Pensando sobre el reciclaje en Cuba

Erasmo Calzadilla

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Foto: Irina Echarry

HAVANA TIMES — Ayer fue el día mundial del reciclaje y me gustaría reflexionar en voz alta sobre cómo anda el asunto en Cuba. No con profundidad, porque no soy especialista, sino desde la visión de uno más que se preocupa por el tema.

En Internet

En una corta visita a Internet tuve acceso a noticias oficiales que tratan sobre el reciclaje. Por ellas conocí que se trata de una actividad priorizada por el gobierno cubano, respaldada por las leyes e incluida en los lineamientos. Reciclando materia prima el país se ahorra cada año cientos de millones de dólares (200 en 2011), pero podrían ser muchos más si no fuera por la indolencia de algunos funcionarios y sobre todo por el bloqueo norteamericano (el gobierno de USA multa a las empresas internacionales que osan comprar nuestra chatarra).

No solo las páginas oficialistas hablan bien del reciclaje en Cuba. Un simpático bloguero del patio (que vive fuera) dice que los cubanos nos hemos convertido en el pueblo reciclador por excelencia, los salvadores de la capa de ozono. A base de inventos e iniciativas recuperamos casi cualquier producto de los diseñados para usar y tirar; no porque seamos portadores de una privilegiada consciencia ecológica sino por pura necesidad.

En la calle

Pero dejemos Internet y salgamos a la calle. ¿Qué hay del reciclaje en la concreta?

Parece que cada día son más las personas que se buscan la vida hurgando en la basura y vendiendo luego lo que encuentran. Ellos son la cara fea del reciclaje, la que no asoma en los diarios. Las multas y las medidas policiales no logran detenerlos por la sencilla razón de que no les queda otra forma de vida. Todavía distamos de las regiones más pobres de América Latina pero nos vamos acercando. (ver aquí entrevista a una madre de familia que recoge materia prima en el basurero provincial de Calle 100)

Otro aspecto callejero del reciclaje industrial es que sólo se concentra en un número limitadísimo de productos. Las baterías de automóviles, por ejemplo, aún no entran en la cadena de recuperación. Hay muchísimas de ellas tiradas por los rincones de los barrios periféricos, lixiviando plomo al manto freático. ¿A quién debemos responsabilizar por ello? Pues no lo sé. (ver aquí trabajo sobre las baterías de auto esparcidas por los terrenos yermos de Alamar)

La visión de los tecnócratas

Luego de un paneo rápido por la calle regreso a los diarios oficiales para mostrar cómo los tecnócratas entienden el reciclaje. Para ello me basaré en un trabajo publicado por el periódico Juventud Rebelde bajo la autoría de Mario Alberto Arrastía Ávila.

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Foto: Irina Echarry

Luego de brindar interesantes datos estadísticos, Arrastía termina bien arriba, contento porque Cuba se encuentra en el octavo lugar mundial en porciento de envases de aluminio recuperados, justo por encima de Alemania y Argentina.

Lo que no aparece por ninguna parte de su artículo es una crítica al consumismo y a la política mercantil que nos ha convertido en importadores y devoradores de tanta comida chatarra enlatada. Muy bien que se aplauda el reciclaje, pero si éste no viene acompañado de un cambio drástico en los ritmos de consumo, las consecuencias ecológicas, sociales y hasta económicas serán, a mediano plazo, muy graves.

Además, de cara a la crisis energética que azotará el mundo en los próximos años, el reciclaje debería enfocarse más hacia soluciones locales y rústicas, y menos a la tecnología de punta u oleo dependiente.

De vuelta a la calle

Pero a propósito de la recogida de latas de aluminio volvamos a la calle. Ahora con una anécdota personal. Hace unos meses mi “economía” cayó por el piso y  decidí salir a recoger laticas de aluminio; eran días festivos y había muchas de ellas tiradas a la orilla de la carretera. Le di fuerte a la pata, tragué humo de almendrón como un salao, pero nunca llegué a la cifra de 200 unidades por jornada (el equivalente a un dolar). Lo cierto es que si no cuentas con acceso a sitios privilegiados, ganarse un dólar diario recogiendo materia prima resulta una tarea bien difícil.

Por último quiero hablar de una iniciativa de reciclaje hogareño que yo practico y está al alcance de cualquiera. Consiste en separar los restos de comida y otros desechos orgánicos (que llegan a constituir el 60% de la basura) y luego ponerlos a descomponer en un sitio alejado de las ratas: puede ser un hueco en la tierra o una bolsa de nylon colgada en un garaje.

Al cabo de los meses obtienes un abono exquisito para las plantas del jardín o las del huerto familiar. Y si la crisis energética arrecia esta sencilla técnica podría ser de inestimable ayuda.

Hasta aquí mi reflexión de hoy.

 

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


13 thoughts on “Pensando sobre el reciclaje en Cuba

  • el 20 mayo, 2013 a las 8:28 am
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    Bueno, ya hay al menos un chino con plata dispuesto a convertir en centros de arte algunos centrales abandonados.

