Cuba: ¿matones por cuenta propia o mercenarios al servicio del imperio?

Fernando Ravsberg*

Este es uno de los matones en plena faena, impidiéndole al fotógrafo Mastrascusa hacer el trabajo para el que está acreditado en Cuba.
Este es uno de los matones en plena faena, impidiéndole al fotógrafo Mastrascusa hacer el trabajo para el que está acreditado en Cuba.

HAVANA TIMES — Revisé la lista de trabajos por cuenta propia autorizados y no encontré el de guardaespaldas. Sin embargo, estos están proliferando tanto que ya los contratan algunas instituciones culturales, los cuentapropistas y ahora empresas de seguridad de EEUU.

Durante la visita de la artista Rihanna a La Habana fueron agredidos camarógrafos y fotógrafos cubanos que trabajan para diferentes medios de prensa extranjera. Fueron insultados, amenazados y pinchados con alfileres por un grupo de matones.

“Te vamos a despin… (romper) la cámara y después te vamos a despin… a ti también”, le dijeron a un camarógrafo, mientras con alfileres pinchaban a los fotógrafos para impedirles hacer fotos de la estrella estadounidense paseando por la ciudad.

“Me empuja, me trata de quitar la cámara, me agarra por el cuello y todo eso pinchándome constantemente con un alfiler en la mano derecha y todo por tratar de hacerle unas fotos a Rihanna”, denuncia el colega Ernesto Mastrascusa.

Los contrataron para hacer el trabajo sucio, mientras los guardaespaldas gringos les daban las órdenes. Son cubanos pagados por el “imperio” para hacer daño a otros cubanos, curiosamente esta vez ningún medio nacional los acusó de “mercenarios”.

En este reencuadre se ve claramente como pinchan el estómago del periodista cubano.
En este reencuadre se ve claramente como pinchan el estómago del periodista cubano.

Sin embargo, Antonio Molto, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) se solidarizó y recomienda utilizar la vía legal: “Hace bien el colega Mastrascusa en presentar a la justicia una denuncia contra este acto. Tienes nuestro apoyo”.

Y la investigación tampoco requerirá de los servicios de un Sherlok Holmes dado que cuentan con la foto de uno de los agresores. Además se sabe que trabaja en una sede diplomática, donde fue reconocido por uno de los periodistas atacados.

La acción de los diplomáticos fue inmediata. Según informaron a Cartas desde Cuba, cuando vieron las imágenes del agresor en las redes sociales le comunicaron que su periodo de prueba había concluido y que no sería admitido como chofer.

Los funcionarios no aceptaron darnos su teléfono para entrevistarlo con el fin de entender su óptica, saber quién lo contrató, si tiene algún tipo de aval y como, después de lo ocurrido, llegó a ser parte del selecto grupo de la bolsa de trabajo de las embajadas.

¿“Contratistas” criollos en Cuba?

Sobran pruebas y cargos. La agresión con alfileres, aunque no parezca muy viril, es peligrosa porque utilizan el mismo para pinchar a diferentes personas, exponiéndolas al contagio de enfermedades tan graves como la hepatitis o el VIH-SIDA.

Agredir, insultar y amenazar a periodistas que cuentan con la protección del gobierno tampoco parece muy legal, por lo que los organismos que regulan nuestra actividad en Cuba también están pidiendo una aclaración de lo ocurrido.

Uno de los agresores, el que había empezado a trabajar en una sede diplomática en Cuba.
Uno de los agresores, el que había empezado a trabajar en una sede diplomática en Cuba.

Para que un cubano pueda trabajar en una empresa extranjera necesita ser contratado a través de una empleadora del Estado, con lo cual la actividad de este grupo violaría también una de las más estrictas regulaciones laborales vigentes en Cuba.

Las “buenas” relaciones con Washington pueden mejorar la vida material de los cubanos pero esa prosperidad también traerá malos hábitos como crear grupos parapoliciales en el extranjero, cuyos miembros son conocidos en EEUU como “contratistas”.

Este incidente debería dar una alerta a la sociedad para evitar el nacimiento de cuerpos de seguridad paralelos a los del Estado. Dejar en manos de la empresa privada algo tan delicado traerá problemas, mucho más cuando los contratistas son dirigidos por extranjeros.

