Una cimarrona en el Hip Hop Cubano

By Yusimí Rodríguez

Lourdes Suárez, la cimarrona. Foto: Yusimí Rodríguez

HAVANA TIMES, 29 agosto — La semana pasada asistí al Taller de Género que tuvo lugar  en el marco del VII Simposio de Hip Hop, dedicado en esta ocasión a la paz, y que se celebró del 17 al 21 de agosto, en la Casa de la Cultura del Municipio Plaza de la Revolución en La Habana.  Allí conocí a Lourdes Suárez, La Cimarrona, quien junto a su compañero Yasser, El Gallo, Miranda, integra el proyecto Espejo.

Lourdes: Prefiero llamarlo proyecto y no grupo, porque creo que un grupo es algo más cerrado y el proyecto es más abarcador.  Somos tres entidades artísticas.  Tenemos un grupo de música afrocubana, y hacemos una especie de teatro hip hop.  Vinculamos el rap con el spoken word, la narración oral escénica, el teatro.  En eso consiste el teatro hip hop que estamos haciendo.

Muchos dicen que somos los únicos en Cuba.  Cuando aparezca otro me alegraré mucho.  Este proyecto tiene once años de creado.  Comenzó haciendo narración oral, teatro, poesía  y música trova.   En ese momento éramos dos trovadores, dos actores y un percusionista.  Fue sufriendo cambios hasta llegar al formato que te acabo de decir, y también trabajamos con artistas invitados, pueden ser parejas de baile, artistas plásticos, y dentro de ellos, los tatuadores.”

HT: ¿Cómo se acercó usted a la cultura hip hop?

Lourdes: Con mucha resistencia, como sucede con todo lo que no conocemos.  Los estereotipos afectan mucho la cultura hip hop y toda la verdad que tiene dentro.  Provengo de la trova y del teatro;  dos templos individuales, como les llamo.  Cuando empecé a trabajar en la Madriguera,  sede de la Asociación Hermanos Saíz en Ciudad de la Habana, tuve que atender los festivales y peñas de rap, hace unos quince años.  Me acerqué a regañadientes a esa cultura, era mi trabajo, pero no me gustaba.

El primer rapero con el que tuve un acercamiento fue Irac el de Doble Filo, era amigo de mi hermano.  Veía una contradicción entre lo que hacía y su persona.   Ahora me pregunto por qué.  Aún no había escuchado los textos, solo esa sonoridad rara, la imagen que no me gustaba.  Pero empecé a interesarme por las letras, porque se comentaban en el círculo  donde me movía, y empecé a ir a los conciertos, a investigar, a buscar discos…

Así fui acercándome al rap.  Luego vi a los bailadores; empecé a ir a los festivales de rap.  Pero una de las cosas que acabó de abrir mi mente fue  los encuentros teóricos en los festivales, cuando escuché a María Teresa Linares, una de las investigadoras y musicólogas más importantes de nuestra cultura.

Me maravillaba verla, a su edad, sentarse frente a un público rapero y defender el rap, buscar sus similitudes con la música cubana, la conga Santiaguera, la rumba, la manera de decir de los Abakuá, el teatro.  Eso me llamó la atención porque ella es una persona mayor, blanca.  Empecé a descubrir que yo también tenía intereses dentro de la línea del hip hop.”

Espejo en programa televisivo Cuerda Viva.

Una vez tuve que conducir un espectáculo cultural en compañía de Alexei, el Tipo Este, integrante del dúo Obsesión, que ya era un mito dentro del hip hop cubano.  Al principio sentí que no teníamos nada que ver.  Pero poco a poco fui descubriendo el ser humano que es.  Así fui conociendo a muchas raperas y raperos desde dentro, y me di cuenta de que había estado equivocada.

HT: ¿Pero cómo se decidió a cantar?

Lourdes: En realidad no canto, hago más bien un intento descarado, y fue la necesidad de comunicar, de hacer un espectáculo, lo que me llevó a hacerlo.  Decidí hacer la parte recitada de los temas…  hace poco, en una peña, me descubrí haciendo free style.  Dije las cosas que necesitaba decir, porque se trataba de defender la posición de la mujer, la rima me salió, el flow también, y me sorprendí.

