Medicina indígena, empresas farmacéuticas y la madre de los tomates

Erasmo Calzadilla

HAVANA TIMES — Los indígenas de América atesoran un vasto conocimiento en la cura de enfermedades con plantas y sustancias de su entorno natural. Lo más interesante de tal práctica es que entiende y trata los padecimientos no como trastornos exclusivos del cuerpo o del alma, sino donde uno y otra se amalgaman.

Una dolencia no se resuelve con meros brebajes, habría que involucrar una revisión más profunda del Ser. Al menos eso escuchado de místicos y filósofos.

Las grandes empresas farmacéuticas llevan siglos apropiándose de esta sabiduría y adaptándola (hasta donde es posible) al paradigma Occidental. No es que BAYER y compañía sean intrínsecamente malas, es el espíritu de los tiempos. Aportan un beneficio social, raspan una buena tajada  y como efecto secundario joden bastante.

En nuestro país

Descendiente de las indigenas.

En Cuba casi no quedan indígenas pero gracias al hermanamiento con Venezuela algo de la cultura milenaria americana viene goteando hacia la mayor de las Antillas.

Hace unos meses la fotógrafa y bloguera de Havana Times Caridad, anda por ese país a la recherche du temps perdu. Además de fanática al colorido de las marchas prochavistas Caridad es antropóloga por cuenta propia; y conociendo mi sed de nuevos (o viejos) paradigmas me ha obsequiado un precioso volumen sobre medicamentos y curaciones indígenas.

El libro acopia recetas y métodos practicados desde tiempos ancestrales por los habitantes “originales” del continente. Pongo un ejemplo.

Bosta enriquecida.

Para aliviar el asma

Una cucharada de los polvos de bosta (caca de res) bien molidos y cernidos se da en un vaso de agua por la mañana y noche para el asma y para el ahogo de los niños…

Tomada la bosta fresca y puesta en un lienzo para que se destile el líquido que contiene y exprimida luego suavemente, se toma medio vaso por la mañana y otro a la noche…

Esta medicina es eficacísima para el asma, las vómicas y demás enfermedades del pecho.

Creo que nuestra delicada constitución moderna y citadina no resiste ya semejantes curas pero si por casualidad usted se embulla no deje de visitar las próximas entradas donde  publicaremos el tratamiento complementario: La cura indígena de la parasitosis.

Ah por cierto, no veo amalgama de cuerpo y alma por ninguna parte. Será que me faltan los ojos para ver.
—–

Tengo sed para nuevas paradigmas.

Nota:

  • Havana Times no se responsabiliza por las consecuencias del consumo de caca.
  • El libro mencionado es Medicamentos Indígenas, y fue publicado en el 2007 por la Fundación Editorial el perro y la rana. Autor Gerónimo Pompa.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

7 thoughts on “Medicina indígena, empresas farmacéuticas y la madre de los tomates

  • Uhmmmm..chequea el Girasol….

  • Y los honguitos de la bosta de vaca… se recomienda incluirlos en el remedio? Yo lo haría gustoso, si me garantizas una “experiencia religiosa”… jejeje
    Me gustó mucho el post
    abrazos

  • quiero aclarar un error. Dice en el texto que en CubaCASI no quedan indígenas pero en realidad no queda ninguno. Sí descendientes que ya no viven como tal y están muy mezclados con el resto de los colores.

  • Va y prosperas con un puestecito del brejabe, sustituyendo al tradicional boticario por un renovado “bosticario”: ¡Vaya, tu bostica aquí!

  • Hola, Erasmito, te queda bien la plumita en la cabeza, jaja.
    Mira, ese libro fue publicado originalmente en el siglo 18, de más está decir que por un Occidental, así que la amalgama cuerpo-espíritu que estabas buscando ahí, no la encontrarás…al menos en esa edición. Por otra parte te confieso que aún no he tenido tiempo de leerlo, ni de llevar a la práctica ningún remedio, pero ýa que mencionas ese de la bosta de res recuerdo un remedio de los Campesinos Cubanos…(y vaya uno a saber de dónde salió), en el que bajan la fiebre y el asma con caquita de puerca recién parida. Creo que hay otros similares también por ahí. Quizá para la proxima acampada podamos dedicarnos a preguntar entre la gente de campo que, a estas alturas, con tan pocos suministros de medicamentos; deben haber retornado a muchas de sus curas ancestrales.
    Es muy cierto lo que dices de las grandes farmacéuticas internacionales, un gran porciento de sus medicamentos provienen de plantas y recetas de los originarios de sudamérica.
    (lo de la fanaticada a las manchas rojas, te lo perdono, qué le voy a hacer, ya sabes q el rojo es mi color preferido, y para los chinos el blaco es color de luto, de muerte, jajaja).
    espero el proximo post. Me reservé un libro muy interesante con un tema “similar”, “María Lionza”, ¿te dice algo el nombre de “maría?, es de aquí, del estado de Yaracuy…
    besos

  • Fortuna que no soy asmatica

  • jajajajajajajajaja. Qué va. Lo mío llega hasta el consumo de cocimiento de cáscaras de toronja. Lo demás…

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