No pretendo ser alarmista pero, mirando a Cuba en su contexto, lo cierto es que en varios países de la región los grupos paramilitares significan un grave problema para los gobiernos, algunos de los cuales los toleraron y ahora no pueden controlarlos.

La propia historia de Cuba alerta sobre este peligro, hace 60 años las bandas de pistoleros seudo revolucionarios proliferaron tanto que el Presidente de la República se vio obligado a hacer un pacto con ellos para atenuar los niveles de violencia.

Con semejante antecedente nacional y en el actual contexto regional, lo más recomendable sería que el resguardo de la seguridad y el orden interior sea monopolio del Estado, con apego a las leyes y manteniendo la mayor profesionalidad de sus efectivos.

Algunos amigos me recomendaron mantenerme al margen de este asunto por temor a que también me pudieran agredir. Pero yo creo que si algo así ocurriera sería un excelente termómetro para medir cuan impunes son o creen que son estos matones.
——
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32 thoughts on “Cuba: ¿matones por cuenta propia o mercenarios al servicio del imperio?

  • el 10 junio, 2015 a las 1:24 am
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    Señor/a:

    No veo por ninguna parte dónde es que esos testimonios contradicen el mío. ¿O es simple empecinamiento suyo para dejarme mal parado?

    Para empezar, no coloca Ud. enlace alguno para saber la fuente que recoge el parecer de ambos testigos.

    Pero vea que en última instancia son dos personas que publican su visión, respetable, pero es la de ellos dos. ¿Cuántos militantes de la UJC y el Partido más había en el Blas Roca? Si hoy desertan tres mil médicos cubanos en el exterior, puede Ud. afirmar que los 40 o 50 mil que laboran fuera de Cuba piensan todos igual? Por favor, cordura y dos dedos de frente.

    Fíjese además cuán reducidas son las experiencias de estas dos personas, para haber sido parte del contingente.

    En fin, yo reitero todo lo que conté. Hasta ahí las clases.

  • el 9 junio, 2015 a las 7:59 pm
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    Bueno, como de testigos y testimonios se trata, ahi te pongo dos

    1-Fidelito: Ese día estábamos terminando los techos de unos almacenes en la Habana del Este y llega Arnaldo [el jefe de brigada] y nos dice que dejemos todo y nos montemos en el camión […]. Nos grita que cogiéramos palos y hierros y que subamos pero no nos dice a dónde nos llevan. […] Ya sabía de qué se trataba porque cuando entré al contingente en marzo me habían hablado de ese tipo de cosas que debíamos hacer. Nos hablaban de eso en los matutinos y hasta teníamos que poner en las planillas que estábamos dispuestos, como cuando me mandaron a Angola y yo era solo un muchacho. Yo tenía una niña con la que era mi mujer en Las Tunas y dos hijos más con otra. […] Si decía que no, perdía el trabajo y no podía darme ese lujo. Los salarios eran bajos, pero la cosa estaba mejor que en otros lugares, así que tenía que hacer lo que me dijeran. […] Cogí el cabo de una pala y me subí al camión. […] Nos soltaron en San Lázaro y nos dijeron que hiciéramos un cordón y que si alguien subía por allí, le cayéramos a palazos sin más ni más. Veía un montón de gente a dos cuadras de allí en dirección al Malecón y me puse nervioso. […] Al rato, vino un tipo con un boquitoqui (walkie-talkie) a hablar con Arnaldo y entonces nos ordenaron que subiéramos hasta el hotel Duvil (Deauville). Había un grupo que gritaba “¡Libertad!” y “¡Abajo Fidel”!; entonces Arnaldo nos gritó que le entráramos a palazos. Cuando el grupo nos vio correr, se dispersaron y los perseguimos unas cuadras. Más o menos llegando al (teatro) América, alcancé a uno, le di un palazo por las piernas y lo tiré al piso. Después llegó Arnaldo, y otros dos comenzaron a golpearlo hasta que llegó un policía para llevárselo. En la otra acera había un tipo mirando, con una cámara en la mano. No parecía cubano. El policía le gritó que se fuera porque si no la iba a pasar mal. Arnaldo también lo amenazó y entonces el tipo se echó a correr (se ríe a carcajadas).