No creo que vuelva a hacerlo aunque la gente me dijo que había quedado muy bien, a no ser que vuelva a sentir esa presión.  Me gusta trabajar bajo presión.  Pero en realidad la voz rapera del proyecto es el Gallo Miranda.  Yo no rapeo, me comunico.  Rapear tiene una cadencia, un flow, una manera de decir, de hacer la poesía, que respeto muchísimo.

Lo que más hago dentro del proyecto es la poesía de Nicolás Guillén porque siento que fue un rapero, cuando bajo del escenario los raperos me decían: “Qué bien te quedó ese Spoken word.” Yo aún no sabía qué era.  Al investigar me di cuenta de que se trataba de hacer tu poesía o la de otro sobre una base rítmica sonora, en vivo.  Lo hacía con la guitarra, la tumbadora, o el instrumentista que tocara en el momento.  Era algo que inventado ya, pero yo estaba descubriendo esas posibilidades en mí.

Al principio doblé a Magia, integrante del dúo Obsesión, y nos reíamos porque le decía que lo hacía mejor que ella.  Después me percaté de que si podía coger su tiempo, podía intentar rapear.  Pero eso llegó solo, poco a poco, no me lo impuse.  Hoy quiero hacerlo y lo intento, pero aún no creo que pueda subirme a un escenario, con background, y “echarla” como cualquier rapera.  Rapeo algunos fragmentos de temas del proyecto, porque así ayudo con los coros.

Creo que llego al público con la intención, la mirada, la expresión corporal, los silencios.  Cada quien tiene su rol dentro del proyecto y su forma de defender su punto de vista artístico.  Unimos el rap y la poesía con los cantos Yoruba que interpretan los tocadores y el coro.

HT: El otro día en el taller de género de los estereotipos dentro del hip hop, que mucha gente considera música de negros.  A usted de hecho le llamó la atención que María Teresa Linares, una persona blanca, defendiera esta cultura.  ¿Cómo se siente usted dentro del hip hop, siendo una persona blanca, menos joven que la gran mayoría de las hip hoppers en Cuba, y con una imagen que tampoco encaja dentro de los estereotipos?

Lourdes: Primero parto del hecho de que no soy blanca, sino mestiza, aunque la gente de mi color no se asume así.  De hecho, mi carné de identidad dice que soy blanca.  Mi padre era mulato y mi madre fue traída directamente de España.  Me asumo como mulata y esta mezcla es una de la cosas que defiendo.  Aunque me inclino más a la parte negra, porque fue la más desfavorecida a lo largo de la historia…

En cuanto al estereotipo, me visto como pienso, llevo lo que tengo y me gusta.  A veces en la calle me preguntan si soy friqui, roquera o alternativa.  Y tengo que preguntar qué es cada cosa.  No me defino como ninguna.  Estos adornos los llevo siempre porque me gustó usar gangarrias desde niña.

Cuando impartía clases de teatro, tuve un grupo de niños que siempre me regalaban pulsos, collares, aretes.  Los usaba de acuerdo a la ropa que llevaba.  Un día una niña me preguntó, muy triste, si no me había gustado su regalo porque no me lo veía puesto.  Tuvo que recordarme lo que me había regalado.  Entonces lo llevé y le dije que me lo colocara donde quisiera.  Se sintió feliz.  Desde entonces, cuando me regalan algo, le digo a la persona que me lo ponga donde quiera, y lo llevo todo a la vez.

Sobre la edad, soy de los que piensan que el ser humano no tiene edad.  Fui mayor muy joven.  Salí embarazada con catorce años y bailé los quince con una barriga enorme.  Mi familia lo aceptó muy bien, fue muy lindo.  Tuve mis otros dos hijos diez años después.  Hice mi adolescencia y primera juventud entre pañales; creo que tengo una deuda conmigo misma de ser joven siempre, o al menos sentirlo.

