Los sueños de las y los cubanos

Fernando Ravsberg

Casa de una familia cubana. Photo by Darko Perico

HAVANA TIMES, 2 dic. — Curiosamente durante los últimos meses los discursos de la disidencia, el exilio y el gobierno coincidieron en señalar que en el país no hay reformas, que se trata sólo de ajustes al modelo que funciona en Cuba desde hace 40 años.

El presidente del parlamento, Ricardo Alarcón, es el primer político de alto rango que insinúa otra cosa. “Cuba está preparada para aprovechar la experiencia de desarrollo en reforma y apertura de China”, dijo en Pekín.

Pero hay que reconocer que fue el Comandante Fidel Castro quien primero nos sorprendió a todos, cuando les comentó a unos periodistas estadounidenses que el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para Cuba.

Y fue el también él quien, haciendo autocrítica pública, expresó que su peor error había sido pensar que sabía cómo construir el socialismo. La idea de que nadie es dueño de la verdad puede resultar clave para el futuro de Cuba.

Por eso parece muy sana la orientación publicada en el periódico del Partido para que a nadie se le impida exponer sus ideas en los debates, reconociendo que participar “es un derecho de cada cubano y cubana (…) porque lo que está en juego es el futuro de la nación”.

Tendrán que convencer que va en serio

Para lograrlo tendrán que convencer a sus compatriotas de que esta vez la cosa va en serio porque muchos de los que conozco dudan de que su opinión sea tomada en cuenta. Riendo me dicen que es un reflejo condicionado.

Les recuerdo a mis amigos que después del último debate nacional en el 2007, varias de sus críticas fueron atendidas. Mejoró el transporte, se facilitó la reparación y construcción de viviendas y creció el trabajo por cuenta propia.

Reconocen que es cierto pero insisten en que no es la norma. Me cuentan que en las asambleas previas al IV Congreso del Partido la gente pidió masivamente el traslado de los preuniversitarios del campo a la ciudad y la reapertura de los mercados agropecuarios.

La vida les dio la razón pero pasaron casi 20 años antes de que el gobierno también aceptara que mantener decenas de miles de estudiantes viviendo y comiendo en escuelas en medio de la nada resulta ideológicamente inútil y económicamente incosteable.

La apertura de los mercados agropecuarios se produjo sólo 3 años después del Congreso pero no como respuesta al clamor popular, sino obligados por la neuritis, una grave enfermedad provocada por la falta de vitaminas y minerales que se propagaba por toda la isla.

La gente en Cuba es educada y lista, por lo que estoy convencido de que en conjunto serán capaces de tomar las mejores decisiones. Pero no basta con dejarlos hablar, además necesitan acceso a información seria, profunda y suficiente.

Los cubanos deberían conocer descarnadamente los datos económicos. Así entenderían por qué las cosas no se pueden arreglar con simples retoques. De paso se convencerían de que esta vez la marcha atrás es materialmente imposible.

Deberán de conocer lo que pasa en China y Vietnam

También necesitan información de lo que ocurre y cómo funcionan países como China o Vietnam, de donde el miembro del Buró Político del Partido, Ricardo Alarcón, dice que sacarán experiencia para el desarrollo de las reformas.

En el pasado, los medios de prensa y los discursos de los políticos mostraron el modelo soviético como un paraíso social. En Cuba sólo se veían obreros rozagantes sonriendo felices desde las portadas de revistas a todo color.

Cuando la realidad dinamitó la propaganda, muchos cubanos no entendieron lo que ocurría. Y lo peor es que siguieron sin comprender después, mientras buscaban soluciones en medio de la onda expansiva que sacudía los cimientos de su país.

Sin duda la prensa nacional es muy humana, en el sentido de que repite el mismo error una y otra vez. Ahora “el paraíso” está en Asia y no se admiten críticas a China o Vietnam. La única diferencia es que hoy las “caras felices” tienen los ojitos rasgados.

Como siempre no mienten, sólo dicen parte de la verdad. Por eso mis vecinos desconocen cómo funciona allí la salud o la educación, los niveles de desigualdad y la participación de emigrados en el despegue. Se les oculta todo lo que pueda crear dudas.

Conseguir que la población acuda a las asambleas y apruebe el plan de cambios entre aplausos y vivas a la Revolución es la parte fácil. Ya en 1910 el genial etnólogo Fernando Ortiz reveló que la simulación es una característica de la idiosincrasia nacional.

El verdadero reto político del gobierno no está en aprovecharse de ese lastre sino en vencerlo, logrando que los ciudadanos participen, convirtiéndose en parte del proyecto, algo que sólo conseguirán si el nuevo modelo es capaz de recoger los sueños de todos.

Publicado con la autorización de BBC Mundo.



One thought on “Los sueños de las y los cubanos

  • el 6 febrero, 2011 a las 9:24 am
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    Si se logra que el promedio de los once millones y pico de cubanos viva como los cerca de 500 millones de chinos residentes en las zonas urbanas, en especial los bendecidos en las áreas costeras por estos 30 y pico años de reformas económicas, podremos darnos con un canto en el pecho, como se suele decir en la Isla. Pero si lo que les toca en suerte es el destino de la mayoría los cerca de 800 millones de campesinos del gigante asiático – buena parte de ellos constantes emigrantes en tierra propia y hacedores del milagro chino a expensas de sus salarios de miseria -, habremos salido de Guatemala para entrar en Guatapeor. Eso debería quedarnos bien claro a todos.

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