Lo último de mi estancia en Cuba

Yael Prizant

Foto: Chris Stackowicz

HAVANA TIMES, 2 marzo — Creo que como mi inevitable regreso se acerca, mis impresiones de La Habana se intensifican, son más acentuadas, más cómicas, más extrañas.

El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano (Diciembre) comenzó hace una semana. Podría parecerse a cualquier festival en cualquier parte del mundo, excepto por una realidad: la cartelera, la lista de lo que se está presentando y dónde, que cuesta un peso, sale todos los días. No existe una programación general para todo el festival.

Debes ir todos los días para coger la cartelera y descubrir qué se está presentando ese día y el siguiente. Si vas muy tarde, se acaban. No se si es un truco para que las personas vayan personalmente al teatro o para que paguen un peso todos los días, o simplemente para que conversen unos con otros. Nunca antes vi tantos desconocidos conversando o compartiendo la prensa.

Patricio, un suizo casado con una directora de teatro que conozco, me habló en su rústico inglés en lugar del español, cuando nos vimos por primera vez esta semana. Cuando le contesté, le dijo a mi amigo Alfredo, “! Qué bien habla ella en inglés!”. Alfredo y yo todavía nos estamos riendo de eso.

Uli, el mejor amigo de Sinecio (se pronuncia Ooo-lie, diminutivo de Ulises) estuvo hace poco en el hospital con fiebre provocada por dengue. Aquí se hacen anuncios en la televisión sobre el dengue, pero nunca escuché de alguien en la ciudad que contrajera la enfermedad (más bien en el campo). Aparentemente Uli está bien, pero mucho más delgado (… y él ya era delgado).

Foto: Chris Stackowicz

Aquí existe un sistema para la distribución de pan, que también vi en pueblos pequeños a lo largo de la carretera. Las personas dejan el dinero, con frecuencia menudo, colgando en una bolsa de nylon en frente de sus casas. El panadero les deja el pan y coge el dinero. Simple y súper eficiente. Le pregunté a los vecinos de los bajos si nunca nadie ha cogido el dinero y me respondieron con una sola palabra: “nunca”.

Últimamente he visto más y más faltas ortográficas en pulóveres. O bien son contratiempos estadounidenses o copias cubanas que resultan cómicas. He visto surfboars (algo como cerdos para hacer surf ), los Rockys del Nordeste (Rockies), ¿y mi favorito de todos los tiempos? El campeón los Lackers de Los Ángeles (Lakers). Quisiera poder explicar a los cubanos, con más facilidad, porqué todo esto es tan cómico.

El movimiento de solidaridad Estados Unidos/Cuba, unido frecuentemente con los Pastores por la Paz, tiene su propio vehículo, que es fácil de reconocer dentro de la ciudad. Tiene un grafiti estilizado por toda la guagua que, en letras grandes, dice cosas como “Abajo el Bloqueo”, y esta vez tenía incluso una etiqueta pequeña que decía “Solidaridad con Wisconsin”, que me hizo sentir nostalgia por casa. ¿Cuál fue la idea que más me gustó? “Amistad Cuba-Estados Unidos”, escrito en la parte trasera del bus.

Y ahora una última experiencia para esta vuelta… Cuando esta mañana, Alfredo salió del apartamento me dijo de manera informal, “so lon bai-bee”. Absolutamente precioso.

Una semana más y muchas cosas que hacer antes de que pueda acurrucarme con mi gato Willow. Estaré a la expectativa para leer sus comentarios.
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Yael Prinzant

(*) Esta es el último de siete artículos por Yael Prizant. La autora ha estado viajando a Cuba con regularidad desde el 2003. En Indiana, donde vive, ella es Profesora Asistente de Teatro en la Universidad de Notre Dame. Ha estado traduciendo obras del dramaturgo cubano Abel González Melo, y espera traducir más obras teatrales para que sean producidas en inglés.

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