El que puede hablar de Amor en la Plaza de la Revolución

Por Amrit

HAVANA TIMES, 30 mar — Ayer vi por la TV la misa oficiada por su santidad Benedicto XVI. Confieso que, contra toda la tirantez política que ha ocasionado el suceso (implícita y explícitamente), contra toda la repentina tramoya de tolerancia y ecumenismo improvisado, sentí un inmenso alivio de que el tono del discurso fuera tan distinto a lo que toda mi vida he oído provenir del histórico escenario.

Palabras que quizás rompieron la virginidad acústica del lugar en el año 98, cuando nos visitó el anterior pontífice, Juan Pablo II. Asumo que hay otras personas con ganas y capacidad para proponer el amor y la conciliación, incluso en Cuba, pero no conozco a nadie con el poder de decirlo ante una multitud aglomerada en este “santuario” de la Revolución.

Un amigo mío me comentó una vez que solía revisar con marcada atención los ejemplares del diario Granma, al cual estaba suscrito, y subrayaba las palabras más frecuentes de cada artículo. Todas tenían una carga negativa. Todas entrañaban posturas de rencor, de odio, de intransigencia, de amenaza, de confrontación.

Ayer en la plaza, el pueblo acostumbrado a ser aclamado por su “energía y virilidad”, el pueblo al que se le confía usualmente la suspicacia, la intolerancia y la beligerancia, debió asumir el silencio y la humildad como una rara experiencia.

Los presentadores de la TV que conducían la transmisión en vivo tuvieron que explicar toda la liturgia eclesiástica que a tantas generaciones se ha enseñado a ignorar y hasta irrespetar. Por primera vez escuché algo que jamás me dijeron en la escuela, ni a mi hijo, en las clases de historia de Cuba: que la Virgen de la Caridad del Cobre era venerada por nuestros insignes mambises.

La atmósfera de la plaza se suavizaba a medida que el pontífice hablaba de la necesidad de permitir la libertad de religión no sólo como individuos sino en la colectividad, y las piedras y el cemento, (la sustancia muerta indiferente a los circos humanos), no reaccionaron.

Tampoco las personas convocadas por el hábito, el compromiso, la coacción, la curiosidad o el sincero deseo. Después de todo, la historia que tanto se reinventa y se recicla, cuenta también con la desmemoria humana.

Me llamó la atención que los presentadores de la TV desempolvaran y hasta reiteraran una palabra casi olvidada para nosotros: civilidad

Pero para que no queden dudas de que las tramoyas desplegadas en un santiamén, en otro veloz acto de prestidigitación, pueden replegarse y desaparecer,  hoy, en la TV escucho las palabras de siempre con el tono de siempre.

Versiones sumamente descriptivas y enfáticas de la visita del Papa reinterpretan lo que vimos y  reactivan poco a poco la amnesia.

Pero yo soy pertinazmente optimista, no sé por qué. Algo me dice que también puede contarse con el cansancio, con la saturación humana y con la humana hambre del espíritu, del amor, de la esperanza.


5 thoughts on “El que puede hablar de Amor en la Plaza de la Revolución

  • el 8 abril, 2012 a las 1:33 pm
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    Puedes hablar…en “cualquier” plaza,,,,en una “esquina” “si te dejan”?..pero se me “grabo” “El poder de las palabras”…..es solo eso….

  • el 1 abril, 2012 a las 9:01 pm
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    Si, es extraño, una plaza que sólo ha escuchado discursos beligerantes, gritos de odio, azuzos a la violencia, la intolerancia, el totalitarismo y la cacería de brujas,…de pronto, un heraldo de la paz. Pero saben, no tengo ningunas esperanzas, no creo que sea precursor nada, que de paso a nada…casi todo sigue igual, que en 1960, maquillado, disfrazado, con un discurso menos agresivo (ya no hay bloque socialista, sólo quedan un par de noctámbulos, por el mundo…y otro par en la Habana).Amen del espectáculo, todo se “preparó”, habían 70% de “enviados”, 30% de verdaderos devotos…Que malgastada visita, si la primera me dejo, con el grito atorado, esta , me hizo llorar…Y ya se que algunos me llamarán “merodeador”. Aunque ya hemos sido devorados (1959-2012), pero a punto estamos , a fuerza de no haber digestión , de ser devueltos, de ser devueltos…

  • el 30 marzo, 2012 a las 11:00 pm
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    Amrit:
    Es que sólo siendo optimistas podremos revertir el cansancio – no sólo el físico -, la desidia, la carencia de iniciativa y libertades, la pérdida de brújulas, los dobles discursos y la doble moral, la verticalidad del entramado social, la simulación, el empecinamiento ciego, la falta de objetivos, la imparable sangría migratoria, el eterno esquematismo, el quítate-tú-pa-ponerme-yo, y todo un rosario de calamidades que ahora mismo pesan demasiado sobre nuestra Isla. Coincido contigo en militar en ese bando, Amrit. Es la hora además, de estar atentos contra todos los extremos. Vengan de donde vengan. Incluidos los que a ratos merodean por HT.

  • el 30 marzo, 2012 a las 8:56 pm
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    yo creo que ya esta cerca, calma pueblo, calma

  • el 30 marzo, 2012 a las 10:35 am
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    yo también quiero ser optimista, pero el peso de los años prueban todo lo contrario…

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