Simples sueños o sueños simples

María Matienzo Puerto

HAVANA TIMES, 13 ene — Tengo una amiga que vive al otro lado del mundo. Eso no es un una novedad. Cualquiera puede tener una amiga que haga preguntas y que viva al otro lado del mundo.

Lo peor es cuando esa amiga te pregunta por tus sueños y tu pasas más de una semana pensando en tus sueños y te hagas un montón de cuestionamientos, y se te haga un nudo en la garganta y dejes la respuesta para más tarde (solo por no hablar de tus sueños), y cuando respondas lo hagas sin que las ganas de llorar no se te hayan quitado porque ya descubriste qué es lo que te pasa y no sabes cómo traducirlo al inglés.

Cuando yo era niña quería ser bombera. Mi mamá me castigó. Esas no son profesiones que prefieran las niñas, y aunque luego alguien la convenció para que me hiciera un traje militar, y siempre que hubiera una fiesta de disfraces, yo fuera vestida como una militar, lo de bombera se quedó en el aire.

A los años me explicó que era por el peligro y su temor al fuego.

En la adolescencia quise realizarme e intenté entrar en una escuela militar. Quería ser ingeniera en telecomunicaciones; pero (por suerte, me doy cuenta ahora) no me aceptaron. Quizás alguno de ellos vio en mí la incorregible protestona que soy ahora.

En esos años empecé con lo de la escritura. Leía (leo) compulsivamente. Lo mismo en medio de una clase de matemática que en el albergue del pre en el campo*. Ahí fue donde empezaron mis sueños de ser marinera y las ganas enormes de viajar el mundo.

Sueños simples o simples sueños.

He soñado que voy a la India, que transito el Camino a Santiago o que subo las montañas que resguardan a Machu Pichu, que estoy cerca de un volcán, que atravieso el mar negro, que hago caída libre, que veo mi ciudad desde el mar, que atravieso una frontera, que me enamoro de una mujer del otro lado del mundo… En fin, sueño.

Algunos tan simples, como ver mi ciudad desde el mar no lo he podido realizar porque los cubanos debemos tener permisos especiales para navegar, si no, nos convertimos en posibles emigrantes.

Claro, con los años han ido variando las cosas en mí porque en el país todo permanece inamovible. Descarté algunos sueños porque sé que no los podré hacer nunca. Y han surgido unos nuevos.

Por ejemplo sueño con un futuro de movimiento y desarrollo para la Isla; sueño con tener un hijo que no puedo tener porque la Isla no mejora.  Sueño con tener mi propia editorial aunque no sea aquí, en la Isla, porque la apertura para fomentar el sector privado no contempla a la cultura.

Sueño con tener una casa propia, linda: la única manera de tener casa hasta hace unos meses era heredándola, pero mi generación no alcanzó nada en el reparto.

Y sueño con viajar aunque en Cuba los salarios sigan siendo una miseria y no den ni para un alquiler ni para viajar al Oriente de la misma Isla.

Más aterrizados están los otros sueños. Los que no hacen más que recordarme que vivo y trabajo en el siglo XXI.

Por ejemplo, el acceso a Internet, computadoras para trabajar más y mejor, dispositivos de almacenamientos, telefonía móvil, ect, ect, ect. Nada espiritual… pero necesarios.

Ya conté mis sueños y me pregunto ¿si los del resto del mundo son tan elementales como los míos?

Yo que me creía una mujer realizada, libre y liberada porque me gusta mi trabajo, porque he asumido mi sexualidad sin conflictos, me veo —a penas hago un inventario de mis sueños— con muchas frustraciones a cuesta.

¿Estoy pidiendo demasiado? Se supone que lo que hago para sostenerme me facilite todo esto y más.

La libertad no es solo el estado de conciencia que muchos se empeñan en sostener; a veces, los otros, los del poder se empeñan (y lo logran) en estrangularte los sueños, en cortarte las alas y en dejarte prisionero.

Por no frustrarme, he hecho más de lo imposible. Entonces, en este punto, la culpa la tienen los otros, los que nos limitan la vida, los que ponen cuños y dan el sí o el no, los que dicen “no se puede”.


* De los años 60 a principios de los 2000, la enseñaza media superior en Cuba se cursaba en escuelas ubicadas en las zonas rurales de la Isla.

Maria Matienzo

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.

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2 thoughts on “Simples sueños o sueños simples

  • Maria
    Tienes recursos de sobra. Eres joven, sencible y te gusta leer. Creo que con esos tres factores puedes hacer tus suenos realidad. No hay por que perder el tiempo con pensamientos negativos. la vida me ha ensenado a proyectar todo en positivo Siempre.te aseguro el resultado.
    Piensa un poco como puedes utilizar tus recursos para resolver la situacion. La isla esta para resolver cada vez mas pronto su situacion desesperada. Al viejestorio le queda poco. y con la fueza de los jovenes como tu se llegara a una salida justa. (Regalado . murio hace mucho). Les toca a tu generacion desde dentro resolver el problema se que no es facil, pero la solucion esta en vuestras manos. Entonces podras hacer los suenos ,realidad.

  • Querida María,

    Con la edad que tienes te sobra vida para cumplir todos tus sueños.

    Recuerda que ellos tienen el PODER, pero vosotros teneis el TIEMPO.

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