Otro año perdido para Cuba, ¿habrá esperanzas en 2019?

Por Osmel Ramírez Álvarez

Foto: Stanislav Retynski

HAVANA TIMES – El 2018 ya terminó y no hubo avances significativos en Cuba. La economía sigue estancada hasta el cuello y sin posibilidades reales de que despegue por el camino que la conducen. La política solo cambió de rostros y continúa tan conservadora como siempre. Y nuestra sociedad se desmorona, emigrando y viviendo del invento o de los que trabajan en el exterior.

Ningún país puede progresar si no deja a su gente trabajar libremente. Fomentar negocios, cooperativas, autoempleo, lo que sea, pero en libertad. Por supuesto que debe haber regulaciones organizativas, pero cuando estas sobrepasan los límites de lo razonable se vuelven trabas, obstáculos, prohibiciones.

Así es que nuestro gobierno trata al sector privado, a los cuentapropistas y a las cooperativas: a base de prohibiciones absurdas, multas exorbitantes y una política fiscal demasiado dura hasta para grandes corporaciones.

Por un lado, Panamá está ofreciendo visas especiales para los cubanos que comercian en la Zona Libre de Colón y sus emprendedores, al igual que los de Guyana, han creado ofertas especiales de mercaderías y hospedajes para los cuentapropistas cubanos. Y por el otro, Cuba los restringe con prohibiciones, medidas aduaneras rigurosas y costos adicionales, para “ponérselas más difícil” y hacer más altos los sobornos.

México, por ejemplo, lucha por un reconocimiento legal a sus ciudadanos migrantes en EUA. Y Cuba que tiene ese privilegio hace todo lo contrario, aboga por que se lo quiten. Así lograron que Obama derogara “Pies secos, pies mojados” y si pudieran conseguir que Trump quite la Ley de Ajuste Cubano, harían una fiesta en la Plaza de la Revolución. Siendo las remesas una de las mayores fuentes de divisas del país.

Cabe preguntarles: ¿Son amigos o enemigos? Y frente a un escenario así, ¿qué nos ofrecen en concreto?

Una nueva constitución que lo único revolucionario y positivo que tenía, (aunque tal vez apresurado pues no existió un debate previo), era el reconocimiento amplio del matrimonio, y ya no lo tiene; que volvió a incluir el objetivo de llegar al comunismo, sin que ni ellos mismos puedan explicar qué cosa es eso, y de lo cual solo se sabe que para conseguirlo hay que pisotear la mitad de los derechos humanos conseguidos por la humanidad y acudir a la violencia.

Que no deja duda alguna de que continuaremos desprotegidos frente al estado y sus fuerzas represivas, sin posibilidades de mejorar ni de luchar por mejoras. Ellos mismos lo dicen, que es para LA CONTINUIDAD. La continuidad significa seguir sin la libertad y en la miseria.

En los temas sociales igualmente la crisis es cada vez más aguda. Aunque siguen haciendo muchos planes, como siempre ha sido, que no tienen buenos resultados. Y los pocos no son sostenibles porque el sistema no es autónomo, solo camina empujado por la política que al dar la espalda y enfocarse en otro frente propagandístico irremediablemente el anterior declina y fracasa. El modelo es defectuoso por naturaleza.

Entonces vemos a 600 diputados debatiendo, entre ellos más de la mitad son los mismos dirigentes políticos del Partido Comunista y del Gobierno a todos los niveles y sus organizaciones derivadas, hablando de un país que no existe y en nombre de un pueblo que no conocen ni dibujan siquiera en sus discursos. Nos hablan de uno totalmente diferente, ficticio e imaginario. Con el que sueñan.

Es un escenario muy triste y desolador, que solo nos obliga a decir ¡hasta cuando! Máxime si tienen todas las señales frente a los sus ojos de su ultra-fracaso. Solo ver a nuestro pueblo escapando en masa, tratando de llegar a los EUA para tener una vida digna, ¡a la casa del “enemigo” !, ya debería decirles algo.  

Y los que seguimos aquí “resistiendo”, enfermamos de nervios con tantas cosas cotidianas infructuosas, que se vuelven grandes problemas. Que si no hay harina para el pan, que si la leche del niño llegó a las 10 de la noche por falta de transporte. Que si no hay transporte púbico. Que si llevo 40 años construyendo mi vivienda y no acabo todavía. ¿Y dónde están las gallinas cubanas que ya no aparecen los huevos en el mercado?

Al no haber expectativas favorables con el sistema político “de la revolución” ni posibilidades previsibles de que cambien las cosas impulsadas por la oposición, (que justo es decirlo, tiene un espacio de actuación mínimo o casi nulo); si no hay otra salida, la única opción posible parece emigrar.

