El proceso de vacunación en Mayarí, Cuba

La llegada en septiembre de las primeras vacunas en Mayarí, Holguín.

Por Osmel Ramírez Alvarez

HAVANA TIMES – En junio de este año se alistaron los preparativos en todos los barrios de Mayarí para vacunar a toda la población adulta. Fue normalmente los consultorios del médico de la familia (CMF) el lugar escogido, pero hubo casos en que fueron otros sitios los más factibles, como una bodega o un aula escolar, para entonces cerradas por la covid19.

En mi barrio fue el consultorio. La Presidenta del Consejo Popular dio una reunión, acompañada de la doctora de la localidad y otro médico encargado, para orientar a las personas y pedir cooperación.

Según dijo hacía falta embellecer el local, hacerle un área techada para la espera de los vacunados ante posibles reacciones, un refrigerador para almacenar en condiciones óptimas los materiales y un servicio de guardia de seguridad para proteger todo de noche. Y todo eso tenía que asegurarlo el pueblo.

El proceso de vacunación fue presentado como tal sino como ‘una de las batallas más importantes de la Revolución’, “una revolución dentro de la Revolución”, como “la mayor muestra de la grandeza del legado de Fidel y del socialismo”.

Y así por el estilo fue la arenga. Que la delegada de mi circunscripción y presidenta del Consejo a la vez, no improvisó sino que la repetía por orientación superior. Ya la había recibido en iguales términos en el municipio, porque como dice el oficialista dúo musical Buena Fe, “en esa dosis se juegan un país”.

Una vecina que está viviendo con su novio temporalmente, prestó el refrigerador; otra prestó las tejas para el área techada; y un campesino donó los palos y otro los clavos. Se acordó recoger 10 pesos por casa para pagar la guardia y se convocó para el otro día un trabajo voluntario. En fin, el consultorio fue ‘revolucionado’.

La delegada gestionó un camión de relleno y fue preparado todo el frente y el patio para que no se hiciera fango al llover. Apareció pintura y lo maquillaron también; buscaron plantas ornamentales y colgaron banderas y carteles. Aquello parecía otra cosa en solo tres días.

Yo me preguntaba ¿cómo era posible que llevásemos tres décadas recibiendo atención médica primaria en aquel consultorio sin que fuera embellecido y acondicionado así, como al parecer estaba siendo necesario para la vacunación? ¿Cómo si en ese mismo lugar se vacunaba a los niños en las campañas periódicas que efectúa el sistema de salud, sin condiciones renovadas, para vacunar adultos se movilizan tantos recursos sin tenerlos a mano? ¿Qué de especial o complicada podría ser la vacunación anti covid19 que requiriese más condiciones?

La única diferencia consiste en que es que la vacunación anti covid es un acto político, antes que cualquier otra cosa.

Foto del sitio oficial del gobierno de Mayari, Portal del Ciudadano.

Pero, a pesar de la ‘revolución’ creada al respecto en todos los barrios, llegó el lunes y no llegaban las vacunas. Llegó el otro lunes y tampoco. Lo que sí llegó fue la noticia de que Matanzas estaba en una crisis sanitaria incontrolable con el virus y pululaban quejas en las redes, mientras los medios oficiales y los dirigentes del país trataban de minimizar la realidad u ocultarla.

Las vacunas de Mayarí brillaban por su ausencia, a pesar de haber dicho las autoridades que estaban garantizadas. La gente inquita se esperanzaba en Abdala pero cuando salió en el noticiero la noticia de un avión que llegó a Venezuela cargado de vacunas, muchos creyeron que esa era la razón por la demora.

Y llegó Julio con él el S.O.S. Matanzas, que luego se extendió a casi todos los rincones del país. La cepa Delta, más contagiosa y letal se cebaba en el deterioro del sistema de salud y en la falta de medicamentos para paliar los síntomas. Y la ola de contagios masivos llegó a Mayarí antes que la vacuna.

Lo que pasó en Matanzas fue más impactante en la opinión pública que el resto por la primicia, pero fue un escenario dantesco que se repitió en muchos territorios; y Mayarí fue sin dudas uno de los peores. No hay barrio que no tenga una docena de muertes al menos, entre julio y septiembre.  

Y fue cuando la covid se calmó a finales de septiembre que llegaron las vacunas a Mayarí. La población ya la había vencido con la inmunidad natural adquirida por el cuerpo al enfrentarse al virus. Y al crecer el número de personas protegidas por sus anticuerpos, el contagio se va frenando poco a poco al no encontrar vías sin intermitencia de trasmisión.

Como la mayoría de los mayariceros que pasamos la enfermedad no pudimos hacernos un PCR por falta de pruebas y por el colapso del sistema sanitario, aunque estemos inmunizados no hay constancia. Para viajar en ómnibus interprovincial dijeron sería imprescindible y en las escuelas no es obligatorio, pero presionan con monitoreo y control.

Al final, vacunarse en Mayarí, y de seguro en la mayor parte de Cuba, está siendo un acto más político que médico, visto por todos lados. Se está vacunando más personas inmunizadas recientemente por el virus que gente que no ha pasado la enfermedad. Y los pocos vacunados previamente a los contagios, en sectores priorizados como la salud, se contagiaron con igual o peor virulencia que sus familiares no vacunados.

No considero honesto atribuir a las vacunas el control de la pandemia en Mayarí ni en Cuba. Mi percepción es que se debe mayoritariamente a la inmunidad natural, aunque no esté avalada por falta de pruebas durante el pico pandémico. Pero en un ambiente politizado la interpretación científica queda recluida a un segundo plano.

Lea más del diario de Osmel Ramírez Alvarez aquí.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


2 thoughts on “El proceso de vacunación en Mayarí, Cuba

  • el 30 diciembre, 2021 a las 11:40 pm
    Permalink

    La eficacia es la medida de qué tan bien funciona una vacuna en los ensayos clínicos.
    La efectividad, por otro lado, describe qué tan bien se desempeña una vacuna en el mundo real.
    Las autoridades sanitarias cubanas afirman que las vacunas son efectivas “durante los ensayos clínicos Abdala demostró un 90% de efectividad en estudios clínicos, reportó Granma, señalando que durante la fase III de ensayos demostró “una eficacia de un 92,28% en la prevención de la enfermedad sintomática… en las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, con más de 40.000 voluntarios”.
    Las vacunas cubanas todavia no han sido aprobadas pior la OMS, aun asi el presidente de BioCubaFarma, Eduardo Martínez Díaz dijo “mientras el proceso avance, “no existe ningún impedimento para usar las vacunas” en otros países, pues este procedimiento depende de la autoridad regulatoria de cada país.”

  • el 28 diciembre, 2021 a las 2:00 am
    Permalink

    la efectividad de las vacunas cubanas es un misterio, el indice de positividad que se sabe por la cantidad de pruebas PCR es otro misterio. Lo que sì se sabe es la falta de medicinas para curar el virus, partiendo de este dato cierto, seria interesante averiguar la cantidad de personas mayores de 60 anos vacunadas y no vacunadas que fallecieron. De esto esto se podria deducir la efectividad de la vacuna.
    Si murieron igual o similar cantidad de ancianos vacunados y no vacunados, entonces las vacunas cubanas no son efectivas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *