Sobre montañas de basura

Por Fabiana del Valle

HAVANA TIMES – Ese día Dariel salió de su casa, buscaba escapar. Aquellas cuatro paredes le oprimían y la lluvia que se prolongaba por varios días había comenzado a filtrarse por las paredes.

Al principio caminaba sin rumbo por las calles inundadas de lodo, dejaba que el agua le refrescara mientras pensaba. En su intento de olvidar no se dio cuenta que se encontraba cerca de la casa de uno de sus amigos así que decidió subir a saludar.

Desde el balcón mientras fumaba un cigarro observó la montaña de basura que se levantaba al otro lado de la calle donde un chico jugaba con su balón de futbol.

Airado recurrió a su vía de escape, el espacio que muchos cubanos usan para desahogar sus frustraciones: las redes sociales. Y escribió:

“Yo me empeño en olvidar el entorno que me rodea, centrarme en otras cosas para no arrepentirme una y otra vez de haber tomado la decisión de continuar viviendo en este país, pero es difícil.

En estas fotos pueden ver como la basura se riega por las calles, pueden imaginar el mal olor de cada desperdicio, el de un perro putrefacto debajo de los mazos de yerba.

Pienso que si todo sigue así Cuba será uno de los países mayores productores de enfermedades del mundo porque esto no ocurre solo en mi pueblo sé que esto es un problema nacional.

Todo el país se hunde entre escombros, desechos y fosas tupidas. Ni las instituciones de salud pública se libran de esto.

Alguien me dice que debo tener cuidado, que me puedo buscar un problema. ¿Y saben qué? No me importa. Creo que todo el que tenga que sobrevivir entre toda esta mugre no puede estar interesado en callarle la boca a nadie, al contrario.

Mientras escribo esto el balón del joven ha caído varias veces en la basura. Es solo un adolescente que intenta jugar…”

La publicación de Dariel recibió varios comentarios algunos de apoyo, otros un poco más controversiales. Es que los cubanos acostumbramos a inculparnos por lo mal hecho.

Es más fácil decir que somos descuidados, que no respetamos nuestro entorno, un pueblo mal educado como plantean algunos. Solo que pocos van a la raíz del problema. ¿Quién tiene que garantizar la recogida de basura? ¿El pueblo o las instituciones?

Vivimos en una isla en ruinas, las calles con huecos, las construcciones se caen, la basura se eleva junto a las consignas vacías. Es hora de abrir los ojos y dejar de culparnos por todo, de justificar lo mal hecho, de conformarnos con el “no hay”.

Así vamos, cada día peor. Las denuncias se acumulan en las redes sociales, pero nadie hace nada. Publicaciones como las de Dariel tienen sus minutos de respeto y luego se olvidan.

Él lo sabe. Aun así, vuelve a escribir una y otra vez, descarga su frustración y desconecta un rato de esa revolución y sus seguidores que se sostienen sobre los desechos de un pueblo sangrante.

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Fabiana del Valle

Fui una niña que soñaba con colores y letras capaces de lograr las novelas más leídas o esos poemas que conquistan a corazones rebeldes. Hoy cerca de los cuarenta, con los pies firmes en esta isla, dejo que el pincel y las palabras sean eco de mi voz. Esa que llevo apretada, prisionera de las circunstancias y mis miedos.

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