Tengo cuarenta y cinco años y el primer tatuaje me lo hice a los treinta, para muchos fuera de tiempo.  No tengo prejuicio por estar en el hip hop a mi edad, porque los hip hoppers que hoy son jóvenes mañana serán viejos.  Los jóvenes que tienen tatuajes hoy, envejecerán con sus tatuajes.

El tatuaje es una de las cosas que defiendo dentro de mi trabajo.  Trato de defender todo lo que no es comprendido.  Está dentro de mis espectáculos y me tatúo en público.  Muestro que lo que se dice sobre el tatuaje es mentira, todo eso de que es marginal, que lo hacían solo los presidiarios y gente baja, que no hay higiene.

Lourdes con su esposo y compañero de proyecto Yasser, El Gallo Miranda.

Yo digo que es arte.  Incluso los que se hacen en prisión, sin todos los recursos necesarios, tienen su valor y su significado.  Aunque también es cierto que la juventud de hoy no sabe qué se está tatuando.  Ven algo que les gustó y corren a tatuárselo, sin pensar en el riesgo que corren, porque es una herida, no saben la procedencia de la tinta, esta se libera a través de los riñones y daña el organismo.  Hay que estar muy consciente de lo que se hace.

HT: ¿Usted también corre esos riesgos?

Lourdes: Sí, como te decía hay que estar muy consciente de esas cosas.  Siempre uso tinta de origen vegetal.  Pero sobre todo trabajo con la energía para ayudar a esa tinta a salir de mi organismo y que cause el menor daño posible.  Este tatuaje del Che, que es el más grande, estuvo totalmente sano en menos de una semana.   Además, este trabajo con la energía hace que no me duelan.

HT: Usted imparte un taller de expresión corporal dentro del simposio de hip hop.  ¿Desde cuándo y con qué objetivo?

Lourdes: Este año impartí el tercero.  Pero no ha sido de manera consecutiva.  Depende de las necesidades del simposio y de los raperos que lo solicitan.  Además han sido tres talleres distintos, porque casi siempre son los mismos raperos los que toman el taller, aunque siempre se incorporan personas nuevas.

El primero fue sobre la forma de moverse en el escenario, el dominio de la escena, que es algo que el rapero necesita.  El segundo fue sobre la seguridad que debe tener el rapero sobre el escenario.  Este año el simposio está dedicado a la paz, en un momento muy convulso, las personas están muy agresivas inconscientemente.

Entonces, partiendo del método de Stanislavsky, que es el trabajo del actor sobre sí mismo, se busca tener control y dominio sobre la psiquis para ser una mejor persona.  Se trabajó con la concentración, los colores y la energía, la búsqueda de qué somos y qué queremos, de las buenas emociones y acciones.

HT: La proyección de los raperos sobre el escenario siempre me resulta bastante agresiva.

Lourdes: Ese es el problema.  El simposio está trabajando hace tiempo para que los raperos se den cuenta de que no hay que ser agresivo.  La cultura hip hop nace en un lugar y un momento en que era necesario ser agresivo.  Pero ahora mismo el hip hop cubano es totalmente diferente y no hay por qué ser agresivo, para decir tres verdades.  Pero puedo decirte que después de los dos o tres primeros simposios la proyección del rapero en escena es diferente.  También se han pulido los gestos ofensivos en el escenario.

HT: ¿Su proyecto pertenece a la Agencia Cubana de Rap?

Lourdes: No.  Estuvimos en la Agencia CARICATOS como proyecto de narración oral escénica, pero en las últimas audiciones se determinó que hacemos más música que narración oral.

HT: ¿Algún disco…?

Lourdes: Estamos terminando el primer disco del proyecto, África Suda.  Ya hay temas dando vueltas por ahí y han tenido aceptación.

HT: ¿Qué temas le interesa tratar dentro del Hip Hop?