    2- El Jonni: Puse en la planilla que estaba dispuesto a sacrificarme por la revolución ( ríe), pero pensé que era lo mismo que uno ponía en esos papeles que piden siempre en el CDR y esas cosas. La misma mierda de siempre. […] Después me di cuenta de que estaba metido en un lío, pero no quería regresar a (la provincia) Granma. Ni loco. Allí no había nada. Si La Habana estaba mala, aquello estaba peor. […] Si no iba, me mandaban para mi provincia. Ya yo había tenido problemas con el jefe y me tenían marcado, porque estuve preso en los 80.
    […]

    -Sabía que la cosa estaba mala porque, otras veces, los que trabajábamos en la cocina no íbamos. Ni cuando los Panamericanos, que fueron días en que nadie descansaba porque terminando en la obra, llevaban a algunos a recorrer las calles y los estadios por si se armaba algo. […] A los de la cocina nos dejaban tranquilos a veces, pero ese día me dijeron que lo dejara todo y me subiera al camión. Protesté porque tenía cosas sin hacer y estaba cansado, pero aun así me dijeron que era una orden de Palmero (Cándido Palmero, comisario político) y que cogiera cualquier cosa. […] me llevé el palo de desgranar el arroz. […] Nos soltaron en Galiano, cerca de Zanja, y nos dividieron en dos grupos. Luis, el del Partido, y otro tipo que no conocíamos, nos pusieron a gritar consignas y a dar palazos contra la calle. […] cuando llegamos, la cosa se había calmado y no tuvimos que hacer nada, pero recuerdo que unos meses después nos soltaron en Lawton, donde decían que había un grupito que saldría a protestar. Pensábamos que iba a ser como la otra vez, pero al final solo fueron como veinte tipos gritando “¡Libertad!” y llevando unos carteles. Aun así, les caímos a golpes. Hubo uno que salió muy mal y hasta pensé que lo habíamos matado (ríe). No sé qué pasó después con él, pero aún me acuerdo de ese tipo, el pobre (vuelve a reír). No nos había hecho nada ni se metió con nosotros. ¡Mira que comíamos mierda!

    Para que veas que los testimonios y la memoria no son muy confiables que digamos.

  • el 9 junio, 2015 a las 8:31 am
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    Bueno, estimado/a:

    En medio del poco tiempo que tengo para entrar acá y dejar algún comentario, traté de referir mi testimonio de primera mano. No digo que sea TODA la verdad, pero sí una parte de ella. Creo que todo recuento que parta de un testigo presencial, incluso cuando sea parcial, debe tener algún valor, ¿no? Por algo siempre se les llama a testificar en los juicios, ¿sí no no?

    Aprovechando que estoy un poco más relajado y a punto de irme a la cama, voy a intentar aclarar la totalidad de tus dudas:

    Vayamos por partes:

    1) Primero dice: “Y ¿sabes lo que más llamó mi atención? Dos cosas: primero, la indiferencia generalizada hacia la protesta de la muy nutrida población de la zona, que es la más poblada de La Habana, con más de 200 mil habitantes, y en su gran mayoria gente de pueblo, ya fuera para sumarse o para rechazarla. ”

    En la explicación ampliada digo:

    “A todas estas, ni hablar de “brigadas de repuesta rápida” (ni lenta). Los cubanos no solemos ser suicidas y nadie quiso exponer el pellejo, lo cual hubiera sido una locura. El vecindario que no tomó parte en la protesta, contemplaba “la película” con aire incrédulo desde puertas, ventas y azoteas”.

    Todo ocurrió tan rápido y sobre todo de manera tan inesperada y violenta, que la gente de la vecindad a duras penas pudo hacer más que mirar con asombro lo que acontecía, u ocultarse en casa y cerrar las puertas y ventanas. Si a los pocos policías que salieron a encarar el motín en un primer momento los dejaron fuera de combate, imagina tú a cualquier civil. Reitero: no tenemos alma de suicidas.

    2) Y luego, refiriendose a los del Blas roca dice: “Con todo este cuento lo que te quiero exponer es que en última instancia hay una considerable parte de la población que se toma muy en serio la defensa del sistema.”

