Reformas en Cuba: ¿la última utopía?

Por Emilio Morales* (Café Fuerte)

Local de cuentapropista en La Habana.

HAVANA TIMES — Cuando Raúl Castro comenzó las reformas para la transformación del modelo económico cubano, expertos cubanos y extranjeros proyectaban en el horizonte la esperanza de que finalmente el país podría dar un cambio después de más de cinco décadas de políticas erradas.

A pesar de tener un mayor alcance que las realizadas en la década de los 90, las reformas de Raúl Castro han resultado ser limitadas, poco profundas, lentas y contradictorias.

Hay que destacar como algo sui generis que los cambios se están implementando por el liderazgo histórico de la revolución. Se trata de una peculiaridad nunca antes vista en la historia, ni siquiera en los países de Europa del Este y la antigua Unión Soviética, donde las fuerzas políticas emergentes fueron las que llevaron a cabo las reformas. En el caso cubano, se da la paradoja de que los líderes históricos finalmente son prisioneros, atrapados en sus propios errores.

Estructuras obsoletas

Las reformas parten de estructuras obsoletas no desmanteladas, con el fn de conservar el socialismo. De ahí que se conviertan en una contradicción en sí mismas.

En este contexto, la situación económica de la isla es caótica, los errores y fracasos acumulados durante más de medio siglo constituyen un lastre de mucho peso que entorpece de forma agobiante el desarrollo de cualquier transformación económica y financiera.

La economía del país presenta su funcionamiento como el de una empresa quebrada, que sobrevive gracias al soporte exterior: la diáspora cubana y la ayuda de Venezuela, los dos factores que hoy evitan el colapso del sistema.

La serie migratoria cubana de los últimos 10 años muestra que más de medio millón de cubanos ha salido del país de forma definitiva a probar suerte en otras latitudes.

En el  2012, dos años después de comenzadas las reformas, ocurre el pico migratorio más alto de la década: un total de 56,207 cubanos emigraron a otros países. El dato pudiera interpretarse como señal de que las reformas no han despertado el interés de un cambio de vida en la isla, y, por el contrario, parece significar que las ansias de emigrar se han incrementado.

Una tabla de salvación

En la actualidad viven fuera de Cuba alrededor de 2.1 millones de cubanos y 11.2 millones en la isla, lo que nuestra una proporción de que por cada cinco habitantes unovive en el exterior. La población migrante hoy en el planeta constituye el tres por ciento de la población mundial. Cuba tiene el 15.3 por ciento de su población viviendo fuera del país.

Sin embargo, esta alta tasa migratoria cubana ha devenido paradójicamente uno de los soportes financieros fundamentales de la economía nacional: las remesas.

Gracias a las medidas liberadoras de restricciones de viajes y envío de dinero implementadas por el presidente Barack Obama, llegan anualmente a Cuba alrededor de 2.6 billones de dólares en efectivo y otros 2.5 billones en mercancías. Las provisiones incluyen ropas, alimentos, medicinas, electrodomésticos y otros productos, que los cubanos que viven en el exterior envían a sus familiares para paliar sus necesidades económicas.

El balance total de esta ayuda familiar suma 5.1 billones de dólares, superior a la suma de los ingresos brutos de los cuatro rubros productivos más importantes de la economía del país: el turismo (2.6 billones); níquel (1.4 billones); exportación de medicamentos ($500 millones); y exportación de azúcar ($393.1 millones), los cuales suman en conjunto 4.9 billones. Sin embargo, estos son ingresos brutos, a los cuales hay que descontar costos de producción, costos de operaciones y de comercialización, lo que significa que el ingreso neto de estos rubros queda en alrededor de un billón de dólares, número cinco veces inferior a la contribución de la diáspora cubana.

En los últimos cuatro años las remesas en efectivo han crecido en un billón de dólares, un alza verdaderamente descomunal.

Megasoporte venezolano

Paralelamente, la ayuda venezolana constituye el otro megasoporte que tiene la economía cubana, con una ayuda estimada en 6 billones de dólares.

