Madre nicaragüense: “La justicia es sucia”

Luisa Rizo Laguna, madre del asesinado.

Familia y pobladores de La Trinidad rechazan alegato del juez que cita “trauma psicológico” del acusado, por supuesto “intento de golpe de Estado”

Por Juan Carlos Bow  (Confidencial)

HAVANA TIMES – En una jugarreta del destino: tres reprogramaciones y un inopinado cambio de juez se encadenaron —al azar— para que el fanático sandinista Abner Onell Pineda Castellón fuera puesto en libertad, exactamente, cuatro meses después de haber disparado y asesinado al ciudadano Jorge Luis Rugama Rizo. La decisión judicial ha sido calificada —por familiares y abogados de la víctima— como una “burla” y una “aberración” legal.

Rugama Rizo fue asesinado el pasado 19 de julio, por gritar “¡Viva Nicaragua libre!” a una caravana de simpatizantes orteguistas —de la que era parte Pineda— que recorría las calles de La Trinidad, Estelí, en celebración del 41 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

Cuatro meses después, el pasado 19 de noviembre, el juez Erick Laguna declaró culpable de homicidio imprudente a Pineda, y lo condenó a un año de prisión, aunque automáticamente ordenó suspender la condena y liberarlo de “inmediato”.

“Para mí (la sentencia judicial) es una burla, porque si el Gobierno dice que hay leyes, pues que se vean. Las leyes solo las miran para los contrarios, para los otros, y para los de él, no mira las leyes. La ley tiene que ser pareja”, reclamó Luisa Rizo Laguna, madre del asesinado.

“Yo quería justicia, y es lo que pido, porque no fue a un animal al que mató, fue a un humano. Veo que la justicia en Nicaragua es sucia; aquí solo hay justicia para los tontos, para ellos no hay justicia. Mire cuantos (opositores) azul y blanco tienen presos y no los han podido sacar, y con gente que están enfermos graves”, agregó la madre.

Para el abogado acusador, Eber Acevedo, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), la sentencia “es una de las más aberrantes en la historia procesal de Nicaragua. El juez toma solo lo que él quiere para exculpar al señor Abner Pineda”.

Trauma psicológico

El juez alegó que Pineda Castellón sufría presuntos traumas psicológicos causados por un “intento fallido de golpe de Estado”, de abril de 2018, como califica el régimen a las masivas protestas ciudadanas de ese año. Además, porque supuestamente Pineda fue asediado en muchas ocasiones por su simpatía partidaria.

En una entrevista para el programa Esta Semana, Acevedo relató que la defensa de Pineda adujó que el acusado sufrió “amenazas” durante las protestas de 2018, pero el juez “se fue más allá y estableció ‘intento de golpe de Estado’, en consonancia con el discurso del Poder Ejecutivo”.

La actuación del judicial “nos indica la total subordinación de este juez y la nula independencia del Poder Judicial en este país”, acotó.

La madre de la víctima se preguntó por qué hasta ahora, después de dos años, no se había curado a Pineda. “¿Por qué antes no lo miró un médico? Hasta que hizo la chanchada comenzaron a buscar médicos para que lo miraran. Eso es pura leperada de ellos”.

Ella se puso como ejemplo. “Perdí a mi marido, perdí a un hijo en el servicio militar, y ahora con Jorge ya son tres; ya no me quedó ni uno. Yo no he salido con trauma, y es para que estuviera así”.

El patriarca de la familia, Reynaldo Rugama Tinoco, fue ejecutado tras el triunfo de la Revolución Sandinista, en 1979. Su hijo Sergio Rugama Rizo murió a los 19 años, cuando cumplía el Servicio Militar Patriótico, en 1987. “Todos murieron en un mes de julio”, destacó Rizo Laguna.

Tranque de La Trinidad

El alegato del trauma psicológico también ha sido rechazado por jóvenes y pobladores de La Trinidad que estuvieron en el tranque que se levantó en ese municipio, entre mayo y julio de 2018.

“Decir que los simpatizantes del Frente Sandinista se sienten acosados y están traumados, es una mentira, una falacia. Nadie ha atacado a un simpatizante del Frente Sandinista, es al revés, ellos —en el departamento de Estelí— atacan, vigilan y asedian a la gente que está en su contra”, sostiene Bryan Quiroz, un exreo político.

“Elena”, una participante del tranque de La Trinidad, señaló que dentro de los jóvenes autoconvocados llegaron al acuerdo de que “no se tenía que ofender, lastimar y asediar a ningún simpatizante del Gobierno. A fin de cuenta éramos del mismo pueblo, entonces no podíamos hacer eso”.

