Ser padre siempre duele

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Aquella madrugada, desde el Hospital, recibí la llamada. La voz emocionada de la mamá me dijo: “Todo salió bien, la niña está preciosa, igualita a ti” y unas horas después la tenía en mis manos.

Con la aprehensión de un inexperto que no quiere hacer daño a su bebita la sujeté y contemplé mientras levantaba los ojitos y parecía sostenerme la mirada. La emoción dejó sentir una lágrima leve descendiendo de mis ojos.

Una niña preciosa, blanca como la nieve, de labios rojos y cabello abundante. Sus manitas semi abiertas igual que los ojitos. 

Sentí mucho temor, ser padre es algo difícil y todavía más en un país de escasez y dificultades.  Desde entonces he estado ahí, imperfecto, pero un padre presente que anhela darle lo mejor y ha sido bendecido por Dios o la vida de tener una niña saludable, hermosa, inteligente y sobre todo buena de sentimientos.

Una niña, que en términos materiales, apenas pide o exige de su papá. Siempre que salimos dispongo de un “presupuesto”. Es así desde muy pequeña “hoy contamos con x cantidad” -le digo-  y ella, con mi guía, decide en qué gastarlo. Una vez agotado el dinero se queda conforme o quizás resignada, así es como la he educado. Su papá no es rico ni posee familiares en el extranjero.

Y me duele, sí, porque aunque opino que a un hijo no hay que darle todo, ni satisfacer cada capricho, me duele no poder cumplir todos sus deseos naturales de golosinas, viajes y regalos.

Porque yo también fui un niño, también recuerdo mis deseos y sueños infantiles que tuve que postergar hasta desaparecer en la adultez.

Porque además, es una niña de mente sana, que nada exige pero en el fondo lo anhela todo.

Cada semana la he visto crecer y madurar, la he descubierto una y otra vez con las cosas que piensa, que sabe, que dice y ya me preocupa. No hay un día en que no la vea y me hable de su gran sueño, su gran proyecto de vida para cuando sea una adulta.

Sus calificaciones siempre son sobresalientes sin apenas esforzarse. Su coeficiente de inteligencia es elevado, posee una memoria fotográfica, aprendió a jugar al ajedrez con tan solo 4 años.

Me fascina su sentido del humor, siempre me hace bromas. Pero a veces se torna posesiva y celosa. Si una mujer se acerca escudriña mis reacciones, me acusa, me dice: “Pedro Pablo, te conozco como si te hubiera parido”  y no puedo evitar reírme.

Pero hace rato no me habla de estudiar para neurocirujana o convertirse en una cantante soprano de música clásica como hace unos pocos años. Su sueño de ahora, su proyecto de vida, es otro.

“Cuando un día yo me vaya voy a ser la que te mande cosas y te haga muchos regalos, a ti no te va a faltar nada papá y cuando seas un viejito te mantengo”.

Nos despedimos como siempre, un largo abrazo, sintiéndonos con el alma. Me llevo su olor suave y exquisito mientras me alejo algo triste sabiendo que desde su balcón me sigue con la mirada.

Volteo el rostro para darle mi adiós. Pienso en su gran proyecto de vida que no es otro que largarse de este país sin futuro.

Y aún no ha cumplido los trece.

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Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.

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One thought on “Ser padre siempre duele

  • Tiene razón, duele no ofrecer lo básico a los hijos, pero más duele que no haya esperanzas. Su labor es prepararla para el futuro, le aconsejo que estudie inglés, que lo aprenda muy bien porque le abrirá muchas puertas en este mundo, en cualquier país, no es solo en USA. Lo poco que tenga inviértalo en educación, es el mayor tesoro que puede brindarle, además de ser una persona de bien. Mi hijo recibió pocas clases de inglés, eso sí, muy buenas, y después él solo aprendió viendo sus series favoritas sin subtítulos, al principio le costó, pero lo logró. Cada hora de apagón hay que aprovecharla, el tiempo es oro, anímele a que escuche canciones en inglés en un celular.

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