Sin embargo, la crisis actual que atraviesa la economía del país suramericano, sumada al efecto negativo que ha  tenido la muerte de Hugo Chávez en la continuidad del poder, hacen prever que esa ayuda pudiera ser difícil de mantenerse en los mismos términos.

Los números hablan por sí solos en ese escenario real. Para tener una idea de esta señal de alarma que representa para Cuba la crisis de la economía venezolana veamos los siguientes datos:

Cuando llegó Chávez al poder en 1999 existían 16 ministerios; hoy día (2013) son 36, un incremento del 125 %.

En 1999 el Estado tenía 900,000 empleados públicos; hoy son 2,300,000, con un alza del 155 %.

En 1999, sin control cambiario, la tasa de cambio en bolívares de los anteriores (no fuertes) era de 573,86 Bs./dólar. Hoy con control cambiario el precio CADIVI es de 6300 Bs./dólar (bolívares de los anteriores): una devaluación del 997,83 %. Sin contar el precio de la subasta de divisas; y ni hablar del precio del dólar paralelo en el mercado negro.

En 1999 el precio del petróleo era de 10.57 dólares/barril; hoy es de 109.45 dólares/barril. Un incremento de 935.48 %.

En 1999 la producción petrolera era de 3.480 millones de barriles por día; hoy está en 2.357, lo cual representa una reducción del 32.27 %.

En 1999 la exportación petrolera era de 3.000 MMB/d. En los últimos años está en 2.200 MMB/d, lo que representa una disminución del 26.67 %.

En 1999 la nómina de PDVSA tenía 40,000 empleados; hoy tiene alrededor de 120,000; lo que indica un incremento del 300 %.

En 1999 la deuda financiera de PDVSA era de 6.000 MM US$. Hoy está por 40.026 MM US$; lo que significa un crecimiento de 567.10%.

En 1999 la deuda externa era de 39,911 MM US$; hoy está por 104.481 MMUS$; para un crecimiento de 161.78 %

El gobierno nacional ha intervenido más de 600 fincas (2.5 millones de hectáreas).

El gobierno ha gastado más de $14,000 millones de dólares en compras de armamento de guerra.

Situación laboral

En este contexto, las reformas internas en Cuba no arrojan un resultado alentador en cuanto a la cantidad de personas incorporadas al trabajo privado, lo cual contrasta con los deseos del gobierno de eliminar gradualmente la plantilla estatal y reducir la burocracia.

Actualmente 6.8 millones de personas tienen edad laboral, de ellas, solo el 5.17 millones se encuentra vinculado laboralmente, lo que significa que 1.09 millones de personas se encuentra sin trabajo.

Las personas incorporadas al trabajo por cuenta propia alcanzaron en el 2012 la cifra de 429,458 trabajadores, de las cuales 77,302 son jubilados y 60,124 son personas que tienen además un trabajo en el sector estatal. La actualización más reciente sitúa la cifra en unos 436,342 cuentapropistas al cierre de julio.

De hecho, el número de trabajadores por cuenta propia netamente “puros” suman solo 292,031 personas para solo un 4.29 por ciento del total de personas con edad laboral. Si sumamos a esta cifra los agricultores privados (alrededor de 537,000 personas), ambas fuerzas totalizarían solo el 12.18 por ciento de la población con edad laboral.

¿Por qué no se avanza?

Entonces ¿porque no avanzan las reformas al ritmo que necesita el gobierno?

El principal obstáculo que enfrenta el proceso reformador es que no se han producido los cambios estructurales que proclamó Raúl Castro. Todas las reformas tienen de base el viejo esquema de la centralización económica, respaldadas por regulaciones y leyes poco profundas.

Presenciamos más un ejercicio de restitución de prohibiciones y derechos que de cambios estructurales. Ejemplos: Ley migratoria, la liberación de la venta de casas y autos, la autorización del trabajo por cuenta propia en 183 modalidades y más recientemente la contratación de deportistas cubanos en clubes profesionales extranjeros. Todas ellas han derogado prohibiciones establecidas hace medio siglo, pero no han generado cambios estructurales en la economía.

