La verdadera Alicia

Veronica Fernandez

Foto en Cienfuegos, Cuba por Caridad

Alicia, es la mayor de mis primas hermanas.  Ella, siempre estuvo muy relacionada con mi madre, quien la consideraba más que sobrina, como una hija.  Todo lo que decía Alicia, para mi madre era de una certeza absoluta.

Alicia, hija de la hermana mayor de mi madre, siempre se quiso considerar como la sobre protectora de los que éramos menores que ella; ese es el caso de mi hermana y el mío en particular.  La madre de Alicia-que por supuesto, era mi tía-, nos llevamos siempre muy bien, hasta el punto que algunas personas decían que yo parecía hija de ella y Alicia, hija de mi madre, pues estos binomios resultaban muy favorables a causa de similitudes de caracteres.

Mi madre y Alicia con personalidades muy fuertes, severas y rígidas; mientras que mi tía y yo, éramos todo lo contrario, veíamos la vida de otra manera, mas abierta, sensibles, capaces de comprender muchas cosas a pesar de la diferencia de edad que existía entre ambas.

Yo, por supuesto, quise mucho a mi madre y se lo demostré en los momentos más difíciles de la vida, pero nunca entendió mi forma de ser.  Alicia, conspiraba todo el tiempo en contra mía y justamente por esa inflexibilidad de mi madre, una se convirtió en aliada de la otra.

Por mucho que yo tratara de agradar, nunca lo iba a lograr porque la mentalidad de Alicia, altamente interesada y hábil, día a día le iba inculcando a mi madre todo lo falso, negativo y retorcido de un pensamiento  que quería impedir a toda costa la unión de la madre con su hija; ese pensamiento maquiavélico de Divide y Vencerás.

Siempre le decía a mi madre que tenia una venda en los ojos y no se daba cuenta la realidad del asunto, pues con mi hermana su actitud era completamente diferente, halagadora, complaciente, preocupada y sumisa.  El ¿por que del asunto? Mi hermana vive en el extranjero y viene a Cuba con frecuencia.

Yo, vivo en Cuba.  Mi hermana es heterosexual.  Yo, tengo otra preferencia sexual.  ¿Es esto motivo de discriminación? ¿Es un delito? ¿Es drogadicción, traición, delincuencia? Y aunque así fuera- y de hecho, no lo es-, una persona no merece ser apartada, desvinculada de su propia familia.

¿Es esto un parámetro para medir la integridad y los valores de una persona? El que piense de esta forma en estos tiempos, esta muy mal, completamente desfasado, guarda una enorme distancia con la realidad de hoy.

Siempre habrá personas de la tercera edad, sobre todo, que el propio medio machista, prejuicioso y de falsas concepciones en que se desarrollaron, las lleven a no ver más allá y no comprender ciertas cosas.

Lo que es imperdonable que otras, como la propia Alicia, piensen que pueden criticar a los demás, asumiendo posturas que no le corresponden y mucho menos, le conciernen, teniendo en cuenta- como dice otro refrán- que nadie esta libre de pecado.

Al contrario, el desmesurado interés por las cosas materiales, su lujuria por el dinero y el desenfreno de hacer daño a los demás, hacen que sea un ser diabólico, completamente abarrotada de pecados y que se escuda tras el manto aparente de la rectitud y la decencia.

Alicia para mi, se ha convertido en un ser totalmente despreciable y no culpo a mi madre, pues aunque no me apoyó, se dejo llevar y le sirvió de puro instrumento para sus fechorías, al menos, al final de sus días se dio cuenta de quien era la verdadera Alicia.

Y yo me sigo preguntando: ¿Cuantos seres maquiavélicos como Alicia siguen reinando en este mundo? ¿Hasta cuando habrá que permitir que mentalidades como esta desestabilicen una familia, un hogar o incluso, el propio trabajo?

Veronica Fernadez

Veronica Fernandez: Naci en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahia de la Habana. Muchos reglanos, huyendo de la contaminación de la refinería de petróleo, tradicionalmente han ido a vivir en Cojimar. Asi hizo mi familia cuando apenas cumplí cuatro años. Desde niña he sentido atracción por las artes y las letras. La poesía y el ensayo son mis predilectos. Tuve la dicha de estudiar Filología en la Universidad de la Habana con profesores de tallo mayor. Como Capricornio, me encanta la organización, la madurez de las personas, lo romántico de la vida y el desinterés, medula espinal de estos tiempos. Disfruto la comida criollo (arroz blanco, frijoles negros, pork y yuca con mojo) y la italiana, el chocolate y tomar un mojito en el casco histórico de mi ciudad.


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