    Y luego, refiriendose a los del Blas roca dice: “Con todo este cuento lo que te quiero exponer es que en última instancia hay una considerable parte de la población que se toma muy en serio la defensa del sistema.”

    “O sea que a usted le parece como algo muy natural que los que viven en el lugar no reaccionen pero los que traen en un camion de no se donde si lo hagan de forma “espontanea” .

    Como ya he dicho más de una vez SI me parece natural que la mayoría de los vecinos “no reaccionen” por todo lo que expliqué.

    Y también me parece natural (no dije de forma espontánea) que los constructores del Blas Roca, que en gran número eran militantes de la UJC y el Partido, respondieran a la exhortación de detener lo que para ellos era un desorden de imprevisibles consecuencias para el sistema que defienden, además de que su participación física eximía al Gobierno de usar esas fuerzas antimotines que SIIIIII (y ahí si no admito objeciones) vi dentro de dos camiones ZIL techados con lona y parqueados a un ángulo del Hotel Deauville, con todos sus cascos, petos, escudos y otras “herramientas” listas para estos casos, y que por suerte (o por la participación de otras personas, civiles o policiales), no hizo falta utilizar.

    ¿Quiero quedar bien con todos en este tercer párrafo?:

    “Lejos de lo que algunos quieren presentar, los mismos no constituyeron una protesta anti-gubernamental organizada. Al menos no en forma directa, pues entiendo que intentar salir ilegalmente del país, y con tamaño desespero – que era el deseo de todos los que se concentraron ese día en el Malecón desde horas de la mañana -, se puede entender como un modo de “votar con los pies”. ”

    Veamos:

    Los que fueron al Malecón esa mañana, NO iban en un principio con el objetivo de lanzarse en protesta anti- gubernamental. Al menos que yo sepa, ninguno de ellos declaró eso antes o después de sofocado el motín. O sea, iban allí porque querían emigrar al Norte, y nada más. Si hubieran logrado montarse en las lanchas y seguir rumbo a Cayo Hueso, de seguro nadie habría gritado ni protestado.

    Pero YO, este que aquí suscribe, entiende muy en particular que cuando un ciudadano sea quien sea, acude a un medio tan desesperado para marcharse de su tierra natal, INDIRECTAMENTE está diciendo que no le gusta lo que hay. ¿Nos entendemos ahora?

    Lo de la “flatulencia” que puso a correr a todo el mundo te lo debo por ahora. Esa parte no la vi. Recuerda que todo esto ocurrió en un radio de casi diez kilómetros a la redonda (algunos protestantes llegaron incluso hasta 23 subiendo por la Rampa). Bastante hice soltando el bofe en mi bicicleta china que pude ver todo lo que acabo de contar. Y de nuevo: No es TODA la verdad, pero sí la parte que yo viví.

    Lo de creerme o no, lo dejo a tu buena conciencia.

  • el 9 junio, 2015 a las 12:27 am
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    Caramba isidro, si copiar y pegar lo que TU escribes y mencionar que en MI opinion hay OBVIAS contradicciones es para ti un intento de decredito, pues mal estamos.

    Que prefieres? Que te de la razon cuando dices que si y cuando dices que no? Incluso cuando lo haces en el mismo parrafo como en el tercero de esta respuesta tuya?

    Y es que por lo que veo es algo frecuente en ti. Imagino que eso pasa cuando se quiere nadar en dos aguas.

    Asi que para ahorrarnos tiempo… por este medio te doy la razon digas lo que digas.

    Te convienen asi?

    Oye, al final no me respondiste quien se tiro el peo! Mira que tu estuviste tan cerca que viste dentro de los camiones a gente con equipos antimotines que NADIE habia visto en cuba hasta que los sacaron hace solo 5 años en la escuela de medicina internacional esa.

  • el 8 junio, 2015 a las 5:56 am
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    Gracias por el ascenso

  • el 7 junio, 2015 a las 10:44 pm
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    Bueno, ya que tratas de buscarle la quinta pata al gato, y de paso arroparme con el manto de un nada disimulado descrédito, te voy a complacer, pero sólo a medias, que tengo mucho trabajo.