La ideología que rige el proceso está intacta, es la misma que ha llevado las riendas del país por más de medio siglo. Por lo que es muy difícil un cambio de pensamiento estratégico y de filosofía en cómo manejar la economía del país. No se percibe un nuevo pensamiento estratégico de cómo hacer una transición del sistema económico centralizado hacia un sistema económico abierto y sin restricciones. Uno de los principales escollos es que la privatización del bien público está prohibida por la constitución, lo cual constituye un freno para atraer capital extranjero y desarrollar un sector privado nacional.

Las fuerzas productivas se encuentran prisioneras de la rigidez y las limitaciones de las leyes vigentes, por lo que no se estimula el emprendimiento y la iniciativa individual. De esta manera el éxito del trabajador por cuenta propia es manejado por la prensa oficial como el nacimiento de nuevos ricos, lo que denota desconfianza por parte del gobierno y temor a que el desarrollo del sector privado sea el motor de cambio del sistema social.

Es obvio que persiste una fuerte resistencia al cambio a pesar de que la cúpula gobernante entiende que no hay otra alternativa.

A la vez, la doble moneda constituye una camisa de fuerza muy difícil de eliminar, dada la baja productividad del país y la alta tasa de empleomanía del sector estatal totalmente improductiva.

Apuntalar la utopía

El recién abierto mercado inmobiliario ha resultado ser más especulativo que de ventas. Los precios de las casas no se corresponden con el poder adquisitivo de la población. El precio promedio de una casa en Cuba a nivel nacional es de 31,489 CUC, mientras que el salario promedio anual de un cubano es de 216 CUC.

En este nuevo contexto del mercado pesa mucho la falta de mecanismos financieros para estimular las ventas y financiar las hipotecas. Los bajos préstamos para financiar la construcción y reparación de viviendas por parte de los bancos, hacen que el mercado se convierta en un escenario donde solo se paga en efectivo, lo que lo ralentiza y hace poco estimulante.

Las inversiones de capital son discriminatorias, solo están permitidas a empresas o empresarios extranjeros. No están permitidas para los cubanos que viven dentro ni fuera de la isla. El gobierno no estimula el emprendimiento individual y la libre empresa, en cambio prefiere incursionar en el camino fracasado de las cooperativas.

En la agricultura la entrega de tierras en usufructo ha sido un fracaso. El estado a pesar de arrendar el 70 por ciento de la tierra que posee (80 % del total) tiene que importar el 60 por ciento de los alimentos a un costo de $2,000 millones de dólares anuales. Las personas con otorgamiento de tierras no se sienten dueños de ellas, por lo que las cosechas que producen son más para sobrevivencia que para la comercialización y la distribución.

Por último, las 183 modalidades aprobadas para el  cuentapropismo ya llegaron a un tope de capacidad que no permite un mayor crecimiento del sector privado. Mientras tanto, las fuerzas calificadas de la sociedad -los profesionales- no están incluidos hasta el momento en el programa de reformas.

Así las cosas, queda observar lo que nos deparan los próximos años: si las reformas continúan dedicadas a apuntalar la utopía de mejorar el socialismo o se enrumban por el camino de la transición hacia una economía de mercado que traiga la prosperidad y el desarrollo a todos los cubanos.

Por el momento, todo indica que seguimos anclados en la utopía. Y eso puede sonar muy bien, pero no es un signo de cambio.
—–
*Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba. Es presidente de Havana Consulting Group, en Miami.


2 thoughts on “Reformas en Cuba: ¿la última utopía?

  • el 4 septiembre, 2013 a las 11:18 am
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    Esteban confunde el billón americano con el millar de millones del sistema decimal. Y uno de cinco es el 20 % no el 15 y pico. Estebita, te veo alzheimarítico! Mira que el sentido del artículo está bueno, pero esas caquitas lo empañan!

  • el 3 septiembre, 2013 a las 3:02 pm
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    Parece que a Emilio (o al traductor, si es que ya Emilio no escribe en español) se le olvidó que un billón en español es un barbaridad. Probablemente de 5 a 10 veces lo que las remesas todas enviadas en los últimos 50 años a Cuba equivalen…como es que decía el pasaje? “…estos intelectuales hijos de Hispanoamérica, que llevan la levita norteamericana..”

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