“Acuerdo con las pandillas era del presidente Nayib Bukele”

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habla en un acto en el marco del Día del Soldado Salvadoreño. Foto: Efe/Rodrigo Sura

Carlos Martínez de El Faro, explica las consecuencias del destape de las negociaciones entre el Gobierno y las pandillas en El Salvador

Por Confidencial

HAVANA TIMES – La captura de un vehículo oficial en el cual se desplazaban con desfachatez un grupo de pandilleros fue el detonante de la ruptura del pacto entre el Gobierno del presidente Nayib Bukele y la Mara Salvatrucha, la pandilla más grande en El Salvador.

Este incidente desató un baño de sangre el fin de semana del 25 al 27 de marzo de 2022, cuando los pandilleros asesinaron a 87 personas que no tenían ningún vínculo o conflicto con estos grupos criminales, en represalia por lo que lo Mara Salvatrucha consideró una traición por parte del Gobierno de Bukele por no liberar a los pandilleros capturados en el vehículo estatal.

Este incidente es sólo uno de los detalles revelados por el portal digital salvadoreño El Faro en una investigación divulgada este martes 17 de mayo sobre el rompimiento de los acuerdos entre las pandillas y el Gobierno de Bukele, que dio pie al estado de excepción impuesto por el mandatario salvadoreño.

Pero además de decretar el estado de excepción para desatar una cacería de pandilleros, Bukele se ha valido de esta situación para desencadenar una persecución en contra de activistas, periodistas, sociólogos, y defensores de derechos humanos.

El periodista Carlos Martínez es el autor de la investigación y actualmente se encuentra en la ciudad de México. Martínez fue entrevistado por Carlos Fernando Chamorro, director de CONFIDENCIAL, para el programa Esta Noche, que se transmite por Facebook y YouTube debido a la censura del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El periodista Martínez explicó los detalles de las revelaciones hechas por El Faro y cómo funcionaba el pacto entre Bukele y las pandillas salvadoreñas.  Explicó que el portal digital salvadoreño desde 2020 hizo las primeras revelaciones de las negociaciones, las que tuvieron como principal ejecutor a Carlos Marroquín, director de Reconstrucción del Tejido Social del país.

Beneficios para pandilleros presos y liberación de líderes

El Faro tuvo acceso a siete audios en los que se escucha a Marroquín negociando con los pandilleros y en los que se evidencia el alcance de los acuerdos con Bukele.

“Lo que sabemos hasta ahora es que el pacto incluye una reducción sostenida de asesinatos a cambio de beneficios para sus miembros en la prisión, y ahora hemos descubierto que el pacto incluyó la liberación de líderes de la pandilla. También la liberación de miembros de altísimo rango de la Mara Salvatrucha que tenían procesos judiciales activos en El Salvador o que estaban requeridos por los Estados Unidos por considerarlos líderes terroristas internacionales”, explicó Martínez.

En los audios revelados por El Faro se menciona el caso de un líder pandillero señalado con el alias “El Viejo” por parte de las autoridades salvadoreñas, pero al cual el medio de prensa identifica como Crook de Hollywood, quien tenía procesos judiciales pendientes en El Salvador y una solicitud de extradición por parte de los Estados Unidos y fue liberado, según se escucha decir a Marroquín, como una muestra de buena voluntad de parte de Bukele hacia los pandilleros.

El periodista explicó las razones por la que estos acuerdos han sido constantemente buscados por los distintos Gobiernos salvadoreños, en lo que el patrón de secretismo se ha mantenido.

“El pacto (con las pandillas) no es una fórmula que se ha inventado el presidente Bukele. Desde 2012 distintos gobiernos han buscado acercamiento con las estructuras pandilleras y han descubierto dos cosas:  Quien busca a las pandillas tiene réditos inmediatos en lo que se refiere a la  reducción de homicidios y luego un respaldo electoral, pero también descubrieron que una alianza pública o un proceso público de diálogo y  negociación con las pandillas era un proceso tóxico de cara a la población salvadoreña, tan afectada por las pandillas. Es una cultura tóxica si quieres ganar elecciones y además, han aprendido a hacerlo en secreto”, subrayó Martínez.

