Las ventajas del SI en el referendo

…y el triunfo del NO

Osmel Ramírez Álvarez

La valla que no verá en la calle pero si en las redes sociales.

HAVANA TIMES – Existen dos rivales en la próxima jornada electoral del 24F: el SÍ y el NO, y la abstención que es otra forma de decir NO.

Hay fuertes campañas en Internet para las tres alternativas, allí la batalla es muy fuerte. Pero lamentablemente la conectividad en nuestro país es muy baja y el precio sigue siendo extremadamente caro, por lo tanto, aunque es un escenario importante no es el decisivo.

Por esa razón en Cuba, como pocos países en la actualidad, el principal escenario de campaña sigue siendo el conjunto de medios más tradicionales como la televisión, la radio, la prensa escrita y la publicidad. Formas de propaganda controladas férreamente por el Gobierno y, por tanto, completamente reservadas al SÍ, que es la opción oficial. Por una constitución hecha y promovida por el propio Gobierno del Partido Comunista de acuerdo con sus intereses y su ideología.

Con el 99.99% del dominio en la propaganda fuera de Internet, el SÍ tiene mucha ventaja, aunque no alcanza el 100% absoluto, debido al “atrevimiento” de algunos opositores, que al amparo de la noche se arriesgan a poner carteles propagandísticos sobre su posición política y mensajes contra el proyecto constitucional o contra el Gobierno. Esa osadía es tratada como un delito grave, y perseguida con despliegues policiales enormes, mucho mayor que en el peor de los crímenes comunes, y fuertemente castigada por los tribunales.

Sin embargo, mientras el NO y la Abstención son impedidos por la propaganda pública fuera de la red de redes, la oficial a favor del SÍ nos atiborra. Se encuentra en las guaguas del transporte público, en los centros de trabajo, las bodegas, los consultorios médicos, oficinas de trámites, escuelas, vallas en calles importantes y carreteras, en todo. ¡Incluso en los colegios electorales, en las fachadas y al lado de la urna!, al menos durante la prueba dinámica el pasado domingo.

La campaña gubernamental para el SI

También hacen spots con artistas comprometidos, intelectuales reconocidos o gente que representa diversos estratos sociales. Y últimamente utilizan segmentos de discursos o propaganda de archivo de Fidel, de elecciones pasadas, aludiendo al patriotismo vinculado al apoyo a la “revolución”, en su eterna batalla contra el imperialismo voraz.  Y el espacio de la Mesa Redonda que, aunque toca disímiles temas, siempre hace un paréntesis electoral y periódicamente dedica un programa a ese tema.

¿Puede acaso nuestro pueblo tener una idea verdaderamente objetiva y clara de lo que significa votar SÍ, solo escuchando exclusivamente a los promotores del SI, sin escuchar jamás a los del NO, con sus razones y argumentos? –evidentemente no.

Debemos sumar a ello los tradicionales mecanismos de control social, moribundos por la apatía, fracaso y descrédito del sistema, pero muy efectivos todavía para infringir comprometimientos, temores, coacciones y control.

La FEEM, la FEU, la CTC, los CDR, la FMC, funcionan poco, casi virtualmente, pero en casos como estos se movilizan y dan charlas y manipulan a la gente. Y tienen su efecto, precisamente, porque impiden un mínimo de espacio siquiera a la contrapartida, a las otras opciones, y las criminalizan.

También otro factor contra la sinceridad y objetividad del voto es la incultura cívica. El cubano ha sido castrado de civismo por todo un esquema propio del sistema, pero principalmente por el sistema de “educación”, que moldea al educando desde temprana edad hacia la adoración de ciertos héroes emblemáticos, hacia la lealtad y el temor al cambio.

En realidad, no somos educados como ciudadanos activos, con la obligación moral de participar en la cosa pública. Más bien somos entrenados para delegar, para creer que es asunto exclusivo de los de arriba. Y que los de arriba son los que saben.

Por eso el cubano prefiere arriesgar la vida emigrando por mares y selvas, en manos de traficantes de personas, que atreverse a reclamar sus derechos de participar democráticamente en la vida política y económica de su país.

Tenemos mucho miedo a ser sinceros y discrepar con acciones públicas, un miedo que paraliza, porque nos fue inculcado desde edades tempranas y ese anclaje sicológico cuesta mucho superarlo.

En un escenario así el SÍ sigue es, sin duda, el gran favorito.

La campaña del Estado de Sats a favor de la abstención.

Pero imaginen que a los promotores del NO nos dieran solamente media hora semanal en la Mesa Redonda para explicar al pueblo nuestras razones, o un espacio de 10 cm X10 cm en el Granma, en ese solo diario; o media hora semanal en Radio Progreso; o nos dejaran poner propaganda en uno solo de cada 10 ómnibus; o hablarle al pueblo un solo día de la semana.

Seguiría siendo injusto y discriminativo, pero con ese mínimo y disparejo espacio, vencíamos al SÍ con amplio margen. Por eso no se atreven, porque el triunfo del SÍ depende del silencio forzoso del NO.

Es por ello que, si el NO logra, al menos, un 20%, significaría que tenemos un potencial tres veces mayor, dadas las condiciones adversas de la competencia electoral. Significaría también un salto enorme del porcentaje de cubanos que nos atrevemos a ser sinceros con nuestro voto, de los cubanos que tenemos conciencia de la importancia del voto, de la responsabilidad ciudadana, del valor de la participación cívica activa. Estaremos ganando ciudadanos a la masa inerte de ciervos autómatas para la que nos formaron, compelidos por temores y lealtades.

Entonces sea cual sea el resultado, aún con las inmensas ventajas del SÍ, el NO saldría victorioso. Porque no cabe duda de que tendremos un salto cuantitativo en cuanto a los cubanos que voten con responsabilidad y sinceridad. En eso radica la importancia del voto activo y del voto sincero, en esa manifestación cívica que constituye la semilla del cambio democrático en Cuba, del despertar ciudadano.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


18 thoughts on “Las ventajas del SI en el referendo

  • el 28 febrero, 2019 a las 5:51 pm
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    Creo que tenemos en el ADN la simpatía por el líder fuerte, el deseo de admirar o idolatrar al macho alfa. solo así se puede explicar que personas inteligentes aprueben el enquistamiento en el poder de los déspotas. sean de izquierda o derecha. eso no escapqa a ninguna ideología. Creo que librarnos de ese lastre conductual que era algo bueno en la era paleolítica, nos hace más humanos civilizados y menos animales adaptándonos y sobreviviendo.

  • el 27 febrero, 2019 a las 3:03 pm
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    …magnifico…excelente…

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