La Habana pos-Irma y lo que se avecina

Luis Rondón Paz

HAVANA TIMES – Desde el pasado lunes en la mañana La Habana comenzó su proceso de recuperación; algunas áreas ya tienen electricidad para el disfrute de algunas personas. Y los parques habilitados para Internet por Wifi comenzaban a llenarse de personas con la excepción del malecón habanero, ya que todas las antenas fueron retiradas por los fuertes vientos y la brutal penetración costera.

Ese mismo día visité unos amigos que viven a unos metros del malecón y fue muy triste ver cuanta gente perdió casi todo; muchas pensaron que el mar no subiría tanto y dejaron su ropa y una buena parte de equipos electrodomésticos. Un error grave, porque todo fue devorado por la marea que, según cuentan mis conocidos, fue más alta que la sucedida hace varios años cuando La Habana fue golpeada por la famosa “tormenta del siglo”.

“Luisi, yo no daba pies en mi casa; para llegar al segundo piso de la vivienda donde encontré evacuación solidaria tuve que nadar, porque mis pies no llegaban al nivel del suelo ¡Creo que si me quedaba cinco minutos más rodeada de tanta agua oscura con mal olor entraba en pánico!”, aseveró Susana mostrando la marca que alcanzó el agua en la pared  dentro de su casa.

“Bueno, pero al menos pudieron salvar el refrigerador y el televisor, y lo más importante: ¡la vida para poder recomenzar!”,  le respondí intentando animarla.

“¿Tú crees que un país tan lleno de tanta miseria y necesidad, con la mierda de salario que ganamos, y para colmo sin familia en el extranjero que nos ayuden con algo, habrá  esperanza de recomenzar? Mejor dime que seguiremos simulando hasta que suceda un milagro”, me dijo.

No tiene sentido animarles, tanto mis amigos como la mayoría de la gente que reside en los alrededores del malecón habanero se encuentran en estado de shock, dije para mi interior y opté, entonces, por acompañarlos por las calles de los alrededores en búsqueda de alimentos y líquido.

Al caminar la calzada de Vedado fue muy fuerte el hedor de pescado muerto mezclado con lodo y agua de alcantarillado. Era como si se viviera una película épica, pero en cámara lenta, los detalles en el rostro caído de algunas personas, se percibía la falsedad de las sonrisas escondiendo el dolor, y la enajenación de aquellos no muy jóvenes que como robots una y otra vez barrían los charcos que siempre se llenaban porque aún había penetración costera.

Aparte de ese triste escenario, en toda la calzada habían productos básicos a variados precios: galletas de sal por 60 CUP pesos el paquete, pollo ahumado por 25 CUP la unidad, caldosa por tres CUP en vaso, y arroz en dos variedades, con pollo en 8 CUP  y con salchicha en cinco CUP la cajita. Estos tres últimos productos eran los más demandados por la población, ya que su precio estaba más acorde con la situación de desastre que se estaba viviendo.

“Menos mal que ustedes vinieron conmigo, porque sino esta tarde no comemos”, señaló el compañero de Susana, quien advirtió al llegar a uno de los quioscos de venta que solo estaban vendiendo 5 porciones de comida por persona. Nosotros éramos tres, así que compramos 4 raciones para cada uno, era suficiente para que al menos almorzaran y les quedara algo para comer antes del anochecer.

En el camino de regreso a mi casa reflexioné con pena ante todo lo que vi. Imaginar la situación en la que se encuentran tantas personas que lo perdieron todo por causa del desastre meteorológico, su triste futuro, porque pienso que se sumarán a la gran lista de espera de gente que lleva años viviendo en albergues en espera de una solución. Porque es una realidad que Cuba es un país con muy pocos recursos, y lo poco que tiene será destinado a priorizar la recuperación de uno de los pilares de la economía cubana: el turismo.

Lamentablemente, el sistema productivo cubano aún se encuentra estancado, en una situación donde la gran mayoría de la población cubana no genera ingresos al producto interno bruto, por consecuencia de un bloqueo externo y otro interno que se alimenta de la burocracia, mentalidad cerrada y arrogancia de muchos dirigentes, y la pésima gestión y administración de los recursos humanos del país.

Poco a poco, el país regresará a la normalidad. Aunque me temo que después de Irma, lo que se avecina no será nada agradable.

Luis Rondón

Luis Rondón Paz: Activista, Queer, informático, actor, fotógrafo, estudiante y aprendiz de periodista. Original de Santiago de Cuba. Creo que las personas somos proyectos de vida en constante transformación. Soy consecuente y responsable de mis actos. Comprometido con las causas justas y amante de las buenas acciones. Hoy escribo sobre Cuba en el exilio, libre de la tortura psicológica y persecución de la dictadura cubana.

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5 thoughts on “La Habana pos-Irma y lo que se avecina

  • Muy buena crónica que evidencia la difícil situación que vive el pueblo cubano afectado por el huracán. Y el gobierno? bien y tú?

  • el peor ciclón es el que no ha abandonado la isla desde 1959 y solo se ha dedicado a saquearla.

  • A ése mismo bloqueo es al que se refiere Luis, del ‘interno’, el que de verdad le ha hecho un daño atroz a su pueblo, no dejándolos prosperar para que nadie llegue a ser igual a ellos, eso es todo. El otro ‘bloqueo’ no tiene ninguna culpa del deterioro de nuestro país, es le sistema. Saludos.

  • Bingo!

  • “…otro interno que se alimenta de la burocracia, mentalidad cerrada y arrogancia de muchos dirigentes, y la pésima gestión y administración de los recursos humanos del país.”

    ¿En esa arrogancia que mencionas, en esa mentalidad cerrada de la que hablas, te estás refiriendo a las actitudes monopólicas, a las actitudes ladronas de esos que no permiten ni permitirán la competencia comercial? ¿te refieres a la negativa de dejar entrar la versión extranjera si no es a razón de sociedad donde ellos tengan la sartén por el mango, los otros pongan el capital, y estos ladrones impongan condiciones, ni siquiera laborales, sino en la repartición de los billetes? Son ladrones, lo han sido toda su vida, la generación que les sucede es igual a ellos, son sus hijos igual de ladrones y quizá más, serán los que hereden este gobierno que no gobierna, serán los que hereden el botín, que no son capaces de explotar y mucho menos hacer producir pero les da para vivir muy muy por encima del resto de la población, les da para viajar al extranjero, para darse vida de lujo en un Caribe que mayormente está cercano a la pobreza extrema… la miseria del Caribe, no solo de Cuba, está en sus gobernantes, lo revalidan una y otra vez, con una catástrofe climática o la permanente, la del día a día.

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