Sobre las próximas elecciones en Cuba

Glosas a una comparación incompleta

Dayrom Gil Pradas

HAVANA TIMES — Graham Sowa ha publicado un artículo en Havana Times titulado Elecciones  en Cuba y Estados Unidos. Me ha dejado con una sensación de malestar, no por lo que dice, exactamente, sino por lo que no dice. Uno esperaría que si alguien se enfrasca en la tarea de comparar dos cosas, trate de presentar datos equivalentes para ambos comparados.

Como Sowa no tuvo intenciones de eso, y además su escrito concluye con un nihilista ‘es lo mismo en todas partes’, pienso que es justo que dedique unas párrafos a glosar su escrito y explicar a los lectores los datos ocultos.

Sowa parte de un hecho relevante, que luego volveremos a mencionar: “La semana pasada recibí mi boleta oficial para votar en las elecciones generales de Estados Unidos del 2012. Es una página, escrita por los dos lados. Debo votar en 34 postulaciones, desde el presidente del país hasta el Comisario del condado”.

En primer lugar, hay un problema básico. Sowa compara las elecciones generales de EEUU con las municipales cubanas. Eso le permite eludir ciertos aspectos de las elecciones cubanas que sólo aparecen en niveles superiores (provincia y nación). Por eso, voy a extender la comparación con todos los cargos que en Cuba se anuncian como electivos.

Debo decir que me impresionó mucho el hecho de que los ciudadanos estadounidenses puedan elegir 34 cargos. Bueno, es cierto que Sowa coló el Presidente, que en realidad es elegido por el Colegio Electoral, pero a fin de cuentas se vota por los compromisarios, que tienen un mandato expreso.

Como todos saben, el Presidente Cubano no es elegido por los ciudadanos, ni eligen al Vicepresidente, al Jefe de Gobierno  (que por ley es el mismo presidente) ni a los presidentes de las asambleas municipales y provinciales, que serían los homólogos de Gobernadores y Alcaldes.

Tampoco votamos por el comisario del municipio (el jefe de policía). A diferencia de Estados Unidos, no hay distintos cargos electivos que varíen de ciudad a ciudad, de provincia a provincia, de municipio a municipio. Nunca, a ningún nivel, votamos por algún cargo de la rama judicial, ni siquiera para jueces legos.

Todo es diáfanamente simple y democráticamente pobre. Solo hay tres cargos que se someten a votación en Cuba: Delegado de circunscripción, delegado de la Asamblea Municipal y diputado de la Asamblea Nacional.

Sowa prosigue quejándose de las postulaciones de algunos cargos en Estados Unidos: “Decidir por quién votar en 17 de estas carreras no me hará pensar mucho, ya que solo hay un candidato.[..] Generalmente esto se debe a que uno de los partidos tiene un apoyo tan amplio que nadie se molesta en oponérsele.”

Votando en Cuba. foto/archivo de sierramaestra.cu

De los tres cargos cubanos, dos (o sea, el 66.67%) tienen solo un candidato. Esto se debe, por ley, a que las comisiones de candidatura presentan una lista a las Asambleas Municipales que estas reducen un candidato por puesto. Al ciudadano solo le queda votar o no por estos solitarios candidatos.

Sowa señala “Por lo que vi, las diferencias entre los candidatos son evidentes. Los dos necesitan hacer algo sobre el hecho de que nuestro país tiene una gran deuda y necesidades masivas de gasto. El presidente Obama quiere recaudar más dinero de los ricos en forma de impuestos. El gobernador Romney cree que su plan de reducir la tasa de impuestos creará más puestos de trabajo, y que aumentarán los ingresos fiscales por los ingresos que generen estos puestos. Por supuesto que el plan de cada candidato tiene más matices, pero estas fueron las principales atracciones del intercambio.”

El sistema electoral cubano prohíbe estos debates: así resulta imposible en Cuba ver las diferencias entre los candidatos. O sea, en el único cargo electivo con varios candidatos, el de delegado de circunscripción, se vota por el pasado del candidato, en forma de autobiografía que es una enumeración de cargos ocupados. De más está decir que  es imposible saber lo que piensa sobre determinado tema o cuáles son sus planes de trabajo si resultan elegidos.

Si queremos saber sobre el candidato a Presidente, entonces mejor tomamos las cosas con calma. Una Comisión nacional de candidatura prepara, también, una boleta con un candidato por cargo, incluyendo el Presidente, el Vicepresidente Primero y los demás miembros del Consejo de Estado, que supuestamente es el órgano colegiado del Poder Ejecutivo.

