Régimen de Ortega cierra la oficina de la OEA en Nicaragua

Un dispositivo policial se tomó la oficina en Nicaragua de la Organización de Estados Americanos (OEA). Foto: Tomada de El 19 Digital

En una conferencia de prensa cargada de insultos hacia la OEA, el canciller Denis Moncada anuncia que retirarán las credenciales de sus representantes

Por Confidencial

HAVANA TIMES – El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció este domingo 24 de abril que cerró la oficina en Nicaragua de la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo al que la dictadura renunció el pasado 19 de noviembre.

En una conferencia de prensa cargada de insultos hacia la OEA, el canciller nicaragüense, Denis Moncada Colindres, informó además que Nicaragua abandonará todos los mecanismos de la OEA, así como retirará las credenciales de todos sus representantes ante el organismo regional.

“Tampoco tendrá este infame organismo, en consecuencia, oficinas en nuestro país. Su sede local ha sido cerrada”, dijo el canciller.

Según el sitio web de la OEA, la oficina del organismo está en “Sierritas de Santo Domingo”, en Managua. “Actualmente no hay representante asignado a la oficina de la Secretaría General en Nicaragua”, señala el organismo.

Minutos después del anuncio, la Policía Nacional rodeó las oficinas de la OEA, mientras sus símbolos eran desmontados, según constató la agencia Efe.

El régimen anunció su salida del organismo regional por supuestas y “constantes actitudes injerencistas” de la OEA. Sin embargo, el retiro será oficial y efectivo hasta en noviembre de 2023, ya que el proceso dura dos años. Durante ese lapso, el Gobierno deberá cumplir con todas sus obligaciones políticas y financieras con la organización.

“Nos sentimos libres de las reiteradas insolencias de los empleados del Departamento de Estado yanqui, que representan allí (OEA) el servilismo, el lacayismo, el entreguismo, la decrepitud y decadencia de una institucionalidad deslucida y reducida por la servidumbre al yanqui”, leyó el canciller.

Sin representantes

“Al confirmar nuestra denuncia y renuncia irrevocables, ante esta calamitosa, truculenta y mentirosa dependencia del Departamento de Estado del imperialismo yanqui, también comunicamos que a partir de esta fecha dejamos de formar parte de todos los engañosos mecanismos de este engendro, llámense Consejo Permanente, llámense comisiones, llámense reuniones, llámense Cumbre de las Américas”, detalló el diplomático nicaragüense.

“Retiramos —continuó— las credenciales de nuestros representantes, los compañeros Orlando Tardencilla, Iván Lara y Michael Campbell. No tendremos presencia en ninguna de las instancias de ese diabólico”.

Tardencilla y Lara fueron nombrados, a finales de marzo pasado, como embajador y representante alterno ante la OEA, respectivamente. Mientras Campbell ejercía como representante permanente alterno desde octubre de 2021.

Ortega y Murillo movieron sus fichas en la OEA, en marzo pasado, luego que el exembajador nicaragüense ante el organismo, Arturo McFields Yescas, se rebeló en contra del régimen y calificó al Gobierno como una “dictadura”, durante una sesión del Consejo Permanente de ese organismo, en un hecho sin precedentes.

“Evaluación colectiva”

Desde la Asamblea General de cancilleres de la OEA, del 12 de noviembre de 2021, Nicaragua se encuentra inmersa en un denominado proceso de “evaluación colectiva” de su crisis sociopolítica, establecido en el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.

Como parte de ese proceso, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, hizo gestiones para que el Gobierno nicaragüense permitiera el arribo de una delegación de alto nivel del organismo regional para negociar la realización de nuevas elecciones, con transparencia y observación creíble. Sin embargo, el régimen nunca brindó una respuesta formal a las solicitudes del diplomático uruguayo.

La apreciación colectiva es en cumplimiento de la resolución “La situación en Nicaragua”, en la que, además, la OEA declaró —con 25 votos a favor, uno en contra, siete abstenciones y una ausencia— que las elecciones nicaragüenses del pasado 7 de noviembre “no fueron libres, justas ni transparentes y no tienen legitimidad democrática”.

En estos comicios Ortega se reeligió por tercera vez consecutiva —segunda con su esposa Murillo como vicepresidenta—; sin embargo, en esta ocasión el líder sandinista se presentó sin competencia política, tras encarcelar a los principales candidatos opositores, y sin garantías democráticas.

“Nicaragua no es colonia de nadie, por lo tanto, no es parte de un ministerio de colonias. Al denunciar y renunciar a ese mecanismo infernal del cual nos retiramos inmediatamente en absoluta dignidad”, expresó el canciller nicaragüense en su alocución.

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