La pelota cubana vuelve a ser de Granma

Por Ronal Quiñones

Granma campeón. Foto: Ismael Franciasco, Cubadebate

HAVANA TIMES – En contra de los pronósticos de la mayoría de los especialistas y aficionados, Granma reconquistó el título de la pelota cubana, tras imponerse en seis desafíos a Matanzas en la final de la 60 Serie Nacional de Béisbol.

Era un tope al cual los Alazanes llegaban en desventaja, porque habían transcurrido más de 15 días desde que se convirtieron en los primeros finalistas, y además traían un déficit importante de entrenamiento, porque tuvieron varios casos de Covid-19 en el equipo, entre ellos un lanzador.

Sin embargo, al parecer el tiempo de inacción no los afectó, como mismo ocurrió en la ocasión anterior, antes de encarar los cuartos de final contra Industriales.

Por cierto, fueron los Azules, los únicos que no salieron favoritos contra ellos, los que más batalla les dieron, porque tuvieron que ir al último choque para eliminarlos.

Ante los Cocodrilos, los orientales nuevamente se basaron en un excelente pitcheo y férrea defensa.

Baste decir que en toda la final cometieron solamente un error, del antesalista Osvaldo Abréu, y que pudo incluso anotarse como imparable, porque fue un batazo entre tercera y short, al cual el defensor de la esquina caliente no le llegó bien posicionado.

Así de exacta jugó la defensa granmense, precisamente el punto débil de su equipo a través de la historia, hasta que se titularon por primera vez. Incluso, luego de eso volvieron a tener problemas en este aspecto, y por eso no habían regresado a las postemporadas.

Pero esta vez no fue así, y jugaron de manera perfecta casi todo el tiempo, no solamente para evitar errores, sino sobre todo para saber siempre cuando tirar y adónde. En este punto merece destaque el jardinero derecho Alexquemer Sánchez. No estuvo del todo bien con el madero, pero sacó outs muy importantes y evitó más de una carrera a sus rivales gracias a su potente brazo y su envidiable puntería.

No obstante, si se va a hablar de defensa en Granma las palmas son para el receptor Iván Prieto, quien guió magistralmente a los lanzadores y fue un cerrojo detrás del plato, además de cortar cualquier intento de robo de bases de sus contrarios.

Después de ser la bujía contra Industriales no estuvo igual en el bateo, pero sí brilló en su posición, clave para cualquier plantel que aspire a un título.

La ofensiva descansó casi todo el tiempo en sus tres hombres proa, los Santos (Roel y Raico), y Osvaldo Abréu, quienes lideraron un ataque que no mostró su mejor nivel, pero supo hacer las carreras necesarias en los momentos decisivos.

A ellos los secundaron Carlos Benítez y Guillermo García, que también batearon varias veces a la hora buena. En el caso de García fue todo un descubrimiento, pues en la Serie no había estado a gran nivel, y saltó al terreno para suplir a su tocayo Avilés, afectado por la pandemia.

Fue tal su rendimiento que no lo pudieron volver a sentar, e incluso lo dejaron luego enfrentarse también a lanzadores zurdos, ante los que todavía debe encontrar sus armas. En cualquier caso, fue el mayor descubrimiento de esta postemporada, y debe convertirse en figura en poco tiempo, pues se trata de un muchacho que viene brillando desde las categorías inferiores.

En cuanto al pitcheo, los nuevos monarcas contaron con un inconmensurable Lázaro Blanco, invicto en estas instancias, pero también lo hicieron de maravillas César García, Yoel Mogena y Carlos Santana, este último siempre en rol de relevo.
Desde un principio se pensó que Granma se impondría a base de bateo, pero no fue así, sino desde la lomita, que se labró su campeonato. El manager Carlos Martí y el entrenador de pitcheo, Ciro Silvino, manejaron con absoluta maestría cada momento, y siempre optaron por la mejor variante, aunque no siempre les haya salido bien.

Justo es reconocer también la entrega de los Cocodrilos, quienes se negaron a ceder la corona sin batallar. Arrancaron la final con par de derrotas, como mismo les había ocurrido en semifinales, pero esta vez no pudieron concretar la remontada.

Sin embargo, dieron guerra todo el tiempo, e incluso evitaron que Blanco impusiera récord para postemporadas con seis triunfos sin derrotas, al sacarlo de la lomita en el quinto choque.

Los yumurinos tuvieron demasiados problemas a la ofensiva, y solamente el jardinero Yadir Dreke y el antesalista Yadir Mujica rindieron todo el tiempo, por lo que pasaron bastante trabajo para hacer carreras.

Varios corridos de base errados, y toques de bola que no funcionaron, dieron al traste también con la fabricación de carreras en momentos importantes, y por ahí se les escapó más de una victoria.

Cuando enfrente tienes un equipo que lo hace casi todo a la perfección, como fue el caso de Granma, el margen de error es demasiado pequeño, y los matanceros no pudieron dejarlo al mínimo.

De todas maneras, el triunfo no es para nada demérito de los Cocodrilos, sino mérito, y mucho, de los Alazanes, que ganan así su tercera corona en igual cantidad de intentos, algo solo al alcance de los grandes.

Coincidentemente, las otras coronaciones ocurrieron también un domingo, así que hay algo de cábala también para los orientales, pero lo cierto es que fueron el mejor plantel de punta a punta, pues no se debe olvidar que en la fase regular terminaron de colíderes, con igual cantidad de victorias que Sancti Spíritus.

Terminó así la más accidentada de las Series Nacionales, luego de casi ocho meses de juego en medio de una pandemia que trastocó planes individuales y colectivos y obligó a más de una detención, y en la que se volvió a la esencia de toda la vida al celebrarse sin refuerzos.

Aquí otro punto a favor de Granma, porque muchos consideraban que sin importados serían incapaces de titularse.

Ahora las miradas de la afición beisbolera se concentrarán en la venidera Copa del Caribe, pospuesta para mayo, cuya preselección de prepara desde hace varios días en Matanzas. Por cierto, el director técnico será el mentor yumurino, Armando Ferrer. ¿Habrá sido eso otro estimulo para Carlos Martí?

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