La capacidad de reaccionar a la adversidad

Las ventajas de ser pobre III

Verónica Vega

Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — Cuando pienso en la década que llamaron “especial”, por no encarar la dimensión de un descalabro económico que sólo la población padecería en su total antipoesía, mi primer recuerdo son los apagones, (el prolongado espacio entre los “alumbrones”, como llamó la gente en silenciosa venganza a las escasas horas de normalidad).

Para sobrevivir a una larga noche de calor, mojaba una y otra vez mi pulóver, y cubría la ventana de mi cuarto con un tul que tenía la doble función de detener los mosquitos y filtrar algún soplo de brisa.

Pero el recuerdo se completa siempre con el silencio, una marea de paz que de un golpe enmudecía televisores y equipos de audio, dando al cielo un repentino protagonismo. Era impresionante, sobre todo si el corte de luz te sorprendía en el balcón: la noche parecía descender hasta rozarnos, y la luz de las estrellas atraía con su enigma milenario.

Se me hacía imposible no pensar que nuestro escandaloso mundo nos distraía día tras día, año tras año, de acontecimientos que pulsan nuestra existencia, donde podríamos encontrar respuestas en lugar de la incertidumbre y estrés que llamamos “vida” por falta de alternativa.

Crecí sin televisor ni juguetes electrónicos, mis hermanas y yo hacíamos muñecas de tela y les habilitábamos camas con libros, muebles con cajas de fósforos pegadas y forradas con papel de colores. Un mundo fascinante donde surgían historias que hasta nos quitaban el sueño.

El relativo control del tiempo con cámaras de fotografía y video, con grabaciones donde es posible acaparar las preferencias, a veces siento que nos priva del valor infinito del momento, del sentido de lo irreversible, cualidad que nos tocará enfrentar algún día con la pérdida de los que amamos, con la real (no virtual) destrucción del pasado, con la implacable imposición de nuevas imágenes, sensaciones, circunstancias.

Recuerdo qué significaba escuchar de repente una melodía preferida, ver que la próxima oferta era una película que nos marcó: uno se entregaba a ese momento, lo absorbía con toda el alma, porque quién sabe cuándo la pasarían otra vez por la radio o la televisión.

No dejo de preguntarme si este ingenuo poder de retener la información, planificar el placer, archivar en imágenes los recuerdos, no ha devenido en incapacidad de vivir en el presente, obsesión de negar hasta el envejecimiento, por imposibilidad de igualarlo al crecimiento interior, al acopio de sabiduría.

¿Cómo se puede negar, por ejemplo, la edad, sin negar la riqueza por acumulación? Siempre me ha resultado absurdo que sean una ventaja los años de experiencia laboral, y sean una desventaja “los años”, cuando se trata de decir la edad.

Si hay algo que reprocharle al progreso es que ha debilitado al ser humano en el control de sí mismo. De nada sirve el virtuosismo de las máquinas, las prodigiosas invenciones de alta tecnología si el hombre no vence lo que ellas no pueden solucionar: los apegos, los sufrimientos, la mortalidad.

Cuando veo a las nuevas generaciones cubanas tan impacientes, voraces de tecnología, haciendo del progreso su único país, me doy cuenta de que se han perdido lo mejor de la pobreza, eso que definió inigualablemente Einstein: “la creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en las crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera las crisis, se supera a sí mismo (…)”

Me doy cuenta de que no tienen algo que nosotros tuvimos (aunque también se ha ido perdiendo irremisiblemente): la capacidad de reaccionar con nobleza ante la adversidad.



Veronica Vega

Verónica Vega: Creo que la verdad tiene poder y la palabra puede y debe ser extensión de la verdad. Creo que ese es también el papel del Arte, y de los medios de comunicación. Me considero una artista, pero ante nada, una buscadora y defensora de la Verdad como esencia, como lo que sustenta la existencia y la conciencia humana. Creo que Cuba puede y debe cambiar y que sitios como Havana Times contribuyen a ese necesario cambio.

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9 thoughts on “La capacidad de reaccionar a la adversidad

  • Excelente ensayo. Gracias

  • Super. Me sacaste lagrimas.

  • Muy sensible, como todo lo tuyo

  • Felicidades. Se nota que lo escribistes con el corazon

  • Veronica, aunque no lo parezca las necesidades humanas siempre han sido y seran las mismas. Lo que cambia con cada epoca son los medios para satisfacerlas. Como dices antes jugabas con muñecas de trapo, hoy los niños con juegos electronicos, pero en ambos casos se divierten y dejan volar a la imaginacion.

  • Hola, Vero:

    Ahora entiendo lo de las “décadas inocentes”, que no se comprende bien sin leer esto. Buen texto.

  • Muy buen texto.

    Solo acotar que este no es un problema cubano ni mucho menos. Los niños alemanes no conocen la pobreza y son totalmente esclavos de la tecnología

  • Veronica, esta es la epoca de la tecnologia y los medios audiovisuales, en esta epoca todo ocurre alla , en alguna pantalla , fuera de ti, nuestra epoca fue de la lectura , donde todo ocurre dentro de tu cerebro, esto hace que seamos mas activos , mas participativos ante la informacion y ese proceso es un mejor estimulo para el desarrollo de la conciencia

  • Verónica, muy bello lo que has escrito. Muy sensible y emotivo.

    Si es verdad que ahora hay menos inocencia que antes, pero es que los tiempos van cambiando, si bien yo viví mi inocencia vistiendo a mis cuquitas de papel, mi hija con la misma inocencia vistio a sus Barbie’s con sus vestidos de brillo, créeme que el progreso no es del todo debilitador si es bien encausado.

    Es cierto que la tecnología esta haciendo seres con menos apegos, pero gracias a Dios todavía hay gente que se llama por teléfono para oír tu voz, y personas que mandan postales con algún mensaje de su puño y letra.

    De los sufrimientos y la muerte, eso lo tendremos no importa lo arcaico o avanzados que seamos.

    El progreso es como el viento, no se puede ir contra El, hay que aceptarlo y seguirle la corriente, si se le da la espalda vemos lo que les pasa a los cubanos, que están voraces e impacientes por ponerse al día con el mundo real, creo que hasta Einstein estaría de acuerdo en que la crisis cubana es tan tenaz, tan difícil de superar que en vez de crear inventivas lo que hace es atrofiar la mente de las personas.

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