Pero en el caso concreto de Bukele, caracterizado por rechazar y cuestionar estos acuerdos cuando fueron hechos por los Gobiernos salvadoreños que le precedieron, las revelaciones de El Faro lo colocan en un escenario complicado.  Hasta la publicación de esta entrevista, no se conocía una reacción oficial del Gobierno a las revelaciones hechas por el portal digital.

Bukele convirtió asesinatos de pandilleros en arma política

Bukele incluso negó estar involucrado en este tipo de negociaciones desde las primeras revelaciones de El Faro sobre estos acuerdos y arremetió contra los actores que cuestionan el estado de excepción que impuso para desencadenar su guerra contra las pandillas, al punto de calificarlos como voceros u operadores políticos de estas organizaciones criminales.

“Desde el asesinato de esas 87 personas, el Gobierno consiguió capitalizar esas muertes, convertirlas en un arma política. Al día de hoy, cualquiera que no aplauda a ciegas las medidas tomadas por el Gobierno ha sido calificado por el propio Bukele como aliado de las pandillas y en ese saco han metido a periodistas, antropólogos, académicos, activistas y miembros de organizaciones pro derechos humanos. Ha llegado a afirmar incluso que las pandillas eran el brazo armado de las organizaciones de derechos humanos y de la comunidad internacional”, apuntó Martínez.

“La narrativa que se ha instalado en El Salvador es: o estás conmigo y aplaudes todo lo que hago, o eres aliado o miembro de las pandillas.  El problema ahora está en que los audios revelan que quien realmente tenía un acuerdo con las pandillas era el Gobierno del presidente Bukele. Que sus funcionarios estaban permanentemente negociando con estas estructuras al punto de que llegaron a liberar a una persona de alto perfil y además revelan que el mediador (Carlos Marroquín) le estaba informando de manera permanente sobre estos acuerdos”, añadió.

Nayib Bukele, el Batman de El Salvador

Los audios revelan que los distintos involucrados en estos acuerdos tenían alias que aparentemente fueron designados por los mismos pandilleros: Nayib Bukele era nombrado como Batman, Carlos Marroquín era Lente, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro, era referido como Torero y Osiris Luna, director general de Centros Penales era llamado Lobo.

Martínez comentó que aunque todavía no se ha dado una reacción oficial a la investigación de El Faro, ya enfrentan acoso y campañas de desprestigio por parte de bukelistas y operadores políticos del Gobierno.

“Han aparecido algunos de los voceros del oficialismo del más bajo nivel a balbucear algunas sandeces en redes sociales, sugiriendo que nosotros publicamos ahora mismo porque en El Salvador el presidente está reunido con un grupo de inversionistas vinculados al tema de bitcóin y lo que pretendíamos era estropearle la fiesta”, señaló.

“Otros han sugerido que somos el órgano de comunicación de las pandillas, pero nadie se ha referido al contenido concreto de nuestra publicación, ni tampoco a desmentir lo que hemos afirmado”, agregó.

“Intentaremos seguir cumpliendo la misión de los periodistas”

El periodista señaló que este clima agresivo en El Salvador en contra de la prensa independiente, exacerbado por el discurso agresivo y confrontativo de Bukele, no impedirá que se siga fiscalizando al poder desde los medios de comunicación ajenos al control del Gobierno.

“La Constitución sigue diciendo que gozamos del libre ejercicio de la prensa y el libre ejercicio de la información y nosotros creemos que la Constitución está por encima de las leyes represivas del Gobierno. Nosotros tuvimos en consideración todas las posibilidades de venganza frente al periódico y aun así publicamos, porque creemos que la única forma de ejercer la libertad y ejercer el periodismo es publicando de manera independientemente”, aseguró Martínez.

“Intentaremos seguir cumpliendo la misión que se nos pide a los periodistas cuando servimos a una sociedad, que es poner límites al poder de los Gobiernos y de los poderosos y eso no va a desaparecer”, finalizó.

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