    Lo primero que deberías intentar es deslindar el origen de los desórdenes del 5 de agosto del 94:

    Lejos de lo que algunos quieren presentar, los mismos no constituyeron una protesta anti-gubernamental organizada. Al menos no en forma directa, pues entiendo que intentar salir ilegalmente del país, y con tamaño desespero – que era el deseo de todos los que se concentraron ese día en el Malecón desde horas de la mañana -, se puede entender como un modo de “votar con los pies”.

    Cuando esa multitud, que fue creciendo con las horas, no consiguió montarse en las lanchitas de Regla y/o Casablanca para utilizarlas en su intento de salida, porque se lo impidió la policía, comenzaron a correr a lo largo de la línea costera, de modo paralelo a las embarcaciones, gritando consignas (ahora sí) contra el Gobierno, tornándose cada vez más “enardecida” (y aquí sí vale el calificativo) y sumando gente, desde simples curiosos a otros que vieron en la molotera su oportunidad de dar una tángana, por el motivo que fuese.

    Recuerda que esa fue una etapa crítica para el país: apagones a toda hora, falta o deterioro de casi todo tipo de servicios, comida apenas para mantenerse en pie, nulo transporte, dólar recién legalizado – que dio un respiro a unos cuantos, pero acentuó aún más las diferencias entre grupos sociales, sobre todo en la siempre explosiva zona Centro Habana-Habana Vieja (que lo diga Pedro Juan Gutiérrez). A ello súmale el calor atroz de nuestro agosto, que suele sacar lo peor de cada cubano.

    Cuando esa tromba humana enfiló Galiano arriba, no había Dios quién la detuviera: derribaron todos los contenedores de basura, e incluso intentaron hacer parapetos con ellos. Algunos ya venían con palos, piedras y una que otra cabilla, o fierro, y todo el policía o civil que intentó detenerlos, siquiera verbalmente, quedó en el camino, con al menos un par de trompadas.

    Personalmente vi a un policía, a la altura del Teatro América, trenzado en duelo solitario y con su tonfa como única defensa, con cuatro tipos que traían palos de varios tamaños y con intenciones nada pacifistas.
    A otro agente mucho más joven lo acorralaron entre seis u ocho individuos, mujeres incluidas, cerca de Malecón y Galiano, y lo dejaron listo para el hospital.

    Antes, la turba ya había apedreado los cristales del Hotel Deuville, y al subir por Neptuno destruyeron las vidrieras de la peletería Miami.

    Entiendo que esas primeras “hazañas” del “pueblo enardecido” no aparezcan en tus videos, entre otras razones porque los que lograron grabar algo llegaron después. Cuando aquello no había comenzado la moda de los celulares con cámaras adosadas, ni se había extendido el uso de mini-cámaras de video. Vi a tres o cuatro medios de prensa, incluido un fotógrafo de la prensa oficial. Pero casi todos llegaron pasada la primera racha, que fue la más destructiva.

    A todas estas, ni hablar de “brigadas de repuesta rápida” (ni lenta). Los cubanos no solemos ser suicidas y nadie quiso exponer el pellejo, lo cual hubiera sido una locura. El vecindario que no tomó parte en la protesta, contemplaba “la película” con aire incrédulo desde puertas, ventas y azoteas.

    Pasadas casi dos horas llegaron las tropas antimotines, con toda la parafernalia que conllevan estos casos (y que yo nunca antes había visto en Cuba), en dos camiones ZIL que se apostaron a la vera del Deauville. Pero ojo, ni uno solo de ellos desmontó. Estaban quietos en base, sólo para caso de fuerza mayor.

    La tarea de enfrentar a los que aún quedaban en la protesta la asumieron nuevos policías que comenzaron a concentrar fuerzas en los alrededores del parque Maceo, y que trajeron incluso un par de jeeps artillados, y los constructores del Contingente Blas Roca, que se apearon a la altura del Hotel Nacional, y llegaron caminando hasta la “zona caliente” por el Malecón, todavía con la ropa de faena y cada uno con su cabilla envuelta en trapo.

    Si se eran constructores genuinos o miembros de la Seguridad disfrazados, no lo puedo asegurar, y dudo que alguien lo haga. En caso de que sea lo segundo, habrá que darle un Oscar al maquillista que les puso el colorcito de trabajar al sol en la piel y les cubrió de mezcla la ropa. Eso fue lo que vi, volando bajito con mi bicicleta china Forever, y gracias a las musculosas piernas que le legó la hambruna del “Especial”.

