Horas en el banco y los problemas de un anciano habanero

Por Carlos Fraguela

El techo del banco.

HAVANA TIMES — Fui al banco metropolitano a pagar el fisco del año y a pesar de que llegué temprano (9:00 am.) debí permanecer cinco horas y media esperando. Mientras esperaba conocí a un anciano jubilado que me contó su vida y todos sus problemas para desahogarse.

Supuestamente había una auditoria y pude soportar la tortura gracias a que fui acompañado por parte de mi grupo de trabajo, gente con las cuales podría vivir eternamente a plenitud.

El hombre que me eligió para confesarse tiene 72 años y comenzó criticando el café que había comprado diciéndome que era agua pura. Todo es robo aquí, me dijo. Luego me contó que vive en la azotea de un edificio de la Habana Vieja y que su techo tiene problemas y está haciendo todo lo posible por arreglarlo, pues no tiene tranquilidad por eso.

Vive solo y está rodeado de dos vecinas que él dice quieren quitarle parte de su casa. Me enseño los documentos de los trámites para la reparación del techo y me explicó que un arquitecto que tiene que autorizar la continuación de la tarea y que no quiso darle su nombre le pidió 400 CUP (20 USD), pero no los tiene en este momento y la historia no termina ahí.

Resulta que el anciano para vivir trabaja como zapatero y también es recolector de materia prima, actividades por las que paga impuestos, pero los dos centros de reciclaje que funcionan en la Habana Vieja no le aceptan sus botellas porque ya tienen sus clientes fijos (corrupción). Por esta razón el hombre tiene media sala de su casa ocupada por cien cajas de botellas de cerveza, con las que podría pagar el arreglo del techo y dejar de pasar hambre.

El señor mayor tuvo que esperar horas también y estaba en el banco porque perdió su tarjeta magnética. El cree que un vecino en el cual el confiaba se la había sustraído, pero al ir al banco le revisaron la cuenta y ahí estaban intactos los únicos 140 CUP (7 USD) de su capital, que el decidió sacar. La tarjeta nueva se la dan en 10 días.

Yo creo que un hombre jubilado de 72 años no debe pagar impuestos por trabajar como recogedor de materia prima. Es de las cosas que hay que cambiar para que Cuba sea más justa.

A las 2:30 pm. salí del banco con un naciente dolor de cabeza, supongo que fue por el hambre que pase esperando.

Carlos Fraguela

Carlos Fraguela: Soy amante de la libertad, de la naturaleza, las artes decorativas, la música, la tecnología y los seres humanos. Repudio la estupidez humana, aunque comprendo que existe como parte de un todo imperfecto. Rechazo a los abusadores y a los parásitos. Me gusta bucear y compartir con mis amigos. Trabajo en restauración y solo me he aburrido cuando he estado ingresado en un hospital. El sexo y la amistad son mis únicos Dioses.

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2 thoughts on “Horas en el banco y los problemas de un anciano habanero

  • El tiempo y su valor monetario, es algo que en cuba no se respeta, como muchas cosas más, hay momentos en que uno se pregunta si esta concebido para que el pueblo no pueda pensar, es tan ilógico que cualquier gestión que tengamos que hacer sea tan tediosa y más que sea en tiempo laborar,

  • Qué buena historia, Carli; y qué mala, por lo que cuentas. El dolor de cabeza puede que no haya sido solo el hambre, sino el hecho de oir calamidades sin poderlas resolver. Un beso grande.

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