Celebramos la nueva política cooperativa

Logro parcial, pero de caracter estratégico, para el socialismo

Por Pedro Campos

HAVANA TIMES, 9 abr — Granma, órgano oficial del CC del PCC, informó este 5 de abril que en la reunión ampliada del Consejo de Ministros, celebrada el 31 de marzo, el jefe de la comisión permanente de implementación y desarrollo, Marino Murillo, presentó “la política aprobada para la creación experimental de cooperativas fuera del sector agropecuario..”

Agrega el periódico que: “Para cada experimento se han diseñado los principios fundamentales que regirán su funcionamiento, preservando, en todos los casos el papel regulador del estado y el gobierno, según corresponda.”

Ante todo, hay que reconocer que, por fin, el partido gobierno haya decidido avanzar en una “dirección estratégica principal” –en términos que entienden los militares-, para el desarrollo ulterior del socialismo en Cuba.

De manera que mi primera reacción es celebrar este paso.

Se está arrancando uno de los dos principales motores de la socialización de la economía: el cooperativismo. Queda pendiente concretar la participación de los colectivos laborales y sociales en la dirección, la gestión y la repartición de las utilidades en las empresas estatales, para convertirlas en sociales.

Se trata de un logro parcial, pero de carácter estratégico, para el socialismo y, en particular, para todos los que han defendido las relaciones cooperativo-autogestionarias, como las propias, genéricas, del socialismo; no las únicas desde luego.

Otra cuestión es que el texto de Granma es escueto y se presta a confusión, por lo cual, lo más conveniente no es entrar a enjuiciarlo, sino esperar a conocer la “política” y la eventual ley.

Habrá que monitorear los “experimentos” para ayudar a que vayan por el buen camino, y no se demoren en manos de Matusalén, pues la eficiencia económica y las implicaciones sociales de este modo de producción estan mas que requeteprobados en el mundo y en Cuba.

El otro aspecto a observar es el significado del “papel regulador del estado y el gobierno,” el cual debera quedar restringido a lo indispensable para estimular su buen funcionamiento.

Los trabajadores, los revolucionarios y los comunistas de las bases, que han sido en definitiva los promotores principales de los movimientos para salir del estancamiento e introducir modificaciones al modelo estatalista burocrático, no deben bajar la guardia y continuar sus exigencias por una mayor socialización de la propiedad y hacer, especialmente, que esta nueva política cooperativa funcione y se extienda sin dilaciones burocraticas.

Para que el cooperativismo sea efectivo, debera ser acompañado por un cuerpo de leyes que legalice y garantice su funcionamiento interno y externo, con apoyo crediticio y políticas impositivas blandas para que no muera en la cuna.

De todas formas no es ocioso reiterar principios basicos del cooperativismo, que de violarse, como tanto se ha hecho con las cooperativas en la agricultura, pueden convertir en una caricatura burocratizada mas, la implementación de esa modalidad que, para todos los socialistas revolucionarios desde antes del mismo Marx, es el tipo de relaciones de producción que debera predominar en la nueva sociedad.

Entre esos principios estan la voluntariedad, la propiedad colectiva de los trabajadores sobre los medios de producción, la participación democratica en la dirección y gestión de la empresa y la repartición equitativa (equitativa es sinónimo de justicia y no de igualitarismo) de una parte de las utilidades, descontada la destinada a la reproducción ampliada de la cooperativa y otra para beneficios sociales generales y comunitarios.

Otro principio básico es la libertad de acción de la cooperativa para definir sus objetivos, realizar sus contratos de compra-venta, asumir compromisos crediticios, contratar o subcontratar servicios y demas operaciones en el mercado para enfrentar sus necesidades.

El carácter colectivista, libertario, democrático y equitativo-justiciero de las relaciones que establecen entre sí los trabajadores de las cooperativas, no solo transforma los comportamientos sociales de los cooperativistas a lo interno de tales empresas; sino también que los proyecta hacia las comunidades donde están enclavadas y en general a las formas generales de la conciencia social.

La ideología dominante, siempre será la de las clases dominantes. Cuando la clase de los trabajadores libres asociados en cooperativas y en empresas auto y cogestionadas, sea la clase dominante en la sociedad, estarán creadas las condiciones objetivas para que sus formas de conciencia social se conviertan en predominantes de toda la sociedad.

Es el camino principal para cambiar los comportamientos humanos generados por la mentalidad capitalista predominante, lucrativa, individualista, egoísta, corrupta, ladrona, avasalladora, despreciativa hacia los diferentes, los desiguales, que impulsa el trabajo asalariado –la moderna esclavitud-, sea para privados o para el estado.

Esa forma de producción que divide la sociedad entre dos clases sociales principales, una dueña, sojuzgante y explotadora; y otra, desposeída, enajenada de los medios de producción, subordinada y explotada: la burguesía o el buro-burguesía, según los que controlan el capital y sus beneficios sean capitalistas individuales o estatales, y los obreros asalariados.

Esperamos que la nueva política cooperativa cubana, la ley que al respecto debera aprobarse y el desarrollo libre de esta forma de producción socialista, contribuyan a consolidar los logros alcanzados por el pueblo cubano en su lucha anticapitalista por medio siglo y a crear las bases de la nueva sociedad futura, libre, democratica, justa y socialista, “con todos y para el bien de todos,” como la soñó Martí.

En este momento, recordemos a todos los cubanos, que en todas las épocas lucharon por el desarrollo de las formas cooperativas.

A brindar pues, por el cooperativismo amplio en Cuba.


3 thoughts on “Celebramos la nueva política cooperativa

  • el 10 abril, 2012 a las 7:56 am
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    que pena me da con pedro, pero el modelo al que aspira es inestable y deriva en una de dos vertientes. la clase dominante, que no es ni remotamente la de los trabajadores (libres?), hara de esta una mas en la lista de experiencias fallidas del socialismo tropical.

  • el 9 abril, 2012 a las 9:02 am
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    Pedro:
    Concuerdo contigo en cuanto al peso específico que corresponde desempeñar al sector cooperativo, como vehículo que viabilice un mejor flujo de recursos y garantice cierto nivel de socialización. Sin embargo, a veces me gana la impresión de que, al menos de cara a la situación concreta que encara Cuba ahora mismo, estás colocando demasiadas ilusiones en él. En consecuencia, sugiero que dibujes un panorama sobre cómo, a tu entender, quedaría conformado un futuro cubano inmediato, en el cual se ubiquen equilibradamente Estado, cooperativas y las grandes empresas privadas, que por fuerza deberán llegar a la Isla como portadoras del muy necesitado capital. Es decir, qué espacio ideal le otorgarías a cada uno de estos tres sectores, a los cuales percibo como las tres patas de la mesa sobre la cual deberá servirse el ansiado festín de la recuperación económica cubana.

  • el 9 abril, 2012 a las 6:38 am
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    No entiendo los aplausos y fanfarrias de Pedro Campos al PCC. Bajo el autoritarismo reinante y la corrupción rampante, las cooperativas son diminutas sociedades anónimas, no los embriones de una democracia socialista. Mi abuelo también a veces dejaba que sus vacas comieran del pasto destinado para el jardín, pero sólo para que no se murieran de hambre. En lugar de aplaudir cada maroma que da el PCC para preservar el dominio de los próximos burgueses autóctonos, hay que aprovechar los espacios abiertos para politizar por la izquierda a cooperativistas, trabajadores, mujeres, negros. ¿Para quién escribe Campos? ¿Para el PCC o para el pueblo? ¿Fomentamos en el pueblo ilusiones en el PCC o estimulamos su confianza para cambiar las cosas?

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