  • el 20 mayo, 2013 a las 7:09 am
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    Pues de eso se trata. De que la gente vaya buscando alternativas. Hace rato que el Estado no puede con todo lo que supone una sociedad. Si el asunto del reciclaje se toma en serio en Cuba, ya verás cuánta gente progresa, cuánto se beneficia la economía y cuántos problemas se le resuelven a una gran parte de los que necesitan deshacerse de cosas para ellos inservibles, que otros sabrán aprovechar. La colega que le menciono a Erasmo se ponía de acuerdo con otros en el vecindario para entregarle todas las basuras a este recogedor. O sea, negocio redondo: todos salen ganando

  • el 19 mayo, 2013 a las 11:57 am
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    Sin duda, el plástico está acabando con los mares. En el Pacífico el problema es ya bien grande con enormes bultos de basura de plástico a la vez que la microbasura plástica ya se ha detectado en peces y moluscos.
    En el Atlántico no es tan grave el problema puesto que la población es menor que en Asia, pero fuera de las costas de EEUU ya se han notado bultos de plástico que las corrientes marinas mueven de un lado a otro.
    En la costa norte de Cuba, sobre todo en la cayería, recala bastante basura y no se sabe de dónde. Un posible culpable sea el turismo de cruceros. No estoy bien seguro de ello pero me parece que es una práctica no muy poco común arrojar al mar desperdicios.
    También aquí falta mucho por hacer. Yo le quitaría presupuesto al ejército y se lo daría a Guardafronteras para que se dedicaran a cazar a los violadores ambientales también. La ley va a haber que afilarla tarde o temprano. No sé si llegar hasta el estilo de Singapur pero algo radical va a haber que hacer. Las penas deben ser bien severas para que duela mucho cometer una infracción. Es la única manera de atacar el problema a corto plazo. A largo plazo sería educando a la gente con menos política y más conciencia medioambiental.

  • el 19 mayo, 2013 a las 10:33 am
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    ” la principal amenaza es el plástico.”

    No lo dudo. He visto que ahora los supermercados están promoviendo que tengas tu bolsa de tela, la jaba tradicional de toda la vida, reutilizable.

    Pues tengo uno, cercano, que ha ido más allá. Declaró un día de cada mes donde no van a regalar bolsitas plásticas, las cubalse. Ese día, te traes tu jaba o te llevas los mandados en la mano.

    He visto otro que te hace un descuento en la compra si no tomas la jabita plástica.

  • el 19 mayo, 2013 a las 10:25 am
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    Yo me inclino más a que no les interesa potenciarlo.
    El reciclaje es un negocio de muchos negociantes chiquitos, que sumados mueven mucho dinero.
    El gobierno cubano solo se quiere meter en negocios grandes.
    Si quisieran, la mejor forma sería hacer de facilitador, enseñarle a la gente, crear la logística, conseguir compradores para que pequeños empresarios cubanos recolecten, clasifiquen y vendan los residuos.

    OJO: Hay mucho hierro en los ciento y pico de ingenios cubanos desbaratados, que son dinero pa´ya si se le vende a los chinos.

  • el 19 mayo, 2013 a las 10:20 am
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    Y no es el único caso, Isidro.
    Más o menos por el 2005 yo conocí a un joven que te limpiaba los criaderos de gallinas. Por ese tiempo yo criaba gallinas, que las vendía muy bien por ser “orgánicas”, o sea, gallina criolla criada en el patio alimentada con lombriz de tierra y sin vacunas ni vitaminas.
    Ese joven, me vino a ofrecer que me limpiaba el área de cría cada semana. Venía en un triciclo. La limpieza consistía en recoger toda la mierda de gallina y lavarme los gallineros. Se llevaba el desperdicio.
    A mi me convenía porque es un trabajo cansón y hay que hacerlo para que las gallinas no se enfermen.
    Pues bien, ese joven se llevaba la mierda de las gallinas y de alguna manera se la vendía a agricultores que lo usaban como abono.
    La última vez que lo vi ya tenía un camioncito y dos ayudantes. Me contó que ahora la vende ya compostada y empacada, en bolsas de 5 libras.

