¿Nuevos espacios para el reggae en Cuba?

Dmitri Prieto

El grupo reggae Remanente.

HAVANA TIMES, 13 mar — Es sintomático que el reggaetón –hijo “babylonizado” del reggae- haya ido desplazando a su ritmo paterno de los medios públicos. Además, induce a confusiones sobre la identidad de esos géneros musicales.

Hace unos años, estuve en una reunión donde Raudel, -rapero, Rasta y protagonista del proyecto Eskuadrón Patriota pronunció todo un alegato a favor de la espiritualidad pacifista, contestataria y protagónica del reggae y contra el reggaetón, que denominaba corrupción y perversión de la música que le dio origen.

En Cuba, como en otras tierras del Caribe, el reggae se asocia con la cultura Rastafari. Como ya otros han escrito, los Rastas cubanos han tenido pocos espacios para agruparse y cultivar su fe.

Mucho se debe a su compleja relación con la legalidad: sabemos que esa cultura hace uso de la Ganja (Cannabis), pero las leyes cubanos prohíben esa planta.

Pero parece que las cosas comenzaron a cambiar. Se editó el año pasado un libro del investigador Samuel Furé, sobre la cultura Rasta en Cuba. Y en marzo, debe hacerse un encuentro de antropólogos sobre las espiritualidades afroancestrales, entre las cuales por vez primera veo incluida la Rastafari.

También los medios masivos, incluida la tv, dedican más espacios al reggae, a sus cultores cubanos, y a su máximo exponente: Bob Marley.

Hace unos días, caminando por La Habana, me encontré en el Cabaret Nacional (cuya sede está en el céntrico Teatro García Lorca) una promoción de toda una “Fiesta Rasta” en las noches de los martes. El lugar está a unos metros del Parque Central, sitio histórico donde se congregan los Rastafari.

Sólo me chocó un poco que el lenguaje del poster (por lo demás muy convincente gráficamente) se pareciera tanto al de las ya acostumbradas promociones de fiestas reguetoneras, como las que organiza el consorcio estatal PMM.

Dimitri Prieto-Samsonov

Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.


4 thoughts on “¿Nuevos espacios para el reggae en Cuba?

  • el 24 octubre, 2014 a las 7:14 am
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    Hola. soy musico de reggae, ex integrante de las bandas argentinas LOS CAFRES Y NONPALIDECE.
    soy productor y musico .
    estoy viajando por primera vez a cuba, en diciembre.
    me gustaria conectarme con gente allegada al reggae!!!

    mi mail es [email protected]
    mi facebook GPilatti Dub Official Music

    gracias!!!!!

  • el 15 marzo, 2012 a las 2:57 am
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    En estos temas de las influencias intermusicales hay mucho que decir y no es aconsejable ser demasiado categóricos. ¿Se puede hablar de un reggaeton cubano puro, o de un reggae cubano incontaminado? Creo que es difícil asegurarlo. Al igual que la salsa, el reggae entró a la Isla por Oriente, como era natural, por la cercanía geográfica con Jamaica, y por ser Santiago nuestro acceso natural tradicional al Caribe anglófono. A principios de los años 70, cuando los pepillos en La Habana saltábamos con “I Shot the Sheriff”, en la versión blanqueada a lo Eric Clapton, los de Santiago se balanceaban más acompasadamente con la “cosa real” de Marley. Y pasaron unos cuantos años para que los “dreadlocks” irrumpieran en una Habana poblada durante casi toda esa década por los “afros” o “espendrums” de la era disco (para los que podíamos llevarlos, claro). Pero incluso antes del advenimiento del reggeatón “duro” de Don Omar y Daddy Yankee, pasamos por la etapa de los dos “padres” de ese movimiento. ¿O es que ya no se acuerdan de los panameños Nando Boom y El General, con su “Muévelo, muévelo”? Ellos dos suponen el puente entre reggae y reggaetón. Pero ellos privilegiaban el ingrediente del soca. De ahí que sus creaciones fueran tan rítmicas como caribeñamente cadenciosas, además de añadir una apreciable carga melódica. Esta tendencia se ha ido diluyendo en la excesiva reiteración de patrones de su descendiente, el reggeatón, bajo la influencia del Rap y del Hiphop en general. Tanto se han distanciado reggae y reggaetón en todos los aspectos que hoy son prácticamente opuestos: uno va contra el establishment e insiste en cierta convivencia con la Naturaleza y la promoción de la paz (“One Love, One Heart”); el otro suele apuntalar el consumismo, la violencia gratuita y lo más pedestre en nuestro almacén de sentimientos (¿Volvemos con “El Chupi, chupi?”)

  • el 13 marzo, 2012 a las 12:20 pm
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    ¿La oficialización del reggae, entonces? ¿Y a eso le llaman reggae? De eso que hacen hasta el reguetón solamente hay un aretito de por medio, o cambiarle un poquito por la facha pinguera. No distan gran cosa unos de los otros, lo están dejando notar: MÁS CONSUMISTAS QUE NADA, Y PURO PRODUCTO DESECHABLE, VAYA! Ese mounstro de la mediocridad se lo está comiendo todo y a todos. ¿Cuándo se ha hablado de que “la música del perreo” surgió del reggae? ¿Quién fue el primero que dijo tal disparate? Si fue uno de estos elementos que andan con el cabello a no lavar entonces hay razón en creerlo, pero entiéndase que en todo caso el “reggae cubano”, exclusivamente el cubano, fue el que dio vida al reguetón cubano.

  • el 13 marzo, 2012 a las 7:39 am
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    Dimitri, estoy seguro que sabes que es un intento de la burguesía cubana de expandir sus ganancias satisfaciendo las demandas de los consumidores del reggae. Y digo consumidores. No es que el PCC empiece a aceptar la singularidad, sino que a la singularidad de un colectivo se le puede sacar dinero. Lo mismo piensan hacer con el movimiento LGBT. Además otra técnica es darles visibilidad a estos grupos. La cuestión está en el poder. Las medidas que aprueba el estado también buscan callar un tanto la opinión pública, por eso es necesario hacerles declarar que no es porque sean unos tipos generosos que respetan sino porque no les ha quedado otra, porque la insurrección de los colectivos les ha ganado la batalla, de lo contrario todo lo van a manipular y quedarán como unas buenas personas. Que buenos capitalistas son los comunistas de Cuba. Es una contradicción de risa.

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