Luis Manuel vs. Fidel: Huelgas de hambre en Cuba

Por Vicente Morín Aguado

HAVANA TIMES – Un joven artista cubano del performance, Luis Manuel Otero Alcántara, ha cumplido un mes de ser prisionero en una habitación del hospital Calixto García de la capital cubana, aislado e incomunicado, bajo un cerco policial, cual si estuviera en un centro penitenciario de alta seguridad.

Luis Manuel Otero Alcántara y un grupo del Movimiento San Isidro.

El secuestro ejecutado por agentes de la Seguridad del Estado (SE), algunos de bata blanca, se produjo una semana después de la protesta iniciada por Luis Manuel cuando declaró que “no voy a comer, no voy a tomar agua. Mis demandas son las mismas, pero ahora mismo no puedo vivir en una dictadura, ya me fundieron.”

Aunque varios videos publicados por sus carceleros intentan presentar un paciente cuidado con esmero, la saga cubana de las huelgas de hambre indica que “el paciente más vigilado del mundo”, según ha dicho Yoani Sánchez, vive bajo peligro inminente de muerte.

UN EPISODIO HISTÓRICO

Los textos doctrinarios elaborados por el sistema educativo gratuito y obligatorio del castrismo, narran el heroico ayuno protagonizado en diciembre de 1925 por un líder estudiantil llamado Julio Antonio Mella, entonces integrante del recién fundado Partido Comunista de Cuba.

La protesta era contra un arresto arbitrario masivo, del cual Mella fuera víctima junto a unas 50 personas, enfrentando la decisión del presidente en ejercicio, Gerardo Machado, quien había prorrogado sus poderes más allá del término establecido por la Constitución, violentando la sociedad civil y el estado de derecho.

Después de 18 días sin comer ni beber, las protestas populares llevaron al tirano a ceder, logrando el reclamante su libertad bajo fianza. Aunque agredidas, una variedad de organizaciones opositoras al Gobierno actuaba en Cuba, entre ellas el nombrado partido marxista, y había jueces valientes capaces de ejercer sus potestades de independencia frente al ejecutivo.

Proclamado el socialismo en el país-abril 16 de 1961- el nuevo Partido Comunista creó su organización juvenil, la Unión de Jóvenes Comunistas, en tanto suprimía todas las asociaciones que no reconocieran los mandamientos del partido único y gobernante.

El logotipo de la organización encargada de aglutinar lo más selecto del hombre nuevo, guevariano y fidelista, reprodujo el rostro de un apuesto y altivo joven, hijo de un irlandés, bautizado Nicanor McPartland, quien no era otro que aquel Julio Antonio Mella que, parte de sus planes proselitistas en la Cuba de los “veinte”, le estorbaba la ascendencia anglosajona y cambió su nombre por propia voluntad.

La huelga de hambre como método de lucha adquirió así un sitial honorable en la historia patria. De paso, una isla europea y una americana se juntaban en la historia.

EL HONOR Y EL DESHONOR POLÍTICO, SEGÚN FIDEL CASTRO

La masiva presencia opositora en las cárceles cubanas, junto a la absoluta represión en los espacios públicos, disuelta la sociedad civil, condicionaron el imperativo de acudir a la autoinmolación mediante la abstinencia de ingerir alimentos.

Desde los años sesenta del pasado siglo, los prisioneros políticos cubanos eslabonaron una larga y trágica cadena de ayunos voluntarios, algunos parcialmente exitosos, cobrando valiosas vidas ante el connotado desprecio del régimen comunista por quienes se atreven a desafiarlo.

La dignidad ofendida de los presos conocidos por Plantados ofreció, al menos, 9 mártires huelguistas, entre ellos sobresale Pedro Luis Boitel, de cuya muerte por inanición acabamos de conmemorar el aniversario 49 este 25 de mayo.

Fidel Castro y Boitel compartieron trincheras luchando contra la dictadura de Fulgencio Batista, posteriormente, de acuerdo con sus ideales democráticos, la oposición de Pedro Luis al totalitarismo del Comandante le llevaría a la cárcel, y a la muerte.

Ni siquiera la tumba del intransigente batallador por la democracia le fue informada a la madre cuando enterraron el cuerpo consumido de su hijo.

Sin pretender un listado completo de tanta tristeza heroica, suman decenas los presos políticos protagonistas de huelgas de hambre, y pueden nombrarse, entre otros inmolados, Orlando Zapata Tamayo en 2010, Wilman Villar Mendoza (2011), Enmanuel Abreu (2015) y Yosvany Aróstegui Armenteros durante el pasado año.

Guillermo “Coco” Fariñas, líder del Frente Antitotalitario Unido (FANTU), premio Sajárov y protagonista de varias huelgas de hambre, ha contado la crueldad, total desprecio por la vida humana y maldad manifiestas en los represores para con sus víctimas, lo mismo tras las rejas que en instalaciones médicas. 

Según la filosofía del paladín por excelencia de la nueva izquierda mundial, sus opositores pierden automáticamente la condición humana.

Monumento a los huelgistas irlandeses. Parque de 21 y H , Vedado, La Habana. Foto: Rai Francisco

Sin embargo, otros huelguistas merecieron para Castro una distinguida opinión, tales fueron la decena de irlandeses rebelados en una cárcel de Belfast contra el poder británico, durante 1981.

No obstante su trágico destino, es notable la diferencia con el caso cubano. Bobby Sands, líder del movimiento, ganó un escaño al Parlamento mientras protagonizaba su heroica acción, y su entierro resultó una manifestación multitudinaria en el cementerio de la capital de Irlanda del Norte.

Ni la sociedad civil, ni el estado de derecho estaban suprimidos en el Reino Unido, por más que la situación creada atentara contra los derechos de quienes reclamaban la independencia.

Fidel Castro, por su parte, estalló de indignación durante un discurso pronunciado en La Habana, frente a los delegados a la 68 Reunión Interparlamentaria Mundial, el 15 de septiembre de 1981:

“La tozudez, la intransigencia, la crueldad, la insensibilidad ante la comunidad internacional del Gobierno británico frente al problema de los patriotas irlandeses en huelga de hambre hasta la muerte, recuerda a Torquemada y la barbarie de la inquisición en plena edad media. ¡Tiemblen los tiranos ante hombres que son capaces de morir por sus ideas, tras 60 días de huelga de hambre!”

Monumento a los huelgistas irlandeses. Parque de 21 y H , Vedado, La Habana. Foto: Rai Francisco

Por si fuera poco, rememorando sus estudios juveniles entre los jesuitas del colegio habanero de Belén, el entonces gobernante con todos los poderes en Cuba, alcanzó el paroxismo al preguntarse:

“¿Qué fueron los tres días de Cristo en el calvario, símbolo durante siglos del sacrificio humano? ¡Es hora de poner fin, mediante la denuncia y la presión de la comunidad mundial, a esta repugnante atrocidad!”

Tales palabras están grabadas con letras de bronce en un monumento erigido en un parque habanero, esquina de 21 y H, barrio del Vedado, a donde bien pueden acudir ahora los cubanos dignos para clamar por la vida de Luis Manuel Otero Alcántara, quien, por cierto, no ha rebasado la edad en que Cristo cargó la cruz.

El crimen de estos cubanos, desde Boitel hasta Otero, es intentar darle vida a la sociedad civil, recuperando el estado de derecho, ofreciendo su cuerpo a cambio, pero hasta este recurso supremo está siendo ahora mismo intervenido por la dictadura.

Fidel Castro, y sus herederos, no conciben la afrenta de que alguien exprese, de alguna manera, su dolor de vivir en el paraíso socialista.

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