Lo que produce la falta de motivación laboral en Cuba

Por Benjamín Noria

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES La motivación laboral es la expectativa que tienen los trabajadores acerca del desarrollo de la empresa o entidad en que se desempeñan y su éxito económico y comercial, con lo que pueden satisfacer sus necesidades básicas, activar sus potencialidades y cumplir sus aspiraciones.

En Cuba, muchos trabajadores de las empresas y unidades del estado se la pasan todo el tiempo hablando por teléfono asuntos particulares, y en cualquier caso a las 12:00 p.m. ya están saliendo del trabajo a hurtadillas. Cuando una persona acude a una cafetería del Estado tiene que esperar hasta que termine la dependiente de hablar con una amiga/o, por ejemplo, para que la atiendan.

Lo que sucede es, en primer lugar, que el salario que obtiene un trabajador cubano no le alcanza para satisfacer sus necesidades básicas, es decir, no le sirve para comprar ropa, zapatos, pagar un teléfono celular, adquirir comida, un aire acondicionado y muebles, y en estas condiciones no se siente estimulado a producir.

Según Karl Marx, el salario debe servir para reponer las fuerzas del trabajador y poder producir y reproducir su trabajo.

En segundo lugar, un trabajador según el uso que hace de su inteligencia no puede pasar a ocupar un cargo superior por méritos propios, que es la meritocracia. Al gobierno comunista no le gusta la gente inteligente, sino las personas obedientes, pues los inteligentes pudieran generar oposición.

La explicación de este fenómeno reside en los efectos del totalitarismo. La economía centralizada, el partido único, la ideología dogmática-ortodoxa y el férreo control sobre los medios de comunicación de masas, el ejército y la policía, son obstáculos para la producción de bienes y también de plusvalía.

Además, se debe tener en cuenta que en Cuba no hay Estado de Derecho, lo que imposibilita que existan mecanismos para reclamar y ejercer los derechos fundamentales o derechos humanos.

Es cierto que ningún sistema es perfecto, pero el capitalismo ha podido satisfacer las necesidades materiales, físicas y espirituales del ser humano con mucha más precisión, y además es el que más rápido encuentra soluciones cuando se presentan problemas como la escasez de agua, de alimentos y las vacunas que produce cuando surge algún virus. Todo se lo debe a la libertad: libertad de creación, libertades civiles y políticas, economía libre de mercado.

Es más, es real que los mismos cubanos que emigran hacia países capitalistas pueden comprarse autos, pagar la renta, el agua, electricidad y además enviar remesas a familiares y amigos que dejaron en Cuba con el dinero del salario que se ganan.

El régimen de los Castro posee un sistema defectuoso, que lleva más de 60 años de existencia sin producir casi nada y todavía usan la misma tecnología de los inicios del triunfo de la revolución. Por culpa de ellos, Cuba no ha podido ser referente de casi nada en el mundo. Los trabajadores cubanos se embrutecen en los centros laborales y se les hace más tedioso el trabajo con el aumento del burocratismo, pues cada día el gobierno añade el doble del papeleo para los mismos trámites y servicios de siempre.   

El gobierno comunista deplora el consumismo. Según ellos, tener un aire acondicionado es una tendencia consumista, pero no se dan cuenta por su ideología dogmática que tener un aire acondicionado no es un lujo, sino que es satisfacer una necesidad básica. En un país tropical como Cuba, con un calor agotador, un aire acondicionado ayuda a dormir y descansar mejor y, por lo tanto, se podría rendir más en el trabajo.

Igualmente, no es ser consumista tomarse un vaso de leche y un buen pan con tocino y café 100% puro en las mañanas antes de ir a trabajar, algo con lo que el cubano no puede soñar.

Por último, la eficiencia en el trabajo es producir y tener réditos esa producción, pero sin un salario digno que pueda proporcionar estado de bienestar no habrá eficiencia que valga en el país.

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