Respecto a Pineda, la joven aseguró que los opositores que estuvieron en el tranque “en ningún momento” lo asediaron u ofendieron. “Es más, muchas veces pasaba por el tranque y simplemente se le saludaba”, detalló.

En el tranque de La Trinidad el pase de vehículos nunca fue cerrado completamente. El tráfico vehicular se abría tres veces al día: seis de la mañana, doce del mediodía y a las seis de la tarde. Por la noche, no había paso.

Vista del tranque que estuvo en La Trinidad. Wilfredo Miranda | Archivo Confidencial

Persecución contra jóvenes

El tranque fue desmantelado el tres de julio de 2018, durante la sangrienta Operación Limpieza, que dejó decenas de muertes y centenares de heridos en varios departamentos del país. En La Trinidad no hubo bajas mortales.

Arnoldo Mairena Guevara, asistente del alcalde de La Trinidad, recordó que para “tranquilidad del pueblo los muchachos se retiraron y no hubo un enfrentamiento con víctimas que lamentar”.

Señaló que posiblemente la retirada de los jóvenes “molestó” a los policías y paramilitares que llegaron al tranque. “Jamás había visto tantos cobardes armados en contra de un pueblo desarmado, con qué se iban a enfrentar los muchachos si lo que tenían eran piedras y lanza morteros; ellos venían con Dragunov, fusiles AK. El armamento que traían era pesadísimo”.

“Elena” indicó que, tras el desmantelamiento del tranque y por más de tres meses, los paramilitares “custodiaban o asediaban” las casas de los principales miembros del opositor Movimiento 19 de Abril. “Pasaban día y noche frente a sus casas; algunos llegaron a golpear las casas para ver si estaban ahí. Muchos tuvimos que irnos a casas de seguridad”, comentó.

La joven vive en Nicaragua, pero fuera de La Trinidad; sin embargo, la mayoría de sus compañeros se han exiliado en Costa Rica, Panamá, España y Estados Unidos. “Desde esa fecha no han podido regresar. Tienen casi tres años de no ver a su familia, y no estar en su tierra”.

Quiroz, quien estuvo ocho meses preso en la cárcel La Modelo, y ha sido retenido un par de veces más, agregó que él es “nómada” desde hace dos años. “No vivo en Estelí porque realmente le tengo miedo al fanatismo de esta gente. No visito a mi familia; dejé de estudiar porque no quiero exponerme como un blanco fácil; no puedo trabajar: no tengo la facilidad de obtener una cuenta de banco o crédito. Prácticamente tengo muerte civil”, narró.

Sentimiento de impotencia

El asesinato de Rugama ha llenado de impotencia a los pobladores de La Trinidad, un municipio de casi 35 000 habitantes, y donde históricamente ha gobernado el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

“Había indignación, molestia, mucho malestar, se sentí una impotencia y esa incapacidad de actuar ante semejantes cosas”, afirmó Mairena, asistente del alcalde Bismarck Rayo, del PLC.

La actuación del juez tampoco ha pasado desapercibida para los triniteños. Laguna es conocido por haber impuesto una pena de tres años de cárcel contra unos fanáticos orteguistas que, en 2011, asesinaron a una familia opositora en la comunidad indígena El Carrizo, en Madriz.

“El señor juez no puso mucha mente a lo que nosotros decíamos; él estaba con un celular ahí (durante el interrogatorio). Lo de nosotros fue una cosa rápida, unas cuatro preguntas y fuera, y con los testigos de ellos (defensa) estuvieron un poco más de tiempo”, manifestó José Francisco Vallecillo, testigo de la parte acusadora.

Imagen de Jorge Luis Rugama Rizo. Nayira Valenzuela | Confidencial

En La Trinidad nadie ha visto a Pineda Castellón, y presumen que establecerá su residencia en Estelí, donde trabajaba como funcionario de la oficina de correos.

A Jorge Luis Rugama, le sobreviven dos hijos: una mujer de 24 años, que vive en Costa Rica, y un varón de 22 años, que ahora es la única compañía de su abuela paterna.

“A él (hijo de Rugama) me lo siguen, no sabemos con qué idea, ¿por qué lo pueden seguir? Deberíamos ser nosotros a ellos, porque nosotros somos los perdedores y ellos no”, reclamó la madre de la víctima y abuela del ahora acosado.

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