Más de diez o no hay película

Yanelys Nuñez Leyva

HAVANA TIMES — Una “nueva política” ha sido aplicada recientemente por la administración de los cines del Vedado. (Digo “nueva política” porque nunca la había sufrido).

La misma consiste en suspender la proyección si no hay más de diez espectadores en la sala.

En el mes de enero tuve la amarga experiencia en dos ocasiones; y me parece un hecho bastante preocupante para los que adoramos el cine.

La primera vez, se encontraba en cartelera el documental de Lourdes Prieto relacionado con el importante Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.  Aunque era un domingo frío, algunas personas nos acercamos al cine Yara en busca de una propuesta cinematográfica o de un refugio para calentar la noche.

La tanda comenzaba a las 9, pero no comenzaron a vender los tickets hasta las 9 y 20 pues, supuestamente aún había personas adentro aunque el show humorístico que habían ido a ver ya había terminado.

Muchos de los que esperaban afuera se aproximaban a la taquilla y cuando se percataban de que era un documental lo que iban a proyectar, daban media vuelta para el cine más próximo.

En resumen, solo cinco personas entramos a la función que, luego de un conteo exhaustivo,  quedó suspendida. De nada sirvieron las reclamaciones de una joven que alegaba haber llamado con anterioridad confirmando la proyección; ni las injurias ni el lamento ni la cara angustiada.

La segunda experiencia fue el un viernes en el cine 23 y 12 con el filme Gravity. Y esta vez, por suerte, no me permitieron comprar el ticket de entrada: un letrero en la taquilla anunciaba que si se suspendía la función el dinero no sería abonado, sino que se entregaría un ticket de emergencia; eran las 8:00 pm y solo había afuera cinco personas.

Apresuradamente corro una cuadra hasta el cine Charles Chaplin para no perder la tanda, pero no dejo de increpar a la taquillera sobre la cantidad mínima de personas con las que deben proyectar una película y me respondió que ellos, por ser la cinemateca, solo necesitan a un asistente.

A mi entender uno de los factores más significativos que está provocando la inasistencia a los cines, es la malograda y a veces absurda programación, que no tiene en cuenta el público asiduo a determinado espacio cinematográfico ni tampoco las preferencias de cada grupo de espectadores. Cuestión que un sencillo estudio revelaría.

Y es que la solución no debe ser suspender, pues ese ínfimo grupo que reservó su tiempo y se aventuró a tomar una guagua para disfrutar de las insuficientes muestras de buen cine que en la actualidad disponen para las salas, no debe pagar por el mal trabajo de funcionarios y responsables, ni tan siquiera por el tan manoseado tema del ahorro de energía eléctrica.

La solución tiene que estar relacionada con un cine mejor elaborado, con un espacio cinematográfico bien acondicionado, con un servicio digno y respetuoso. La solución debe englobar, ante todo, el valor del cine para el crecimiento humano.

Pero mientras las utopías se cumplen yo, por mi parte, voy localizando a un amplio grupo de amigos para que en la próxima función de cine a la que piense asistir haya, por lo menos, más de diez.

19 thoughts on “Más de diez o no hay película

  • el 10 febrero, 2014 a las 4:23 pm
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    Que yo recuerde los cines tenían mucha asistencia en Cuba, especialmente los viernes, sábados y domingos. Los domingo, si la película era buena y no llegabas temprano, te quedabas sin entrada. De lunes a jueves iban menos gente, pero aun así en los cines de barrio, por muy poca gente que hubiera, por lo menos en el balcón, te encontrabas 4 0 5 parejas de enamorados dándose “un mate”. Pero que no vayan ni 10 personas ahora, si es intrigante. ¿También “el mate” se fue de Cuba?

    José Luis, una pintura del siglo XI o XII de un reino musulmán en España, ilustra el séquito de la corte donde aparecen en la ultima fila los esclavos, ( eslavos ). El pintor capto perfectamente la imagen del concepto de “bolos”. Pero tuvieron que pasar 800 años para que el genio popular cubano lo llevara al léxico. La gloria es nuestra.

  • el 10 febrero, 2014 a las 2:55 pm
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    Pues realmente no vi la pelicula y creo que sin la novia tam poco la hubiese visto.Las artes visuales no son mi fuerte y dentro de ellas el cine es la que menos me atrae.Quizas mi prejucios a todo lo sovietico(siempre pense y pienso que sin libertad no puede haber creatividad,pues el arte es siempre contestatario)me hacia pensar que nada que viniera de alli podria ser bueno.Pero le agradezco la informacion Isidro,aunque no creo que la vea,le cuento que por un arrebato de nostalgia compre unas latas de carne rusa y un perfume noches de Moscu,en un mercado especializado de aqui(Miami),y mi opinon no cambio.Pienso que quien le puso “Bolos” a los sovieticos fue o es un genio semantico

  • el 9 febrero, 2014 a las 10:02 pm
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    Jajaja…José Luis, me has hecho reir de buena gana con tu aventura sexocinematográfica…que también en La Habana se reproducía, sobre todo en lo llamados cines de barrio, que solían ser muy baratos, aunque como tienes a bien señalar, no era uniforme el tema de los precios. Pero lo que sí parece seguro es que las taquillas de entonces nunca sobrepasaron la frontera del peso “todostenemos”.

    Me causó gracia asimismo como has combinado en un sólo título dos grandes obras del séptimo arte mundial, bajo el título de “Concierto para naranja mecánica”. Imagino que la que tú y tu novia “vieron” fue “Pieza inconclusa para piano mecánico” (1977), del director (por aquella época aún) soviético Nikita Mijálkov, la cual has machihembrado con “La naranja mecánica” (1971), del fallecido realizador estadounidense Stanley Kubrick. Ambas coinciden en ser adaptaciones de obras literarias; de Anton Chéjov, en el caso de Mijálkov, y hoy por hoy son obras de culto para los cinéfilos de los cuatro puntos cardinales.

    Pienso que es una pena que no recuerdes de ese filme más que los factores exógenos, porque con él Nikita demostró ser un tremendo director de actores, y capaz incluso de mejorar lo que Chéjov había escrito. Por eso decía en mi comentario anterior que recibimos “lo mejor y lo peor” de esas cinematografías. La película que menciono está entre lo mejor…

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