  • el 19 mayo, 2013 a las 3:58 am
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    Erasmo, muchas gracias por centrar tu atención en el tema. Yo lucho mucho con la gente en Cuba, no riñendo, sino tratando de enseñarles eso mismo: el reciclaje doméstico.
    Como bien señala 100% [email protected], este método de tratar los residuos orgánicos se llama compost y es altamente utilizado aquí en Suecia, país frío donde muchas casas tienen un contenedor donde se ponen los residuos de comida, incluidos los alimentos cocinados y con grasa. Algo que es bastante subestimado en Cuba son los cascarones de huevos.
    Pasando de ahí al reciclaje industrial: en Cuba está casi todo por hacer. La legislación debe ser ajustada rápidamente para proteger el medio y evitar que Cuba se convierta en el paradero de residuos como lo son varios países de África.
    Es cierto que los acumuladores de autos los vemos por carreteras contaminando con plomo. Sin embargo, a mi juicio, la principal amenaza es el plástico. Basta ver campos, ríos y playas contaminados con esta peste que son las botellas y vasos plásticos. Una prohibición con severas multas (incluidos los turistas por supuesto) ayudaría a diezmar a los que lleven esos recipientes a las orillas de un río o una playa. Los ingresos deberían dedicarse a limpiar las áreas contaminadas. ¿Qué hacer con el plástico recolectado? Pues, enviarlo a centrales que lo trituran y lo hacen pellets para luego ser incinerado. Esa energía es aprovechada para generar vapor que a su vez se aprovecha en generadores para convertirlo en energía eléctrica. El camino es largo pero hay opciones. Con voluntad se resuelve casi todo. Luego hay que tener cifras fidedignas que nos permitan saber adónde van todos los ingresos que el país percibe. El resto es distribuirlos con cordura.

  • el 19 mayo, 2013 a las 3:56 am
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    Esto del reciclaje necesita inversiones que el gobierno cubano no tiene o no se si les interesa por ejemplo, aqui en Suecia todo se recicla cada x nr de viviendas tienen un local con todo tipo de containers carton, papel, botellas transparentes o de color, plastico, metal y organico tambien para baterias y aparatos electricos y bombillas todo esto se recicla por cada persona cuando vamos a botar “la basura” hasta la gravilla que se esparce en invierno en las calles, aceras y caminos para ciclistas y peatones se recogen y se almacenan para volver a usarlas el proximo invierno para que esto funcione hay que crear una infraestructura gigante donde el estado tiene que dejar a privados invertir en eso, mientras en Cuba siga la mentalidad unica seguiremos viendo “buzos” hurgando en la basura para ganarse cuatro pesos con el riesgo de contagios de enfermedades.

  • el 19 mayo, 2013 a las 1:42 am
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    Erasmo, vas por buen camino con el tema de los eco-comentarios.

    Justo le estaba mostrando tu texto a una colega acá, y me cuenta de un vecino suyo, ex militar, que un buen día se vino a la capital tras licenciarse del ejército, para dedicarse a la recogida y clasificación de desperdicios. Al cabo de una década de esas operaciones, el susodicho se construyó una casa multiplantas para toda la familia en su provincia, además de pagar la universidad a su hija mayor y la escuela a los demás hijos (acá todo eso se paga). Y todo con basura. A ver si se puede lograr algo así la Isla (lo de vivir de la basura). Digo yo.

    Saludos y no dejes el tema

  • el 18 mayo, 2013 a las 11:15 pm
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    Lo ideal y más rápido es que sea húmedo, caliente y aerobico, pero ese es un método un poco trabajoso porque hay que estar al tanto de mantener el bulto húmedo, con ventilado etc. También podría ser anaerobio y frío, que aúnque demora más el proceso de descomposición, es menos trabajoso.

  • el 18 mayo, 2013 a las 12:56 pm
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    “Consiste en separar los restos de comida y otros desechos orgánicos (que llegan a constituir el 60% de la basura) y luego ponerlos a descomponer en un sitio alejado de las ratas: puede ser un hueco en la tierra o una bolsa de nylon colgada en un garaje.”

    Estás compostando. Ese abono se llama compost. Debes evitar los alimentos cocinados, los de origen animal y los que tengan grasas.

    Debe tener ventilación para que no se haga un proceso anaerobio. Puedes poner un tanque viejo directamente en la tierra, abriéndole huecos por los lados. Echas capa de desperdicios y capa de tierra. Humedecer cada cierto tiempo. Debe sentirse caliente. Siempre hay que sacar la capa más vieja, que es la de abajo.

    Es un abono buenísimo.

  • el 18 mayo, 2013 a las 9:19 am
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    Hola: hace poco me tocó atender un caso de una recicladora aquí en Chile. Yo actualmente trabajo en unos programas de intervención para generar microemprendimientos. Y bueno, resulta que esta sra. fue parte de un programa municipal para generar recicladores profesionales que consistió a grandes rasgos en una capacitación sobre la actividad, la entrega de unos triciclos, la formalización ante impuestos internos y la asignación y el compromiso de atender 100 casas en la recogida de basura. Ella capacita y genera un compromiso con los clientes que tiene asignados, pues les enseña como separar la basura y ellos a su vez, al saber que alguien con un rostro totalmente identificado va a pasar y vivir de ello, cumplen con separarla. El cambio en la vida de esta mujer fue increíble; desde poder vivir medianamente bien, hasta sindicalizarse y asistir a congresos de recicladores en otros lugares de Chile (de hecho, la primera vez que pudo hospedarse en un hotel, fue por eso). Pero sobre todo, se sentía orgullosísima y cuando le preguntabas qué hacía te decía enseguida que ella brindaba un servicio a la comunidad, y claro que sabía que era un servicio valiosísimo. Son pequeñas acciones, que no necesitan tanta inversión y que generan muchísimos beneficios.

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