El 14 de febrero en un preuniversitario becado

Yanelys Núñez Leyva

HAVANA TIMESNo sé por qué cada vez que llega el 14 de febrero pienso en mi etapa preuniversitaria. Quizás sea porque cada vez que llegaba una fecha significativa como esta, la escuela renovaba sus ánimos rompiendo de un tajo la rutina becaria.

Todos estábamos contentos, no tanto por celebrar el Día del Amor y la Amistad, sino porque había cambio de menú en el comedor  –pollo, papitas fritas…todo un manjar por ese tiempo- música, deporte opcional y un jolgorio colectivo.

Los que tenían pareja o los que estaban en el proceso de seducción enviaban cartas  –a veces anónimas- al Buzón del Amor, que días previos a la fecha se colocaba al alcance de todos.

La jornada señalada, en la noche, nos reuníamos todos en el área de formación y entregaban las misivas a viva voz. Los afortunados de recibir una, subían orondos a recogerlas; los que no, aplaudían, se reían, recordando quizás, alguna broma gastada a un colega a través de este medio.

Besos, postales, regalos, abrazos, cartas entre amigos, profesores. Estaba el romance institucionalizado.

En ocasiones se festejaba el día con una gran fiesta de disfraces. Y allí nos aprestábamos todos a hacer uso de la imaginación, y nos maquillábamos y nos peinábamos entre sí. Pedíamos ropa prestada. Algunos hasta se alquilaban trajes para el evento. Otros en cambio, se diseñaban vestimentas grotescas solo con el fin de divertirse haciendo el ridículo.

La actividad ocupaba todo el día. Y en la noche, además de la entrega de las cartas, se estrenaban coreografías de ruedas de casino, se hacían distintos números de la mano de artistas aficionados, de todo como en botica.

Sin aquellos breves momentos de esparcimiento no hubiésemos podido resistir todas las vicisitudes que estar becado presuponía.

 

Yanelys Nuñez

Yanelys Nuñez Leyva: Escribir es exponerse, desnudarse ante la mirada inquisitiva de todos. A mí me gusta escribir, no porque haya desarrollado una verdadera afición por el nudismo, sino porque me fascina componer palabras, pensarme historias, frases que conmuevan, imágenes que provoquen disímiles sensaciones. Aquí tengo un espacio donde hablar de arte, de la vida, de mí. Al final, sentirse bien con lo que uno hace es lo que importa; ya sea con ropa o sin ella.


One thought on “El 14 de febrero en un preuniversitario becado

  • el 16 febrero, 2017 a las 9:23 pm
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    ¿Las fotos son del pre en el campo? Qué bonitas.

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