Qué es la juventud

Verónica Vega

Juliet
Juliet

HAVANA TIMES — Cuando escribí la serie de artículos “Las ventajas de ser pobre”, mencioné lo que significaba en los 70s que una película preferida fuera incluida por azar en la programación de la TV o el cine.

La imposibilidad de copiarla (siquiera en un videocasete), nos hacía vivir la experiencia con intensa avidez: ¡creíamos saber tan bien el valor de lo efímero!

Pero hoy quiero hablar de lo que representa tras largos años de pesquisa, obtener por fin esa misma película en impecable formato digital y disfrutarla con la libertad de repetir alguna escena, y con los radiantes colores que ni soñábamos en nuestros televisores rusos.

Este privilegio lo tuve ¡por fin! con “Romeo y Julieta”, de Franco Zeffirelli, realizada en 1968, estrenada en Cuba diez años después, y considerada con justicia impar versión de la obra de Shakespeare.

Después de deleitarme en la exquisitez de fotografía y vestuario (ambos premiados con Oscares), la belleza de los actores, la verosimilitud de gestos y lenguaje, no pude evitar pensar en cómo el tiempo, sin tocar un filme aún intachable en su dinamismo, sí ha consumado el sentido de la popular canción, que con música de Nino Rota, es un eje dramático en la historia.

Por la simbología de lo que ocurre alrededor del cantante; por el encuentro que propicia y las acciones que éste desencadena; por la ironía de la propia letra que refleja en sincronizada coreografía los matices de la naturaleza humana que a su vez expone el círculo de oyentes, y por cómo se va cumpliendo a lo largo de la obra, y fuera, en la vida de actores y espectadores:

What’s a youth:
impetuous fire,
what is a maid:
ice and desire.
The world wags on…

La temporalidad de la existencia y la aún más feroz temporalidad de cada nueva generación que como las precedentes, transmuta la pasión en ira, confusión, ingenio, fanfarronería. El hipnotismo de cada turno en la breve puesta en escena que llamamos “mundo”. Este y no el odio que impide el amor, como tanto se ha dicho, es para mí el tema de la popular obra.

Romeo
Romeo

El propio Romeo, que experimenta en Julieta la realización de un amor al que equívocamente se había anticipado con otra joven, descubre en la cripta donde yace su esposa (no muerta sino en estado cataléptico), la inutilidad de esa violencia. Mira el cadáver de Teobaldo y expresa que la misma mano causante de su muerte, como retribución, matará a quien lo mató.

Muerte por muerte, juventud por juventud, sueño por sueño. Todo igualado ante el poder arrasador de la vida (cósmica), ante la extraña e irrefrenable voluntad de los acontecimientos.

No es pues, una denuncia de la violencia que impide el amor, sino de la alucinación que es cualquier intento de trascendencia en este juego, como bien dice Mercucio, quien vuelca su propio dolor existencial en un chiste: “(soñé) que los soñadores con frecuencia mienten”.

¿Adónde vamos, mientras la malvada Mab, (¿Maya?), al decir de Mercucio (John Mc Enery) se divierte enredando los cabellos de los durmientes, infectando los labios que aspiran a besos, apretando las piernas de las doncellas que sueñan con goces carnales? Olvidamos que es un sueño al fin, “engendrado por vana fantasía, insustancial e inconstante como el aire”.

Y así como termina el sueño de estos adolescentes ante la consternación de sus familiares que descubren el precio desmedido del odio, terminó el de los actores que interpretaron a los míticos amantes: Leonard Whiting, Olivia Hussey. Británico él, ella nacida en Argentina pero educada en Inglaterra, ambos con rasgos que parecen salidos de pinturas renacentistas, dieron vida a este primer amor que cada época reviste de identidad y esperanza.

¿Dónde está ahora su juventud? ¿Y sus sueños? Los dos recibieron Premios Globo de Oro por jóvenes promesas, pero la carrera de ella se estancó en películas que no trascendieron y él abandonó muy pronto la aventura del celuloide.

No quiero decir, por supuesto, que eso demerite sus vidas. Confío más en el anonimato que en la fama, aunque sean contrapartes de una misma máscara: la de la reina Mab, que activa nuestros delirios y aguza nuestro paladar solo para terminar degustando la bilis al final de la miel; la extenuación al final de la fuerza; la muerte al final de la cacería inútil de espejismos:

…”death will comes soon to hush us along
Sweeter than honey and bitter as gall
love is a pastime that never will pall
Sweeter than honey and bitter as gall
Cupid he rules us all”.

Girando en el carrusel de las emociones y los anhelos, Cupido nos hace jugar a todos. Pero desfilan los créditos, se apaga la música, y me quedo con la sensación de que algo falta. Pienso con insistencia: “Eso no es todo.”

El dilema de Mercucio, de Hamlet… el de Shakespeare: la persecución de algo más incorpóreo que el amor, más volátil. Siglos después retomaron esta búsqueda con furor los impresionistas, intentando atrapar un efecto visual, “una ilusión” de la luz y el color antes del siguiente cambio.

Esa “pausa de la luz”, como la juventud, es el símbolo de que existimos por el constante movimiento. Y sufrimos porque únicamente vemos el reflejo, pero de algún modo sabemos que solo una permanencia (aún invisible), puede sostener todos los cambios.

De ahí venimos, y hacia ahí vamos.

Veronica Vega

Verónica Vega: Creo que la verdad tiene poder y la palabra puede y debe ser extensión de la verdad. Creo que ese es también el papel del Arte, y de los medios de comunicación. Me considero una artista, pero ante nada, una buscadora y defensora de la Verdad como esencia, como lo que sustenta la existencia y la conciencia humana. Creo que Cuba puede y debe cambiar y que sitios como Havana Times contribuyen a ese necesario cambio.


3 thoughts on “Qué es la juventud

  • el 14 septiembre, 2014 a las 12:57 am
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    René. !Apretaste con el dato! Te lo dice un cincuentón -en talla todavía para su edad- y que, a veces, se “cree cosas”.

  • el 13 septiembre, 2014 a las 7:47 pm
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    Estimada Veronica, muy interesante articulo y por lo menos no toca su gran conflicto de “””irse o quedarce”””…. Los años pasan, ya no somos los mismo en ningun sentido, pero este envejecimiento debemos vivirlo mirando las cosas positivas de cada edad y sin hacernos iluciones, me destornillo de la risa cada vez que oigo algun contemporaneo cuarenton llegando a los 50 que dice “estoy mejor que cuando tenia 20″”” ….. no no no usted tndra mas experiencia, le dara 10 vueltas a cualquiera de 25, pero no compare 25 con 50, tambien me destornillo ocn esos tontos de 50 que piensan que conquistaron a la chica de 25… jijijij las conquisto su tarjeta de credito!!!! en el cso de cuba algun menudito, carrito o viajesito al extranjero… ojo no digo que no hayan ecepciones pero son las minimas

  • el 12 septiembre, 2014 a las 11:39 am
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    Excelente analisis. Ahora tengo que volver a verla. Espero que disfrute tambien La Traviata de Sefirelli también

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