Cosas que ocurren en Cuba

Por Pedro Pablo Morfejón

HAVANA TIMES – Soy asesor legal en una empresa estatal. Aclaro, en Cuba más del 90% del sistema empresarial está en manos del Estado. En los últimos años se han aprobado pequeñas y medianas empresas privadas conocidas por sus siglas PYMES, cuyo aporte real, entre trabas y prohibiciones legales, significará prácticamente nada para la economía del país.

En los empleos estatales te controlan a través del “sindicato”, el Partido, etc. A mi oficina llega la que atiende el sindicato para recoger el compromiso de lo que en el plano laboral se denomina “aporte a la Patria”. Ese dinero que va a parar a las arcas del ejército.

Por mucho sentido de la dignidad y el derecho a la autodeterminación, resulta casi imposible dentro de un sistema totalitario obtener una independencia plena, al final, somos meros apéndices de un sistema totalitario… y mi coraje posee linderos, no tengo vocación de mártir.

A veces observo opiniones de emigrados cubanos disertando sobre la cobardía o complicidad de sus compatriotas de intramuros, como si ellos hubiesen sido unos guerreros espartanos dentro del sistema. Tal parece que uno no supiera que sus vidas, en la isla prisión, transcurrieron atadas a las mismas instituciones que ahora se atreven a condenar. Obvio que excepciones honrosas han existido, pero solo han sido eso, excepciones.

Pues bien, me comprometo a aportar 20 pesos. Ella que no puede ser, que todo el mundo se comprometió a dar 50. Acto seguido consigna los 50 en una hoja al efecto y la extiende para que estampe mi firma. Yo que no, que dije 20. Ella no comprende mi actitud, me observa con una expresión contrariada, como si delante de sí no hubiera un ser humano normal, sino, quizás, un extraterrestre.

Sé que no suelo encajar. Soy un hombre atípico. Ya me expulsaron del bufete de abogados hace 12 años y de la universidad donde impartía clases de Derecho como profesor adjunto, También recibí una sanción disciplinaria por no callarme ante un jefe autoritario. Desde entonces he sobrevivido, tal vez porque la suerte me acompaña o por mantener un perfil bajo.

Mi sueño es ser más libre a través de la literatura, vivir de mi oficio de escritor (a la verdad no sé si soy bueno en esto) y así no me joden más, pero es solo un lindo sueño, porque los libros no pagan, la gente no lee.

Seguimos el pulso, me presiona para ver si consigue doblegarme. Ella cree que puede lograrlo, ignora que estoy bastante curtido, que no soy una oveja de rebaño. Me comunica o me amenaza, no sé, con que tendré que explicar mi decisión ante el cuadro profesional que atiende el sindicato a nivel superior. Y eso es muy feo Pedro Pablo, me dice.

Le explico, intento razonar que se supone que es voluntario, ¿entiendes?: vo-lun-ta-rio. Le separo en sílabas la palabra, que por haber sido tan manoseada convenientemente, ya ni sé si es sustantivo, adjetivo o adverbio.

Insiste durante un rato. Lejos de amedrentarme disfruto el momento, me río con ella y la hago sonreír, pero tan firme como puedo le expreso que no, que rehaga la hoja, hasta que se retira en silencio, molesta, frustrada, quizás sabiendo que deberá rehacer la hoja con las firmas.

Y no está molesta por eso en concreto, mucho menos por una causa ideológica o ética. ¿Tendrá una ideología? Estoy seguro que no. Está molesta, sobre todo, por temor. Piensa que es responsable si alguien no se comprometiera con el “aporte”, o lo hiciera por debajo de la media.

Estas cosas ocurren dentro de Cuba.

De momento, busco en mi móvil un poco de música para refrescar, pulso un tema de salsa de Ricardo Arjona titulado Como los cisnes, y sí, la verdad es que me siento tranquilo y, especialmente, limpio como los cisnes en medio de tanta mierda…

Lea más desde Cuba aquí en Havana Times.

Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.


2 thoughts on “Cosas que ocurren en Cuba

  • el 28 noviembre, 2021 a las 3:16 am
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    Así es, desde afuera todo el mundo es gallito de pelea, y en las redes sociales son muy valientes, la cosa es echar la batalla adentro pero los que emigran quieren que otros hagan la Cuba que sueñan. Cualquier gesto en Cuba contra el sistema vale, y lo que dices del dominio de la empresa estatal está diseñado así porque saben que quien no dependa del estado es un poquito más libre. Ya se encargarán de que ninguna PYME prospere demasiado.

  • el 28 noviembre, 2021 a las 3:11 am
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    “A veces observo opiniones de emigrados cubanos disertando sobre la cobardía o complicidad de sus compatriotas de intramuros, como si ellos hubiesen sido unos guerreros espartanos dentro del sistema.”
    Ya he escrito que soy de la opinion que los cubanos de las dos roillas deberian evitar confrontaciones.
    “Haz lo que yo digo y no lo que yo hago o lo que yo hice” no es una comportamiento inteligente. Muchisimos de los que ahora son de estas opiniones en EUA fueron militantes de la UJC y del PCC, participaron en actos de repudio, hicieron delaciones a la policia sobre salidas ilegales y no sòlo…
    Los mismos que fueron “aguerridos” en Cuba, ahira son “aguerridos” en EUA. Es problema de personalidad y solo es un caso cubano, ha sucedido en todo el mundo.
    Pienso que desde el punto de vista ideologico esto es lo que le pasa por la mente de la izquierda internacional: mejor apoyar una dictadura comunista, que apoyar un cambio o transicion democratica que pueda llevar a que la isla se convierta en lo mismo que el exilio en EUA.
    Ya en la UE tienen el caso de Hungria, la izquierda UE ya tiene el caso de Polonia. Mejor apoyar la dictadura comunista cubana, probablemente piensa la ideologizada izquierda europea.

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