Desfiles y damnificados

Osmel Ramírez Álvarez

Marcha de las antorchas del 28 de enero de 2019, encabezado por Raul Castro y Miguel Diaz Canel. Foto: Darío Gabriel Sánchez/ Cubadebate.

HAVANA TIMES – Como ya es tradición, los comunistas cubanos hicieron un acto previo al 28 de enero, que consiste en una marcha con antorchas para esperar el cumpleaños de José Martí. Es una secuencia alegórica postrevolucionaria de aquel desfile en el que participó Fidel Castro y los jóvenes conocidos como la Generación del Centenario, en 1953, cuando se cumplieron los primeros 100 años del Apóstol.

Pero este año coincidió la celebración con pocas horas de diferencia de un evento catastrófico, el tornado, que causó mucho daño material y humano a nuestro pueblo en la capital. Fue por lo menos de mal gusto, algo sarcástico y fuera de lugar no suspender dicha actividad.

En aquellas condiciones, mientras centenares o miles de personas lloraban porque acababan de perderlo todo y de ver sus casas y barrio convertido en escombros en apenas minutos, a pocas cuadras, miles de jóvenes encabezados por el Gobierno y el Partido Comunista marchaban y gritaban vítores a la Revolución y a Martí.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo y no hubo persona cuerda que no lo criticara. No se puede esperar otra cosa. Creo particularmente que no hubo interés de ofender o burlarse de los damnificados, solo que la política en Cuba está por encima de todo, incluso de la economía o los valores humanos y no admite improvisaciones.

Simplemente estaba planificado y, si no se les ocurrió a dos o tres de arriba, los demás actúan como autómatas. Es lo peor de un sistema autoritario, que todo depende de arriba. Me imagino que Raúl no se percató del fiasco y Canel no se atrevió a preguntarle.

La Revolución cubana, como se le sigue llamando al sistema socialista radical que se derivó de aquel proceso de cambios, está llena de simbolismos. Y este es uno de ellos, tratar de unir a Martí con un modelo social al que le criticó algunos “peligros”, especialmente los mismos que terminaron corrompiendo aquella Revolución de 1959, necesaria para restituir la democracia en Cuba, no para cambiar el color político de la dictadura.

Martí fue un hombre preclaro, íntegro, patriota y universal. Muy honrado. La carta que escribió a Gómez el 20 de octubre de 1884, rompiendo con el Plan Gómez-Maceo por discrepancias insalvables en ese momento, dan muestra clara de su entereza y valores democráticos. Para mí y otros cubanos es su verdadero testamento político y les recomiendo a todos leerla e interpretarla. Parece enviarla a todos los revolucionarios que tienen ante sí la disyuntiva de aprovechar sus méritos para respetar los derechos de sus pueblos o enseñorearse sobre ellos.

Destrucción del tornado que azotó La Habana en la noche del 27 de enero. Foto: Juan Suárez

Los comunistas cubanos no son martianos en verdad, NO PUEDEN SERLO, solo de la boca para afuera. Quien no respeta la libertad de expresión y todos los derechos humanos no puede llamarse martiano.

Martí dijo, “un hombre que oculta lo que piensa no es honrado” y “todo hombre tiene derecho a ser honrado”. ¡Y cuantos sufrimos en Cuba por ser honrados! No basta marchar con una antorcha en la mano para ser martiano, con un pulóver con su imagen gritando frases huecas, hay que rendirle honor de corazón y en las acciones. Y eso falta.

Un buen homenaje hubiese sido cambiar las antorchas este año por un maratón el día 28 para recoger escombros y auxiliar a los damnificados. Jamás un acto de reafirmación revolucionaria que nada tiene que ver con lo que quería el Maestro para Cuba, mientras otros cubanos acababan de perderlo todo. Martí dijo que la república debía ser “con todos y para el bien de todos”, no para un partido o una clase social.

Y el mejor homenaje al Maestro sería “cambiar todo lo que debe ser cambiado” para lograr una Cuba mejor, como él y los demás próceres la quisieron y lucharon por ella. Nada que ver con la “continuidad” de lo mismo que no ha funcionado por 60 años.

“No hay derecho al descanso mientras la obra esté inconclusa”, es la frase martiana que nos debe guiar. Y no cabe duda alguna de que su obra sigue inconclusa. Necesitamos con urgencia una nueva Constitución que resuelva nuestros problemas y abra espacio a la democracia, la reconciliación nacional y la prosperidad. Es lo que Cuba necesita y por lo que luchó y murió el Apóstol de nuestra independencia.

 

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

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8 thoughts on “Desfiles y damnificados

  • No puede ser de otra manera amiga, porque no dependen de nuestro voto, no son nuestros representantes, no son nuestros administradores, se sient5en nuestros amos, nuestros señores, nuestros benefactores sea cual sea la dádiva. porque derechos en este sistema significa dádiva. Un día tendremos Patria amiga, yo tengo fe. Una Cuba mejor es posible.

  • Me hiciste recordar una anécdota, cuando trabajaba en un Centro de investigación siempre leía en mis ratos libres libros de Martí y se me ocurrió hacer un Club Martiano porque dos o tres compañeros más estaban interesados. Pero no me lo permitían y la UJC me dijo que ya existía un plan de ellos de hacer clubes martianos, que solo así era posible. No me gustó que todos los militantes debían ser obligatoriamente miembros del Cub y la mayoría no sabía absolutamente nada de Martí ni les interesaba. Yo era el Presidente y como a los seis meses renuncié y me fui del club porque era horrible estar en aquello con gente forzada, que no les interesaba. Luego por eso me castigaron y no me hicieron el proceso para militante de la UJC porque abandoné el club, y yo contento.

  • Da pena eso, es una juventud y un pueblo en general autómata. Recuerdo cuando la guerra de Iraq, que fue ilegal y en todas las capitales hubo marchas en contra, espontáneas, al parecer Fidel estaba enfermo y había comentarios al respecto, por eso tardamos los cubanos 15 días en reaccionhar, no hubo marchas contra la guerra hasta que desde arriba no se convocó. ni la CTC, ni los CDR, nadie. Esá todo centralizado.

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