Esta candidatura única tiene que ser aprobada por el Comité Central del PCC.. Incidentalmente, esta candidatura es secreta: ni los diputados ni los ciudadanos saben quien está en ella hasta la hora de votar. Tampoco hay que tener mucha imaginación: por ejemplo, en la próxima, sé que Raúl Castro va a ser el candidato a Presidente. También sé que el Comité Central, cuyo primer secretario es también Raúl Castro, la aprobará sin discusión. Y que los diputados de la Asamblea Nacional van a marcar su cruz.

Pero Sowa ve algo bueno en el sistema cubano: “No hay anuncios en la televisión o folletos enviados por correo a las casas. Al menos los cubanos no están perdiendo millones de dólares en sus elecciones. En los Estados Unidos nuestra apatía viene con una etiqueta de precio.”

Independientemente de lo que se piense de la financiación de la campaña estadounidense, todo ese dinero viene de donaciones. En Cuba, el gasto, grande o pequeño, que se hace en las elecciones, sale del presupuesto nacional (en realidad, el gobierno trata siempre de escabullirse y asigna una empresa que apadrine cada zona electoral, de modo que ella corra con los eventuales gastos).

Por otra parte, no sé de dónde saca Sowa que no hay anuncios en la televisión. No los hay para un candidato individual, pero sí, y muchos, exhortando a votar. Esos anuncios desvirtúan el acto electoral y lo convierten en una “tarea revolucionaria” que debe ser cumplida. Y cuando lleguen las votaciones de delegados provinciales y diputados, dirán explícitamente: “VOTA POR TODOS”.

Por ejemplo, en mi municipio teníamos “derecho” a dos diputados. Pero llegado el día de la votación, las personas podrían pensar que aquellos dos nombres en la boleta eran dos candidatos a un único puesto y no dos candidatos únicos para dos cargos.

Confundidos con la idea de una elección, uno de los candidatos no resultaría electo. Con la propaganda de la TV, el gobierno se ahorra incontables repeticiones. Recuerden: VOTEN POR TODOS, en el círculo grande que se destaca al final de la boleta. (En otros municipios con más diputados el “peligro” es aún mayor).

Sowa nos dice “Pero incluso si hay poca discusión sobre el cambio de política a nivel local en Cuba, al menos se puede decir honestamente que tienen elecciones. Recuerde que en la mitad de las votaciones en mi papeleta electoral en Estados Unidos no tengo más que un candidato por votar.”

Foto:cubadebate.cu

Aquí no entendí. En Cuba hay elecciones para un cargo de tres, los otros dos son por ley votaciones para un solo candidato por cargo. En Estados Unidos, en el caso de Grapevine, Texas, de donde es Sowa, hay elecciones para 17 cargos de 34, y los otros 17 tiene un solo candidato porque nadie más quiso postularse, no porque la ley lo prohíba. Si las elecciones son libres o democráticas, ya eso es harina de otro costal.

Es hora de retomar el hecho relevante que les mencioné al inicio del texto, cuando habla que recibió la boleta para votar en las elecciones generales de su país. Sowa, aun estudiando Medicina en Cuba, puede participar en las elecciones estadounidenses. Para eso le bastó inscribirse en el Registro Electoral en la Sección de Intereses de su país en La Habana.

Yo también estoy inscrito en el Registro de Ciudadanos Cubanos de la Embajada de Cuba aquí donde resido, pero no voy a poder votar en las elecciones cubanas. Ni yo ni los de 2 a 4 millones de cubanos residentes fuera de Cuba, que en la más conservadora de las estimativas podrían representar el 20% del electorado potencial.

En un mundo donde la mayoría de los países reconocen los derechos políticos y sociales de sus emigrados, al punto que en la Asamblea Nacional Francesa hay escaños reservados a los franceses residentes en el extranjero, el gobierno Cubano excluye a la quinta parte de la Nación.

Olvidemos la comparación y centrémonos en la realidad cubana: un solo cargo electivo directo, dos votaciones, ningún poder en los niveles locales o municipales, una Asamblea Nacional que funciona diez días por año y un sistema que se dice parlamentarista donde el Jefe de Estado y de Gobierno tiene todos los poderes, además de ser el Primer Secretario del Partido que es, por la Constitución, la fuerza dirigente de la sociedad, a pesar que la soberanía, también por la Constitución, reside en el pueblo.

Ante este amasijo de contradicciones, medias verdades, cargos sin poder, poder sin elecciones, electorados incompletos y “democracia” participativa en que nadie puede participar, ¿no llegó la hora de hacer tabula rasa y devolver la soberanía a los ciudadanos, para que ellos decidan qué sistema electoral quieren?

5 thoughts on “Sobre las próximas elecciones en Cuba

  • Propongo que este artículo sea publicado en el Granma.

  • No hay otra palabra: Excelente!!! Gracias!!!

  • Excelente Dayron, felicidades.

  • Excelente

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