Garrapatas en La Habana

Regina Cano

Un mejor cuido es la respuesta.

HAVANA TIMES, 12 dic — Semanas atrás visité a una familia por Luyanó que tiene una infestación de garrapatas. Diariamente, más de una vez al día, un miembro de la familia en esa casa debe quitarle las garrapatas de encima al perro (Sato mezclado con Labrador).

Esta invasión es provocada por el perro (Sato) que un vecino mantiene en un techo aledaño y que lo afecta a sí mismo, pues – escuché con sorpresa – tiene una beba de poco tiempo de nacida.

En mi país, algunos amantes de perros aún no se informan lo suficiente para el cuidado de sus canes.  Y en casos como este, a veces, optan por votar el perro a la calle o llaman a Zoonosis, entidad que se encarga de recoger a los perros callejeros más que incitar a la población a tener otra conducta cuyos recursos y esfuerzos no parecen ser suficientes, y terminan sacrificándolos.

Así, continúan siendo numerosos los perros callejeros, cuya población es engrosada por los cachorros botados frecuentemente por los humanos, los que son portadores y víctimas de muchas afecciones.

Hace unos meses, también de visita, pero en la casa de un amigo esta vez, ví que se le había cundido  de garrapatas su Cocker Spaniel -y la casa-, que ascendían por las paredes desde el hueco de ventilación o patinejo que desemboca en su patio, desde el Doberman del vecino dos pisos más abajo, que al parecer no es bien cuidado.

Y no crean que sea tanto el desamparo para las mascotas. En La Habana existe la clínica de la Escuela Veterinaria, que es casi lo máximo en atención, y por barrios hay consultas destinadas a este fin, con no todas las condiciones, es verdad, pero al menos información pueden dar.

Tener garrapatas por las paredes de la casa parece ser una cosa asquerosa, pues puedes encontrarlas en tu cama y hasta sacarlas de tus oídos. El apiñamiento habitacional en algunos barrios y el clima, hacen que algunas plagas e infecciones se trasmitan con prontitud y constancia.

Si no fuera por nuestra higiene obligada en este clima y algunos inventos medicamentosos, estaríamos nosotros y nuestras mascotas sepultados bajo pústulas y escoriaciones.

Tampoco los animalitos “receptores” que he mencionado, pueden seguir siendo tratados con químicos para matar a la plaga, pues en algún momento serán ellos los muertos.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.


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