Un lobo con piel de oveja

HAVANA TIMES – Mi hermana es una profesional de la salud, una de las buenas. Estudió Estomatología e hizo la especialidad en Cirugía Maxilofacial. El salón del hospital donde trabaja lleva más de un año cerrado porque lo están “reparando” y, entre los recursos que se desvían más la vagancia de los trabajadores de la obra, el trabajo se ha tardado más de lo inicialmente pactado.

Desesperadamente, incluso antes de este episodio, mi hermana comenzó a buscar trabajo en otros sitios, porque como a todo profesional de la salud en este país, el salario no le alcanza. Después de muchos días de búsqueda y hasta de probar con algunas propuestas, finalmente encontró algo que se ajustaba un poco a su tiempo libre: Impartir clases en una academia de Inglés por las tardes/noches, de lunes a sábados.

Aunque un poco agotada, mi hermana se sentía más aliviada respecto a la economía, pero, aun así, como mismo entra el dinero, se va y cada vez con más rapidez.

En uno de esos días de “suerte” (llamémosle así de momento), en los que mi hermana intentaba parar un taxi en la calle para llegar a tiempo a la escuela, apareció “un alma caritativa”. Su auto moderno se paró frente a ella, y a través de la ventanilla la saludó un hombre elegante, de más de sesenta años, educado y respetuoso que le dijo la llevaría.

Aunque un poco temerosa, ella accedió y ambos conversaron de manera muy cordial y respetuosa. Él es un cubano que vive en otro país hace más de treinta años y al que obviamente le ha ido muy bien en la vida. Tiene parte de su familia en Cuba y viene con frecuencia porque su economía así se lo permite. Inicialmente, este señor pensó que mi hermana era extranjera, quizás por su fisonomía, su educación y sobre todo porque él comenzó a hablarle en inglés y ella respondió con una pronunciación tan perfecta que inevitablemente se asombró cuando ella confesó ser cubana.

Mister X, a quien llamaremos así, terminó ofreciéndole trabajo a mi hermana, solicitando su ayuda para cuando él viniera a atender sus negocios. Mi hermana, que es una mujer joven, inteligente y muy emprendedora, aceptó y se alegró, porque esto supondría un mayor ingreso económico, y, sobre todo, porque este sería en la moneda dura.

Mister X se fue a su país, pero regresó en breve y la contactó. Y mi hermana fue a conocer su nuevo trabajo, trabajo que ella estaba esperando y deseando. Pensó que le ayudaría quizás a traducir documentos, a ser como una especie de secretaria o asistente cuando él estuviera acá, pero, desdichadamente no fue así.

Aquel señor respetuoso, elegante en sus maneras y educado, poco a poco se fue despojando de todo para hacerle entender a mi hermana que la quería para su uso y disfrute personal. Mi hermana, desde la primera señal, le hizo saber que se estaba equivocando con ella y que, aunque, infelizmente muchas mujeres jóvenes se venden por unos billetes verdes, ella no es de ese tipo.

Es realmente triste que, una profesional de la salud, que dedicó años a estudiar, que alivie y cure dolencias humanas, se vea expuesta en una situación tan desagradable, porque su salario de médico no le alcance ni para los gastos mínimos.

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Kamil Kenders

Tengo la edad suficiente para seguir adelante en busca de oportunidades. Me gusta soñar, pero andar con los pies firmes sobre la tierra. Amo la libertad y la sensación que en mi provoca. Me considero una persona justa y de principios sólidos. Disfruto de la lectura y la escritura, pero, sobre todo, del poder de las palabras como herramienta de distracción, aprendizaje y salvación.

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One thought on “Un lobo con piel de oveja

  • El simple hecho q un cubano está invirtiendo y tiene “negocios’ en la finca d los ladrones más grandes q ha tenido Cuba debió haberle dado a tu hermana la bandera roja q indicaba q algo no andaba bien.

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