Warhol P.

HAVANA TIMES — En el mes de julio fui operado de urgencia por una apendicitis, en el hospital militar que está situado en el municipio de Marianao.

Llegué en la madrugada con un fuerte dolor, e inmediatamente, una doctora, que estaba de guardia, me atendió y mandó a hacerme algunos análisis. En ese horario el hospital se encuentra totalmente vacío, y para mi madre y para mí el lugar se convirtió en un laberinto sin salida. No encontrábamos a nadie que nos indicase cuál era el departamento donde realizan los análisis de urgencia.

Luego de una búsqueda incesante logramos llegar al dichoso departamento en el que encontramos al especialista de mal humor, porque, sin querer, le estropeamos su sueño.

En la planta baja, a simple vista se veía la suciedad, y en el momento de orinar en un pequeño tubo de vidrio para hacerme un examen, comenzaron otras dificultades. No había luz en el baño, y al cerrar la puerta ni siquiera podía verme las manos, por lo que intentando verter algo de orina en el recipiente me oriné hasta las piernas.

Después de estar seis horas en observación, una médico me dijo que no tenían cómo hacerme una laparoscopia, que se realiza  para comprobar si realmente se trata de una apendicitis. En el hospital no existía el equipo, fue entonces cuando me incomodé cómo es posible que en un hospital militar no tengan ese equipo?

Finalmente algunos médicos por mediación de toques en mi estómago, como si fuesen magos diagnosticaron que era una apendicitis y rápidamente fui ingresado para esa misma tarde ser intervenido quirúrgicamente esa misma tarde.

Foto: Irina Echarry

Ya en el salón de operaciones me acomodaron para recibir la anestesia general. Mirando todo el tiempo hacia las luces del techo, y poco antes de perder la conciencia, pensé que bien podría no despertar nunca. Morir en el salón habría sido una dadiva, una muerte feliz, un escape a todos los problemas diarios.

Pasada, pasada algunas horas, desperté. Para sorpresa mía, estaba con vida, y lo peor, en el mismo lugar. Algunas lágrimas corrieron por mi mejilla, pensé que dentro de unas pocas semanas volvería a la cotidianidad, a vivir de las carencias que cada vez son más, vivir en esta Cuba donde nada pasa, donde todos somos tan manipulables y adormecidos.

Al menos con vida, mi madre estaba feliz, tenía a mis amigos a mi lado, en fin, morir tampoco habría sido la solución a los problemas, porque aunque hubiese muerto estos habrían continuado para millones de cubanos.

Lo mejor es estar vivo, y seguir hacia adelante, haciendo ver que hay cosas que no tienen remedio, como los que gobiernan este país que tienen que darse cuenta de que marchamos mal, que se debe hacer algo pronto para que el pueblo no sufra como lo hace, no se puede tapar el sol con un dedo, andamos por caminos cada vez más espinosos, pero, ¿a quién le importa?

¿Por qué luego de 54 años de supuesta revolución, los cubanos continuamos viviendo miserablemente, con carencias de todo tipo? ¿Quién vela por nuestra prosperidad?

Cuando hablo de prosperidad me refiero a lo que se necesita para vivir dignamente, poder contar con un salario que sirva para suplir nuestras necesidades más inmediatas, como la alimentación y la vivienda.

Con ansias, espero algún día levantarme y ver como las cosas han cambiado para bien de todos, que al fin los que nos gobiernan comprendan de una vez y por todas que la política que se ha mantenido en estos 54 años no nos ha conducido por buenos caminos, porque son más los errores cometidos que los aciertos.

Sé que ese día llegará, por eso, creo que lo mejor no es morir, sino estar, para ver ese futuro que avizoro no tan distante.

3 thoughts on “Lo mejor, no es morir

  • bienvenido al club.
    por cierto los médicos no se lo piensan 2 veces cuando de operar se trata, anda media habana con la barriga picá’

  • Traduccion de HT en engles de google.translate:

    Gracias, P. Warhol, por este relato de primera mano, y su hermosa expresión de la desesperación y la esperanza.

    El modelo cubano, o la experiencia–lo que usted prefiera–enseña el mundo socialista vanguardia marxista el socialismo estatal que el monopolio es un programa máximo correctos.

    Lo que se necesita ahora, tanto en Cuba como en los países capitalistas, es un reconocimiento de que el monopolio estatal no funciona, y que el socialismo debe ser redefinida como una cooperativa socialista, el estado de copropiedad república, una república en la que los derechos de propiedad privada y el mercado acondicionado son retenidos y utilizados por los dirigentes políticos para la construcción socialista exitosa.

    Mis mejores deseos para el pueblo cubano.

  • Si mi brother, estar vivo y sobre todo, gozar de salud es lo mas importante. Muchas veces uno no se da cuenta hasta que le toca atravesar por momentos como los tuyos. De que vale que la salud sea gratis si lo que uno pienza es si saldra vivo de estos trances.

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