Lourdes: Me interesa mucho defender la diversidad.  Tengo un monólogo en el que interpreto a una lesbiana y para ese trabajo tuve que investigar mucho.  Mis amigas lesbianas me aportaron mucha información y conocimiento sobre las cosas que se sufren.  Es un texto que me provocó cierto conflicto en el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), a donde me invitaron para participar en un taller.

Espejo en un concierto. Foto: Cortesía de la entrevistada

Interpreté mi monólogo y una de las mujeres lesbianas, que pude percibir que había sufrido mucho en su juventud, tuvo miedo de que por eso texto fueran a clasificar una vez más a los homosexuales como contrarrevolucionarios, como sucedió durante el Quinquenio Gris, la parametración; momentos en que algunas de ellas estuvieron presas, incluso.  Fue por un fragmento en el que yo digo que las esquinas de mi ciudad están pobladas por locas y locos, por hombres y mujeres que se regalan…  cosas así.

A ella le molestaron esas imágenes, pero son cosas que veo cotidianamente.   No sé si el salario en Cuba es mínimo o medio, pero alto no es, y los precios están altos para la media de la sociedad.  Además tenemos la dualidad monetaria.  A la gente no le alcanza. 

Yo era privilegiada, soy locutora radial y ganaba 750 pesos por hacer un programa radial de cuatro horas, en la madrugada.  Las necesidades del país hicieron que la emisora redujera la cantidad de horas de veinticuatro a dieciocho, y el programa de la madrugada desapareció.  Ahora gano 87 pesos mensuales.  Es el único salario que percibo porque todo lo que hago con el Hip Hop es totalmente voluntario.

Tengo además un proyecto comunitario, voluntario también, que consiste en ir a barrios donde no hay bibliotecas o quedan muy lejos a llevar libros que me donan en las instituciones, las editoriales, las bibliotecas, las librerías.  Los amigos me donan libros también.  Así sembramos las bibliotecas en estos lugares, todo a través de la cultura hip hop, que no conocen.  Convivimos todo un día con los pobladores del lugar, conociendo su historia, si hubo cimarrones, emigrantes de otro país, y enriquecemos nuestros conocimientos.

Hoy tenemos más de treinta y cinco bibliotecas creadas, en los dos años que lleva el proyecto, y hacemos cine debate con el tema del racismo, la homofobia, la prevención de enfermedades de transmisión sexual y el VIH.  Cuando el proyecto Espejo hacía presentaciones y cobraba, usábamos el dinero para financiar las actividades con el proyecto comunitario, transporte, el concierto, etc.

Ahora no pertenecemos a ninguna empresa y no tenemos por donde cobrar el trabajo.  Lo que hacemos es coordinar con las instituciones de cultura para estas cuestiones del transporte, el audio.  Si no tengo una entrada de dinero, no lo puedo financiar…  No sé vender croquetas u otra cosa, lo mío es dar clases, formar actores, trabajar para el público, soy locutora y ya ves lo que pasa.  Apenas me alcanza, 87 pesos en Cuba no es nada.

HT: ¿En qué trabaja su esposo, además de integrar el proyecto Espejo?

Lourdes: Era director de cultura en el municipio Guanajay, pero ahora, para disponer de más tiempo para el proyecto, es subdirector o programador de cultura en ese municipio, y vice presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Artemisa…  Nos es muy difícil todo, pero tratamos de que la gente no perciba esto, si no lo que hacemos.

Lo importante es que estamos haciendo lo que nos gusta.  Me gusta ir a los barrios, trabajar en la comunidad, hacer talleres con los niños, verlos transformarse en mejores seres humanos.  Creo que estamos haciendo que el mundo sea mejor, y lo vamos a lograr.  No sé cuánto tiempo nos tome, pero va a suceder.  Por eso le doy gracias al universo, que lo rige todo, de haberme dado la oportunidad de encontrar la cultura hip hop y defenderla a ultranza.

One thought on “Una cimarrona en el Hip Hop Cubano

  • Excelente entrevista Yusimí. Agradecida porque nos permite mirar un poco más dentro de la excelente mujer que es Lourdes

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