Rebelión cívica en Nicaragua capturada por el lente de cuatro jóvenes

Fotografía: Carlos Herrera | Montaje: Juan García

Conversamos con fotógrafos no mayores de 30 años para que contaran cómo han vivido las protestas captando imágenes históricas.

 

Por Franklin Villavicencio  (Confidencial)

HAVANA TIMES – Las protestas cívicas contra el régimen de Daniel Ortega cumplen este 18 de febrero diez meses. Desde sus inicios y tras la nueva ola de represión contra los manifestantes, Nicaragua estuvo nuevamente en el ojo mediático del mundo.

Algunas de las escenas más emblemáticas de la rebelión de abril han sido inmortalizadas por los lentes de fotoperiodistas nacionales y extranjeros. Sin embargo, jóvenes talentosos que no trabajan para ningún medio de comunicación también salieron a las calles a capturar imágenes conmovedoras e impactantes de la lucha cívica.

Conversamos con cuatro fotógrafos no mayores de 30 años que salieron a las calles por su cuenta con el fin de captar con su cámara los momentos más impactantes de la rebelión. Esto nos contaron.

Álvaro Cantillano (29 años)

Niña debajo un chayopalo.

Cuando iniciaron las protestas no saqué mi cámara la primera semana. Sabía que estaba viviendo algo histórico y lo quería vivir en primera persona, no a través del lente. Cuando pasaron lo días sentí la necesidad de registrar todo, tanto para mí, como para los demás

Toda mi vida me han gustado los archivos históricos y las fotos antiguas. Cuando estudiaba Comunicación Social en la Universidad Centroamericana solía ir a la hemeroteca. Sentí que ese era mi aporte. Y así fue cómo empecé a involucrarme y a documentar las marchas y algunos conflictos.

Recuerdo que el 20 de mayo, miraba por la televisión la caída de varios “árboles de la vida” por toda la avenida de Metrocentro hasta Tiscapa. Decidí moverme hasta ahí con mi cámara, pero cuando llegué ya los habían derribado casi todos. Fue algo surreal, porque caminabas y pasabas árbol tras árbol caído. Vi uno que acababan de botar y en él estaban un montón de personas arrancando bujías y cables. Decidí quedarme y tomar varias fotos.

Como no trabajaba para ningún medio, no tenía la necesidad de cubrir la noticia. De alguna forma eso me dio la libertad de retratar otras historias que nadie miraba y que yo podía aportarles mi propia perspectiva.

En todos esos meses aprendí muchas cosas, desde cómo configurar la cámara para capturar el movimiento. Emocionalmente también me sentí afectado. Por ejemplo, el entierro de Gerald Vásquez (uno de los jóvenes asesinados en el ataque paramilitar del 13 de julio en la UNAN Managua) fue difícil. Me sentía que estaba dentro de un archivo histórico de finales de los 70. Me costaba asimilar que era real.

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Mich Sequeira (23 años)

 

Desde pequeña la fotografía me ha llamado la atención. No siempre me salían bien, claramente. Pero siempre trataba que la gente entendiera mi perspectiva. Eso me parece mucho más interesante.

Cuando estallaron las protestas, iba a las marchas sin mi cámara. Pero en uno de los plantones con las Madres de Abril comencé a documentar lo que pasaba. Retratar las marchas y algunas universidades fue una experiencia que me cambió la perspectiva.

Nunca iba sola, siempre me unía a varios colegas y nos preparábamos un día antes, para crear redes de apoyo con personas que nos decían lo que pasaba a nuestro alrededor. Tomábamos muchas medidas de seguridad.

Mi objetivo era mostrar lo que yo estaba viviendo y lo que he sentido junto a miles de nicaragüenses más. En cada marcha había un sentimiento de unión, y me encantaba cómo eso te provocaba a ir a cada convocatoria. Me sentía vacía si no estaba documentado lo que sucedía en el país. Pero ahora que no hay manifestaciones, he busacado otros espacios para recolectar historias, como tomarle fotos a los mensajes que veo en la calle, o a los stickers que la gente pega. Eso me interesa conocer las posturas de las personas que han estado en la lucha.