    En esos momentos todavía había un “comando general” lanzando pedrucos “pacíficamente” desde la azotea del edificio que hace esquina en San Lázaro y Galiano, frente al Deauville, a la gente que pasaba por debajo.

    ¡Y espera, que falta la guinda del pastel! Al rato llegó Fidel en un jeep, con Pérez Roque y cuatro o cinco escoltas. El vehículo paró cerca de Crespo, por Malecón. ¿Y qué pasó? Ah, maravillas cubanas. Un tropel de gente, incluidos unos cuantos que hasta un rato antes gritaban contra el Gobierno, aplaudieron delirantemente, en escena digna de Mancodo Films.

    Si te asombra que recuerde esas escenas y me olvide de donde he colocado un comentario en HT, deberías tomar en cuenta que, como bien señalas, han pasado 21 años, durante los cuales el camarada Alzheimer me ha hecho alguna que otra señal de saludo. Hoy pierdo hasta mis tarjetas de banco y me olvido del nombre de la persona que me han presentado media hora antes. Sin embargo, todavía recuerdo el regalo que me hizo un vecino el día que cumplí los dos años de edad. (Rosebud… Rosebud… ¿Te dice algo Charles Foster Kane?)

    Gracias por la atención prestada y hasta la próxima tanda…

  • el 7 junio, 2015 a las 12:05 pm
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    Disculpa pero no me fio de la memoria de nadie. Ni siquiera de la mia. Si solo fuera suficiente decir “yo estuve ahi” estariamos aun peor en el mundo pues cada cual, consciente o inconscientemente, cuenta lo que mas le gusta o lo que le conviene.

    Asi por ejemplo usted dice no recordar cuando hizo su historia en havanatimes que fue, lo busque, en el articulo “Perder la mejor oportunidad” enero 16, 2015, pero si que se “recuerda” lo que paso hace 21 años.

    Lo interesante es que sus “recuerdos” para nada coinciden con lo que se ve en el video de youtube titulado ” Maleconazo en La Habana 5 de Agosto de 1994″

    Ademas, en su relato hay tantos detalles extraños que simplemente…. no me fio de su memoria. Le pongo uno como ejemplo.

    Primero dice: “Y ¿sabes lo que más llamó mi atención? Dos cosas: primero, la indiferencia generalizada hacia la protesta de la muy nutrida población de la zona, que es la más poblada de La Habana, con más de 200 mil habitantes, y en su gran mayoria gente de pueblo, ya fuera para sumarse o para rechazarla. ”

    Y luego, refiriendose a los del Blas roca dice: “Con todo este cuento lo que te quiero exponer es que en última instancia hay una considerable parte de la población que se toma muy en serio la defensa del sistema.”

    Osea que a usted le parece como algo muy natural que los que viven en el lugar no reaccionen pero los que traen en un camion de no se donde si lo hagan de forma “espontanea” .

    Y para terminar, fijese en los primero segundos del video como de pronto pasa algo y todos los que estaban en el tumulto salen huyendo, los que andan en bicicleta agachan la cabeza y la camara baja y deja de filmar.

    Tu que estabas alli y dices que no se usaron armas, te acuerdas quien fue el que se tiro ese peo tan fuerte que puso a correr a la gente?

  • el 7 junio, 2015 a las 7:53 am
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    ATILA:

    Preguntas tontas no, por favor, que desde el 80, al menos, vi los Tonton Macoutes del gobierno cubano hacer casi de todo con total inmunidad ¿El móvil? Evitar cualquier tipo de disenso manifestado públicamente que dañara la vitrina de que en Cuba todos están contentos apoyando a papá estado.

    Lo de los pinchazos no es muy viejo, antes ya te caían a patadas, palos gaznatones, además de desbaratarte la casa o pintorreteartela con las obscenidades y bajezas que se les ocurrieran. El estado garantiza inmunidad total a los que se denigran de esta suerte.

    ¿El Código Penal que tipifica como delitos casi todo lo que hacen?
    Bien, gracias

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