Ortega descarta un diálogo con EE.UU.

“Es ponerse una soga al cuello”

El presidente Daniel Ortega conversa con el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves. Foto: Presidencia

El caudillo sandinista no habló el 19 de julio de la grave crisis nacional ni propuso alguna solución

Por Confidencial

HAVANA TIMES – Daniel Ortega descartó este martes 19 de julio en la Plaza de la Revolución cualquier diálogo con el Gobierno de Estados Unidos, que ha impuesto una serie de sanciones internacionales contra más de 40 altos funcionarios del régimen, incluida su esposa la vicepresidente Rosario Murillo, por su involucramiento en la represión, corrupción y graves violaciones a los derechos humanos.

En un acto transmitido en cadena nacional de radio y televisión, con una coreografía de la Juventud Sandinista y ante la ausencia de líderes políticos internacionales, Ortega comparó su régimen con el general Augusto Sandino, asesinado por la Guardia Nacional con el contubernio de Estados Unidos en 1934 y dijo que los diálogos con los EE. UU. son para “ponerse la soga al cuello”.

“¿Qué diálogo puede haber con el diablo? Como dice el Che: ‘a los yanquis, al imperialismo no se le puede creer ni un tantito porque te acaban’. Nosotros quisiéramos tener buenas relaciones con los Estados Unidos, pero es imposible y aquí nunca ha habido agresión contra Estados Unidos”, alegó el mandatario.

En un discurso de 40 minutos dedicado al primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, apodado por Murillo “el tío Ralp”, reiteró que “los diálogos son para ponerle la soga al cuello a uno mismo, que uno mismo se ponga la soga al cuello”.

Además de Gonsalves, los únicos invitados internacionales que asistieron al acto fueron los representantes del ALBA: Manuel Marrero, primer ministro de Cuba; Carlos Farías, canciller de Venezuela; y Gerardo Torres, vicecanciller de Honduras; y los representantes de China, el embajador Chen Xi; y el delegado de Putin y vicecanciller de Rusia, Serguéi Riabkov. 

A pesar de su rechazo al diálogo con Estados Unidos, a inicios de este año el régimen de Ortega buscó un acercamiento con la Administración de Jose Biden. The New York Times reveló que, en marzo pasado, el hijo de la pareja presidencial, Laureano Ortega, “se acercó discretamente a Washington para reanudar el diálogo”.

De este esfuerzo se logró acordar un encuentro en Managua entre el Gobierno de Ortega y un alto funcionario del Departamento de Estado, pero “la cita no llegó a celebrarse luego de que los Ortega aparentemente se arrepintieron”, dice el diario.

El Gobierno de Estados Unidos continúa imponiendo sanciones en contra de los funcionarios que responden a los intereses del régimen de Ortega. El viernes pasado, 15 de julio de 2022, fueron sancionados 23 jueces y fiscales que han acusado y condenado a los presos políticos.

El “tío Ralph”  aboga por el diálogo con EE.UU.

El acto de celebración del 43 aniversario de la Revolución, fue dedicado por Ortega al primer ministro Gonsalves, quien recibió la orden “Augusto Sandino en su máximo grado, Batalla de San Jacinto”. Este brindó un discurso de agradecimiento que duró 30 minutos, en el cual aprovechó para abogar por el diálogo entre EE. UU. y Nicaragua. “Hago el llamado a los Estados Unidos de América, un país de grandes logros, de acercarse en amistad con el pueblo y Gobierno de Nicaragua. ¿Es eso tan difícil?”, dijo Gonsalves, quien acumula cinco mandatos consecutivos —20 años en el poder— como primer ministro de San Vicente y las Granadinas.

El mandatario sanvicentino lamentó la exclusión de Nicaragua, Cuba y Venezuela de la Cumbre de las Américas, celebrada en Los Ángeles, EE. UU., por no respetar la democracia y los señalamientos a violaciones de derechos humanos.

“Qué es lo que hemos estado viendo, la tal Cumbre de las Américas en Los Ángeles, los Estados Unidos, de manera unilateral y equivocada, se tomó el derecho de excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua de esa cumbre. (Por lo que) San Vicente y las Granadinas por razón de principios se rehusó atender”, dijo el primer ministro.

Ortega, quien habló después de Gonsalves, a las 8:47 de la noche, dedicó toda su intervención para darle una clase personal de la historia de Nicaragua. El caudillo sandinista tomó el micrófono, se dirigió a su invitado y comenzó con su tradicional discurso antiimperialista, ignorando a los otros presentes y a la audiencia que lo veía por televisión.

Ortega fue acompañado por la jefatura del Ejército y la Policía, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, la presidenta de la corte Suprema de Justicia, Alba luz ramos; la presidenta del Consejo Supremo Electoral, Brenda Rocha y todo el gabinete de Gobierno.

Ortega no terminó su “clase de historia”

El acto de celebración realizado en la Plaza la Revolución, a la cual acudieron invitados y miembros elegidos de la Juventud Sandinistas que aplaudieron y gritaron consignas en favor del régimen, estaba pautado para las 4:30 de la tarde, según informó Telcor en un comunicado de cadena nacional. Sin embargo, empezó a eso de las seis de la noche con un concierto de música testimonial que se extendió hasta las 7:10. 

La primera en dar las palabras de apertura fue la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, quien habló durante 40 minutos, gritó consignas, acusó a Estados Unidos de querer someterlos. “Queremos vivir sin sometimientos porque no somos esclavos. Aquí vencimos hace 43 años y antes, porque el heroísmo y los sacrificios de nuestros héroes y mártires nos dejaron el deber de luchar”, dijo.

Después del discurso de Murillo, prosiguieron 20 minutos más de música y bailes folklóricos. Hasta que a las 8:20 de la noche, Ortega entregó el reconocimiento a Gonsalves y sin decir ni una palabra, le cedió el micrófono.

El mandatario nicaragüense, finalmente, dio sus palabras a las 8:47 p.m. y terminó abruptamente 40 minutos después, sin terminar su clase de historia, pues no se refirió al triunfo de la revolución contra Somoza, hace 43 años, ni tampoco a la imposición de su nueva dictadura familiar.

Ortega no dijo nada sobre la crisis nacional y el estado policial impuesto desde hace cuatro años, la migración masiva de nicaragüenses, las condiciones de tortura de los presos políticos, la persecución a la Iglesia católica, y la cancelación masiva de más de 1000 organizaciones de la sociedad civil.

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