La salud aquí en casa

Rosa Martinez

Foto por Isbel Díaz.

HAVANA TIMES, 12 nov.  — “Los cubanos se quejan tanto de la salud porque es gratuita.” Esas fueron las palabras de una doctora, amiga de la familia, cuando le dije: “María, cada día son más las opiniones negativas de la población relacionadas con nuestro servicio de salud, especialmente, referidas a los médicos.”

La doctora dijo que los que tanto se quejan de la salud en Cuba deberían ir por unas semanas a cualquier país de Latinoamérica para que vean los miles de niños que mueren por enfermedades que en Cuba ni siquiera se conocen, o los miles de dólares que cuesta cualquier operación por sencilla que sea.

“Hasta para hacerse análisis de sangre hay que pagar.  Mientras estuve en Guatemala escuchaba con horror la cantidad de casos que morían en hospitales privados porque llegaban accidentados o con enfermedades graves y por no tener seguro médico ni dinero no recibían atención alguna.  Quizás si vieran todo lo que ocurre con la salud en el resto el mundo protestaran menos y agradecieran más,” dijo molesta por el tema de conversación.

María es doctora y, por supuesto, no le gusta que se opine mal del sector que defiende con tanto amor, trabajo y sacrificio.  Es verdad que nuestro sistema de salud es uno de los más grandes logros de la Revolución que triunfó en 1959, y no solo por ser gratuita, aunque cuesta mucho, sino por los cuantiosos recursos materiales invertidos en la preparación del personal médico y paramédico, por la calidad de los equipos, que se pueden comparar con los de cualquier país desarrollado del mundo.

Recientemente se han invertido millonarias sumas de dinero en reparar antiguas y abrir nuevas obras de salud pública, en la capacitación del recurso humano y en la producción de medicamentos, buscando siempre un servicio de excelencia con tecnología de primera línea.

Impresionan los miles de colaboradores que enarbolan la bandera del internacionalismo y prestan ayuda en varias naciones del mundo, en los parajes más abruptos de la geografía mundial donde hacen gala de su profesionalismo, sensibilidad humana y total entrega hacia la especia humana.

Recuerdo con cariño un reportaje pasado por la televisión cubana en el que una doctora matancera hablaba de la cantidad de kilómetros que recorría diariamente y las peligrosas travesías en canoa, el peligro ante la posible infestación de tantas enfermedades en aquel lugar; pero su expresión era de mucha satisfacción por estar ayudando a los más desfavorecidos del hermano país boliviano.

El problema está cuando no ocurre lo mismo contigo, cuando vas buscando a un especialista en tu área de salud y no puedes acceder a él, cuando eres maltratado, por un médico que gratuitamente se formó, en una institución de salud que con tanto esfuerzo el Estado construyó.

Hace solo unos días, necesitaba de los servicios de un urólogo en el Hospital General Docente Dr.  Agostinho Neto de la ciudad de Guantánamo.  Varios especialistas conversaban animados en una salita y contaban agradables historias.

“Bueno días,” dije.

“Buenas,” me respondieron los 5 hombres sin mirarme.  No me dejaron explicar siquiera qué quería, continuaron en su apasionada charla, sin hacer caso de la intrusa.

Ahí estuve casi dos horas, el urólogo nunca llegó.  En el primer piso también lo esperaban sus pacientes; ellos, igual que yo, tuvieron que volver a sus casas y regresar otro día con mejor suerte.

Me contó también una vecina que al acudir con su hija a la consulta de Psiquiatría, y pedirle una nueva prescripción al especialista porque la actual no surtía efecto en la paciente, este respondió: “Solo puede pedir algo quien traiga algo.”

Tengo una tía política que debutó diabética y estuvo más de 15 días ingresada.  Salió de alta del hospital con la glicemia todavía elevada y sin que la valorara un clínico.  Cuando le pregunté cómo se había ido sin recibir la atención del clínico, me dijo que estuvo varios días esperando y el especialista nunca apareció, y ante tanta demora, se cansó y decidió irse para su casa.  “Si no te conociera, no te creyera,” le dije asombrada.

Lo cierto es que de nada vale que en Cuba se tengan garantizados gratuitamente los servicios de salud y se enorgullezca como país, al prestar ayuda solidaria en otros que lo necesitan tanto o más, si se aprecian fisuras e incongruencias en el sistema de salud pública que unos pocos tratan de manchar, sin importarles las consecuencias, o maltratos por doquier y hasta médicos inescrupulosos que exigen prebendas a los pacientes.

Por lo visto, la excelencia en la salud cubana tiene manchas que cada día se hacen más profundas, y no se tratan en los medios de comunicación, que permanecen en silencio ante el disgusto de la población, que se ve obligada a adoptar actitudes como las narradas aquí o a ser cómplices y corresponder ante otras para resolver su necesidad.  Nada que, en casa del herrero…


3 thoughts on “La salud aquí en casa

  • el 28 marzo, 2011 a las 12:45 am
    Permalink

    Oye Rosa! parece que,lo que escribo..pasa por un “filtro”..saludos .

  • el 13 noviembre, 2010 a las 5:52 am
    Permalink

    Lo que dice la Doctora Maria en si es la Realidad..ya habia dado mi “opinion” sobre este tema…cuando tuve que “pagar ” casi 3,000 marcos alemanes(1999) por mi hijo en Colombia(para que naciera) y en clinica privada…y aparte de pagar el servicio no era el mejor..en los Hospitales publicos “no habian camas!!…como escribi anteriormente…para “falicitarle” el nacimiento del bebe,habia que ponerle una inyeccion….que no habia en la clinica…tuve que comprarla en una farmacia(25,000 pesos colombianos) me costo!! a veces?? los medicos! y mas en Cuba ..estan “sobrecargados”? quieren quizas? hacer las cosas Bien…pero tambien Carecen..de un Estimulo,….o ! de Materiales?? Insumos…lo mismo pasa en la educacion en Cuba…hoy “faltan ” profesores y maestro..porque la mayoria se han ido al Turismo o han salido del pais(como Yo)..saludos

  • el 12 noviembre, 2010 a las 6:21 pm
    Permalink

    Hace unos años tuve una relación amorosa con una Especialista de Primer Grado en Otorrinolaringología, y mi desencanto vino con la forma en la que le sacó un grano de frijol que se había introducido un niño en la naríz, de hecho actuó como una veterinaria, provocándole al niño una hemorragia.

    Hemos sin duda confundido EDUCACION(es institucional, garantizada por el estado sin costo alguno), INSTRUCCION(lo que cada individuo es capáz de obtener de ese regalo), y CULTURA(nace, y va desarrollándose en primera instancia en la familia, y se refleja en la sociedad), de hecho existen personas con bajísimos niveles de instrucción, y con UNA VASTA CULTURA.

    Es tiempo de ir aceptando que en nuestra sociedad hay que librar una batalla por la CULTURA, y que en la familia se empiece a cultivar ese BIEN tan fundamental en la proyección del ser humano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *