Brazil: Voto femenino, enigmático y decisivo

Por Mario Osava

HAVANA TIMES, 2 agosto (IPS) — Las mujeres podrían asegurar a la candidata del gobierno, Dilma Rousseff, un tranquilo triunfo en las elecciones de octubre, pero son las más reacias, según las encuestas, a elegir la primera mujer presidenta de Brasil.

El electorado femenino “está aguardando tener más informaciones” sobre la candidata y las políticas que proyecta impulsar para decidir su voto, considera Jacira Melo, directora ejecutiva del feminista Instituto Patricia Galvão.

Es un voto que “sigue otra lógica”, más ponderado, que solo se define al final, cuando conoce suficientemente los candidatos y sus propuestas, arguyó Melo a IPS, para contrarrestar las conclusiones “prematuras” de que “mujer no vota a mujer” o que ellas son más conservadoras que los hombres.

Esas interpretaciones se basan en datos de las últimas encuestas que apuntan crecientes intenciones de voto en Rousseff, ex ministra de Minas y Energía y ex jefa del gabinete presidencial, intensamente apoyada por el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, en lo que no es acompañado por el electorado femenino.

El Instituto Datafolha difundió el 24 de julio un sondeo en que Rousseff, de 62 años, y su principal contrincante, José Serra, de 68 años, aparecen empatados. Pero éste tiene una ventaja de ocho puntos entre las mujeres entrevistadas, con 38 por ciento de la intención de voto.

Rousseff es candidata por una coalición encabezada por el gobernante e izquierdista Partido de los Trabajadores, en el poder desde 2002, y Serra por el Partido de la Social Democracia Brasileña, que gobernó los ocho años anteriores.

La llamada “candidata de Lula” tenía en diciembre 23 por ciento de la intención de voto y remontó 13 puntos porcentuales en la simpatía electoral, pero solo siete puntos entre sus congéneres, pese a la amplia proyección de su candidatura y al respaldo presidencial.

Es un “misterio” porque los programas sociales son el gran motor de la popularidad con que Lula está culminando sus ocho años de gobierno y casi todos tienen a las mujeres de principales beneficiarias, como la beca-familia o la ampliación a seis meses en la licencia maternal, observó André Pereira, analista de CAC Consultoría.

También fue una dificultad electoral que debió sortear Lula en 2002 y 2006, que al menos en la primera vuelta tuvo un minoritario respaldo femenino. Y su popularidad como gobernante, que bordea actualmente el 80 por ciento, cae cerca de 10 puntos entre las mujeres.

La primera vuelta de las elecciones generales se realizará el 3 de octubre, y se repetirá el día 31 si ninguna candidatura obtiene la mitad más uno de los sufragios.

“Ellas son más rigurosas” al evaluar, insistió Melo, quien recordó que Lula tiene “un discurso político avanzado”, pero en la práctica 95 por ciento de sus ministros son hombres y las carteras reservadas a las mujeres son “de menos poder y menor presupuesto”.

“Quizás muchas mujeres ven a Lula muy parecido a los maridos y compañeros” en sus hogares, que las valoran poco y las ayudan menos en las tareas domésticas, acotó. De ser así, su origen pobre y su imagen de “hombre del pueblo”, partes esenciales de su carisma y popularidad, responden menos a la sensibilidad femenina.

El presidente cambió su imagen y ahora viste los mejores trajes y frecuenta locales elegantes, pero quizás en el imaginario femenino persista “la versión antigua, de sindicalista barbudo, comiendo sandías en la feria”, o recuerdos de viejas denuncias, como la de que quiso que una

mujer con la que tuvo una relación extramatrimonial abortara la hija común, matizó Pereira.

La resistencia electoral femenina afecta, de hecho, de manera general las candidaturas del PT, destacó y aventuró que la razón puede estar en la imagen y el origen del partido, nacido del sindicalismo, con propuestas radicales y movilizaciones turbulentas en las écadas de los 80 y los 90.

Pese a todo, la encuesta de Datafolha mostró una mayoría de 41 por ciento, mujeres y hombres, que creen que Rousseff ganará las elecciones, contra 30 por ciento que prevé el triunfo de Serra, quien fue ministro de Salud (1998-2002)  y gobernador del estado de Sao Paulo (2006-2010).

Otro sondeo, difundido el 31 de julio y realizado por el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope), colocó a Rousseff con una intención de voto de 39 por ciento, frente a 34 por ciento de Serra, cuando hace un mes aparecían empatados en sus sondeos.

Rousseff es percibida como favorita, confirma Pereira, pero para evitar un sorpresivo fracaso debe actuar para “seducir” el mayoritario electorado femenino.

Y contra ese objetivo, precisa Pereira, conspiran la falta de carisma de la ex ministra y la “dispersión de votos” que puede producir la competencia de otra candidata, Marina Silva, del Partido Verde y ex ministra de Medio Ambiente de Lula. Silva es la tercera en disputa, con el apoyo de 10 por ciento según Datafhola, y de siete por ciento, según Ibope.

Tener dos candidatas presidenciales, una favorita y otra imponiendo la agenda ambiental en el debate electoral, es un hecho “inédito” en Brasil y “contrasta” con la baja representación femenina en el poder político, creando una realidad nueva para el voto femenino, reconoció Melo.

Para la directora del Instituto feminista, el hecho de que las encuestas reflejen que casi la mitad del electorado femenino aún no escogió no debe entenderse como indecisión o rechazo a las dos mujeres candidatas. “Es un voto en construcción”, aseguró.

Melo también vio natural que, según Datafolha, 32 por ciento conozca “muy bien” a Serra y solo 14 por ciento a Rousseff. Serra, recordó, fue ministro de una cartera con alta exposición en los medios y el derrotado contrincante de Lula en 2002, lo que le proyecto a nivel nacional.

Para los dos analistas, será decisivo el uso que harán los candidatos del espacio electoral gratuito en radio y televisión, que se iniciará el 17 de agosto. Rousseff, gracias a la docena de fuerzas que la postulan, tendrá más tiempo para divulgar sus ideas y acercar su imagen a los electores y, en particular, a las electoras.

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