Es un círculo vicioso donde el gobierno no sabe cómo sacar el país adelante, pero sigue con todos los medios represivos y propagandísticos para mantenerse al frente, acallar voces que ofrecen caminos alternativos y seguir enquistados en el poder. Y así llegamos al 2019. Un año que las propias autoridades vaticinan como “más complejo y difícil que los anteriores”. Realmente parece no haber expectativas positivas para la bella Cuba.

Sin embargo, en medio de la oscuridad se ven algunos destellos de luces. Lamentablemente no de parte del propio sistema político, que no muestra capacidad alguna para rehacerse y evolucionar hacia lo que Cuba necesita.

Son pequeños pero significativos signos de civismo y ciudadanía activa, como la lucha contra el Decreto-Ley 349, la victoria de la protesta social “subliminar” que propició la retractación de las medidas más asfixiantes contra los cuentapropistas y la activa campaña por el NO en el referendo constitucional.

Ver a nuestro pueblo despertando poco a poco es hoy por hoy lo único alentador. Cada vez más gente pacífica y tolerante está creyendo que sí se puede participar a pesar de la represión. Entendiendo que es nuestro derecho y nuestro deber influir en la construcción de una Cuba mejor, con todos y para todos.

Ojalá sea finalmente la simiente fecunda del renacer patriótico de los cubanos y este 2019 sea el año en que se manifieste claramente ese cambio de actitud. El país lo necesita con urgencia.

 

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


7 thoughts on “Otro año perdido para Cuba, ¿habrá esperanzas en 2019?

  • el 9 enero, 2019 a las 6:06 pm
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    Feliz año nuevo para ti también

  • el 9 enero, 2019 a las 10:41 am
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    Con la política parece que sucede como con las enfermedades de trasmisión sexual, uno se descuida y las coje. Hay algunas que con un simple tratamiento (esfuerzo) te libras de ella, otras son más difíciles y tardan más y algunas ni se sabe todavía cuál es el remedio, aunque eso no significan que finalmente no hallemos la cura, verdad?

  • el 9 enero, 2019 a las 10:37 am
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    Es lo más probable, pero si al menos un porcentaje significativo, digamos un 20%, vota NO, entonces habremos avanzado algo, porque antes lograban 98 o 99%, lo cual sería un gran avance cívico para el futuro cercano. El pueblo debe educarse como ciudadano, salir del closet político y ser sincero y responsable, no es un proceso de un día y aquí estamos para empujar a ese despertar cívico de la patria. gracias hermano.

  • el 9 enero, 2019 a las 10:33 am
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    Tienes razón, 60 años es mucho para no tener resultados, dan lástima buscando con lupas y dándole vueltas hasta los logros de salud y educación porque están muy maltrechos y casi ni eso les sirve para divujar la acuarela de hipotéticos avances. es penoso, imposible justificar el fracaso sin decir fracasamos. Pero siguen en eso y no quieren cambiar, quieren seguir y el país no aguanta más.

  • el 8 enero, 2019 a las 8:06 pm
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    Atanasio esta en lo cierto. Mi abuelo decia que el que se deja meter el pie un dia se convierte en carriola. Desafortunadamente tiene que haber un hambre monstruosa para que haya alguna reaccion. Nos comieron el cerebro a los cubanos quedamos enganchados a nuestro secuestrador a eso le llaman sindrome de estocolmo no?

  • el 7 enero, 2019 a las 4:56 am
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    Feliz Año Nuevo Osmel y ojalá tus palabras sean santas, pero creo tendrán esa cosa por un buen rato. La Nueva Constitución va a ser aprobada por mayoría de un pueblo con un gran analfabetismo político y cívico. La gente no acaba de entender lo que está significa. Se va a perder una excelente oportunidad para demostrar el descontento y a la vez esta aprobación será como un tranquilizante por unos años para aquellos que quieren el cambio. Ojalá me equivoque.

  • el 6 enero, 2019 a las 7:35 pm
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    Reconocer el desmoronamiento del país, eso nunca lo harán, ha terminado el 2018 con penas y sin glorias. El discurso de los planes cumplidos de la zafra chica, antes de fin de año, parece una burla, el día 1ro de enero no había azúcar blanca en el mercado, las tiendas paralizadas sin abastos, es un logro los remiendos e inventos hechos al transporte urbano, sin lugar a dudas, como dijera mi profe de química en el año 71, la revolución es una espiral, pero invertida, el progreso no se vislumbra a 60 años.

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