueden ser malvados e ignorantes, ignorantes y con doble moral, con doble moral y malvados. A veces son los tres en un solo sujeto.

Pero no son pocos.

Que nadie se engañe.

Lea más del diario de Pedro Pablo Morejón aquí.

Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.


2 thoughts on “Los que apoyan la vía Castro

  • el 4 junio, 2021 a las 5:30 pm
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    Parece que usted no leyó bien el artículo o tiene serios problemas de interpretación para distorsionarlo de ese modo, perdiéndose en una serie de análisis sobre las causas que de sobra conozco y que en nada refutan la realidad. En ninguna parte escribí que la mayoría de la gente en Cuba apoye al castrismo. No ponga palabras ni pensamientos que no he expresado. Solo escribí que el régimen cuenta con muchos seguidores.
    Y de que otra manerra se explica la cantidad de delatores, participantes en actos de repudio, policías represores y gente que verbalmente defiende a la dictadura? Al menos es lo que yo, que vivo dentro de la isla, he podido percibir, detalle que por lo visto me hace estar mucho mejor informado que usted.

  • el 3 junio, 2021 a las 2:21 pm
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    Pedro inusual tu clasificación. Sin embargo no creo que ninguna mayoría apoya el castrismo como le llamas. Se llama fraude institucionalizado el que las elecciones no sean libres y se cuenten los votos sin control público a puertas cerradas, donde se pueden fabricar cifras a conveniencia. Se llama represión a que estés obligado a hacer, por conveniencia, lo que no harías si no tuvieras represalias. Entonces el apoyo en Cuba al régimen es sólo de los que gobiernan y los otros que simulan para, por conveniencias y por no buscarse problemas como pérdida de empleo, ostracismo social, detención arbitraria, cárcel y exilio, van a las marchas que obliga el régimen. Creo que por falta de información haces una declaración de ” muchos” que no es más que el resultado de lo que régimen hace con su propaganda política que es falsa y su brutal represión a todo el que disienta. Un mes antes de la caída del muro de Berlín, Erich Honecker contaba con una manifestación como la que tienes en la foto de este artículo. El régimen cubano es un cascarón vacío, como todos los socialismos totalitarios, que se sostiene por la fuerza, las armas y la represión.

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