Santiago después de Sandy parece no ser el mismo

Dariela Aquique

Aun reparan la electricidad.

HAVANA TIMES — Muchos se preguntan cuál es la situación real actual en la ciudad de Santiago de Cuba, a un mes del paso del huracán Sandy.

Como es lógico, los reportes oficialistas hablan solo de los “grandes pasos” de avance en la restauración y recuperación del emporio oriental. Y vale destacar que, aunque las autoridades han trabajado, y trabajan en este sentido, no es tan óptimo el estado de reparación que anuncian los medios.

Está activado todavía el Consejo de la Defensa Civil en la provincia. Pues no se ha declarado finalizada la fase recuperativa. Quedan también restos de árboles, gigantes raíces y escombros en muchas calles (sobre todo en las barriadas y zonas periféricas).

El servicio eléctrico se ha devuelto en su mayoría, pero no en su totalidad. Y el alumbrado público solo ha sido restablecido en las calles y avenidas más céntricas. Asimismo persisten afectaciones en la prestación telefónica.

Santiago después de Sandy parece no ser el mismo. No solo por sus calles azotadas por el fuerte sol tropical, que ya sus copiosos arboles no pueden evadir. No por las cúpulas caídas de su catedral, o por mostrar más derrumbes de la cuenta. Santiago, parece no ser la misma, porque algo en su gente cambió.

Son diversos los estados de opinión respecto a ciertos aspectos sociales que movieron los vientos de Sandy.

En las primeras horas después de la catástrofe y días después, fueron hechas varias detenciones a individuos inescrupulosos que habían aprovechado el suceso para saquear tiendas, mercados, escuelas y otras instalaciones.

También fueron procesados otros, que en medio de la penuria y caos de los primeros días, vendían comestibles y artículos de primera necesidad (por ejemplo: panes y velas) a precios excesivos en el llamado mercado negro.

A las semanas, empezaron las ventas de materiales de construcción para los que sus viviendas sufrieron daños. Como es lógico pensar, los más afectados fueron las personas de más bajos ingresos y peores condiciones de hábitat.

Las quejas de la población se hacían un enorme y ensordecedor lamento, cuando se dijo que los materiales se venderían al mismo precio que tienen en condiciones normales. Ejemplos: 1 teja de fibrocemento 105 pesos y 1 teja de zinc hasta 500 pesos (según el tamaño).

La gente debía pedir un crédito para pagar estos enseres y después les serían descontados gradualmente de sus salarios. Parece que el estado de inconformidad se hizo sentir tanto, que se tomó la decisión de que el Estado iba a asumir el 50% de los costos de estas ventas. Lo que ha calmado un poco los ánimos.

La distribución de los alimentos, es otro tema peliagudo en Santiago. Después de Sandy han sido muchos los aviones que han llegado desde diferentes países con ayuda humanitaria para la población santiaguera.

De alimento sobre todo han sido los envíos. Pero una cosa es lo que dice el noticiero y otra, bien diferente lo que llega a las mesas de los santiagueros.

¿Qué tú crees?   


One thought on “Santiago después de Sandy parece no ser el mismo

  • el 18 diciembre, 2012 a las 5:10 am
    Permalink

    Confío en que Santiago de Cuba se recuperará. De aquí a un tiempo que no me atrevería a definir por la magnitud de los destrozos provocados por el huracán veremos, tengo la certeza, un Santiago 10 veces más hermoso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *