Una nueva alternativa para ¿la familia cubana?

Por Paula Henríquez

Ahora el super de 3ra y 70 vende en dólares estadounidenses.

HAVANA TIMES – Si ya era complicada la vida en Cuba con una doble moneda, imagínense cómo es ahora con tres. En un momento cuando los productos de primera necesidad se han convertido en una lucha de incesante búsqueda e interminables colas, agregan como medida desesperada una alternativa más de pago en dólares estadounidenses llamado aquí como Moneda Libremente Convertible (MLC).

La intención es levantar una economía muy deteriorada por diversas razones que todos ya conocemos. Esta forma de pago no es tangible o, por lo menos, no de la forma tradicional, aunque sí es una vieja conocida en el resto del mundo.

Es decir, no vemos esa MLC, sino que consumimos los productos que se venden con ella a través de las nuevas tarjetas. “Ya podemos pagar con tarjeta en los supermercados” y eso estaría bien de no ser que esta última alternativa de pago excluye totalmente a las anteriores.

Para que me entiendan: en un supermercado donde se puede pagar con una de estas nuevas tarjetas no es posible la misma operación con las otras dos monedas. Y es aquí donde empieza el gran problema: no todos tenemos acceso.

Las nuevas tarjetas operan con monedas de cualquier parte del mundo y supuestamente aplican la tasa de cambio oficial de cada moneda a nivel mundial a la hora de realizar las compras en los nuevos establecimientos.

Vale decir que solo son posibles para aquellos naturales que tienen algún familiar o alma caritativa con intención de ayudar que ingrese el dinero desde el extranjero. Existe la opción también de poder sumar el monto uno mismo, pero aquí llegamos a una paradoja: ¿cómo ingresar tú mismo un dinero que tiene que ser enviado desde el exterior?

Para el que no conoce los mecanismos o la dinámica en mi tierra se preguntaría para qué complicarse tanto. Seguir usando las dos monedas anteriores en los establecimientos que así lo permitan sería la forma más fácil y viable de satisfacer nuestras necesidades.

Eso creía yo también, pero la realidad supera mi lógica básica una vez más. En estos lugares los productos no son los mismos, ni tienen la misma calidad o variedad. He aquí otro obstáculo entre el consumidor y la forma de acceder a los productos de necesidad, que de por sí, ya era difícil.

Yo quiero pensar que es una solución transitoria para inyectar divisa al país en un momento en el que el mundo pasa por una de las peores crisis de la historia. Eso lo puedo entender, pero tengo mala experiencia con las soluciones transitorias.

Ya han sido muchas las que se perpetúan y lejos de aportar una solución se convierten en una carga más con la cual vivir.

En fin… yo seguiré con la búsqueda incesante y mis interminables colas, pagando con una moneda que cada vez tiene menos poder adquisitivo, porque carezco de un familiar que mande remesas y también de un alma caritativa con la intención de ayudar.

Paula Henriquez

Paula Henríquez: Desde pequeña me han dicho que debo tener cuidado con lo que digo en público. “Piensa antes de hablar, sobre todo delante de los demás”, me decía mi mamá y, entonces, resultaba más un ruego que un regaño. Aún hoy la escucho… y la cumplo, solo que no hablo… escribo. Las letras, las palabras son mi escape, mi salida y las catarsis diarias, las que imprimo en el papel, me reavivan. Y esta foto… me refugia.

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2 thoughts on “Una nueva alternativa para ¿la familia cubana?

  • El fin de semana pasado nos levantamos bien temprano para hacer la cola de las nuevas tienda, logramos entrar en menos de cuarenta minutos, hicimos la compra y cuando estábamos en la caja, la cajera nos dice que nuestra tarjeta no tiene valor pues es azul y no verde, de milagro no me infarte, le pregunte de qué color eran los dólares que estaban puesto en la tarjeta y que el querido gobierno estaba haciendo uso

  • La mejor solución es que los gobernantes agarren lo ya robado y se larguen. La falta de dólares no ha parado ni la construcción de hoteles ni la forma de vida de las familias reales.

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