Ese es el trabajo de los fotoperiodistas, pero cuesta mucho para los jóvenes como yo que entremos un poco en ese mundo, porque no nos dedicamos full a eso. En mi caso es algo que he venido trabajando desde que me di cuenta que me quería dedicar a la fotografía, encontrar mi estilo fue un proceso difícil.

 

Antonio Ramírez (23 años)

 

Comencé a tomar fotos de protestas en las marchas del Movimiento Campesino Anticanal y también en manifestaciones cívicas de mujeres, mucho antes que iniciara la crisis. Luego pasó lo de SOS Indio Maíz y nunca imaginé que llegaríamos hasta este punto.

Me propuse a retratar lo que estaba pasando, porque uno nunca sabe qué foto puede sacar uno y que sirva para el futuro, pues así podemos entender el pasado. Mi idea, desde que iniciaron las protestas por la quema de Indio Maíz, era crear un mini álbum de lo que estaba aconteciendo. Pero al cabo de los días, terminó sucediendo otra cosa.

El 18 de abril fue uno de los días más difíciles para mí. En camino de Oriente, nos tocó a mí y a una acompañante huir a través de un cauce de la policía y los grupos de choque que ese día reprimieron la manifestación por la reformas a la Seguridad Social que se estaban impulsando en ese momento. Otro de los peores días fue el 30 de mayo, en la marcha del Día de las Madres. Andaba con mi familia y estuve muy cerca de la zona del ataque.

Uno que no trabaja en un medio, lo único que puede hacer es no arriesgar su vida, pues una fotografía no vale eso.

La crisis también me ha impactado en la parte laboral. De abril a agosto no realicé sesiones de estudio. De hecho, ahora intento separar mi trabajo de fotoperiodismo con las fotografías de estudio, porque son dos líneas muy diferentes.

Por otra parte, en las calles es evidente que todos los que andamos tomando fotos arriesgamos nuestras vidas, seas o no de un medio. Si no estás a favor del Gobierno sos un peligro.

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Johanna Baca (30 años)

 

Me costó agarrar mi cámara y salir a la calle en estos meses. Miraba cómo agredían a los fotógrafos y no me sentía segura. La primera marcha a la que fui a tomar fotos fue a una que convocaron por la liberación de los presos políticos. De esa manifestación tengo muchas fotos de don Alex (Vanegas, el maratonista arrestado por correr en las calles).

Me impresionó tenerlo cerca y me detuve un momento para tomarle foto. Y ahora… me parece tan irreal que esté preso y que incluso esté perdiendo la vista, según leí en varios medios. Esas son las fotografías que me gustaría compartir.

Siento tristeza y, aunque no tiene sentido, hasta cierta culpa, porque lo vi, lo conocí de alguna manera, pero al final está preso. Pensar que este persona está tras las rejas sin importar cuánta gente lo haya apoyado, o reconocido su heroísmo y su valor…

Parte de lo que me sacó de casa fue esa necesidad de tener una memoria gráfica personal de lo que estaba pasando. Así agarré valor con el fin de aportar desde ahí y tener ese archivo para mí, que puede ser que con el tiempo adquiera valor.

La crisis ha afectado mi trabajo desde el punto de vista económico, pero también han habido colaboraciones y encuentros con otras personas que de otra manera no hubiesen ocurrido.

También desde el punto de vista anímico la crisis ha sido un subibaja, porque hay momentos donde sí te inspirás, agarrás tu cámara y hacés algo, pero también hay días en los que me digo que no quiero ni tocar la cámara.

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Un comentario sobre “Rebelión cívica en Nicaragua capturada por el lente de cuatro jóvenes

  • Es muy valioso toda esta recogida tan bien hecha y diversa de material histórico para evitar la manipulación de la historia en el futuro. El sufrimiento que existe actualmente en Nicaragua algún día quedará atrás, sin embargo, no se debe olvidar.

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