El ballet y la danza en Cuba

Elio Delgado Legón

Foto: Ariel Cecilio Lemus, granma.cu

HAVANA TIMES – Del 28 de octubre al 6 de noviembre se celebró el XXVI Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, evento bienal de una gran convocatoria, al que asistieron compañías y primeras figuras de lo mejor de la danza clásica en el mundo.

La Compañía Cubana de Ballet, que cumplió el pasado 28 de octubre 70 años de fundada por Alicia y Fernando Alonso, se inició con el nombre de Ballet Alicia Alonso. Dos años más tarde fundaron la Academia Nacional de Ballet Alicia Alonso y en 1955 la compañía adoptó el nombre de Ballet de Cuba.

Hasta 1958 el movimiento del ballet en Cuba se limitaba al esfuerzo personal y el talento de Alicia y Fernando, pues el poco respaldo económico que recibía del Estado le fue retirado por la dictadura de Batista, por lo que Alicia decide trasladarse a Estados Unidos, a donde se lleva a los mejores alumnos de su academia para que no perdieran entrenamiento, y regresó a Cuba después del triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959.

En ese año se reorganiza la compañía, que adopta el nombre de Ballet Nacional de Cuba (BNC) y recibe todo el apoyo del Estado revolucionario para que pueda desarrollar su arte y mantener la academia en la que se formarían numerosos artistas de la danza, que han participado como invitados o trabajan como primeros bailarines en las más prestigiosas entidades de ballet del mundo.

En 1960 se realiza el Primer Festival de Ballet de La Habana, que se convertiría en uno de los eventos de mayor relieve mundial en ese arte. Posteriormente, en 1965, el BNC auspicia la creación del Ballet de Camagüey, segunda compañía profesional en el país, la cual ha adquirido un desarrollo que la coloca casi al mismo nivel del Ballet Nacional de Cuba.

Los primeros bailarines formados íntegramente en las escuelas de arte creadas por la Revolución se graduaron en 1968, y desde entonces no se ha detenido la formación de los artistas de la danza, pues en cualquier parte del país donde exista un niño o una niña con vocación, encuentra inmediatamente las vías para hacer realidad sus sueños, sin que le cueste un solo centavo.

En cada una funcionan talleres en los que encuentran cauce para su aptitud niños y niñas, que según van creciendo van desarrollando su virtuosismo y al ser adultos pueden ser primeros bailarines o formar parte del cuerpo de baile de la compañía.

La Escuela Cubana de Ballet ha ganado tanto prestigio a nivel mundial, que actualmente, en las principales agrupaciones del mundo ofrecen su arte bailarines cubanos, muchos de los cuales asisten a los festivales del ballet de La Habana y declaran su orgullo de ser representantes, en el país donde están, de la escuela cubana, que tiene sus características que la identifican y que hacen que muchas compañías del mundo prefieran tenerlos en sus elencos.

Pero en Cuba no solo existen las dos compañías de ballet mencionadas, otras se dedican a la danza contemporánea, a la danza española y a cuantos tipos de baile existen y cada una tiene sus propias academias y forman a su personal. Algunas de ellas también tienen fama mundial, como la de Irene Rodríguez, la de Lizt Alfonso, entre otras, y todas ponen el nombre de Cuba y su cultura en los lugares más altos y son aclamadas en los cuatro puntos cardinales del orbe.

Elio Delgado Legon

Elio Delgado Legón: Soy un cubano que ha vivido ya 80 años, que conoce bien la etapa anterior a la Revolución porque la sufrió en carne propia y en la ajena y a quien le duele que se escriban tantas calumnias sobre un gobierno que lucha a brazo partido para darnos una vida mejor, y si no lo ha podido hacer a plenitud es por tantos obstáculos que se le han puesto en el camino.

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One thought on “El ballet y la danza en Cuba

  • Ahora que varios de entre ellos han triunfado en ultramar, son bienvenidos siempre y cuando, y esto es importante, no tengan opiniones políticas críticas a la dictadura. Pero cuando se escaparon, la “Bruja Alonso” no tuvo contemplación a la hora de atacar a los jóvenes que abandonaban el cuerpo o dejaban plantadas las presentaciones cuando salían al exterior. Incluso los comparó con “papalotes” que se iban a volar sin cordel.
    Ocurrió en París, en 1966. Los 10 bailarines, todos homosexuales, ni siquiera pudieron esperar a la 2da función (sin importar que asistiera a ésta el primer ministro, Georges Pompidou, y Pierre Mesmer, su ministro de defensa), para pedir asilo político. Fue el “escándalo” más sonado en el mundo del ballet comunista después de la huida de Rudolf Nureyev, sucedida justo en París cinco años antes.
    Ella misma, La Alonso, cuando no quiso tener la “competencia” de Fernando, su ex-marido, y otras figuras que resaltaban por su arte y juventud lo envió a la dirección del Ballet de Camagüey (1975- 1992), que éste eleva y cohesiona, llevando a varios artistas desde La Habana a trabajar hasta aquella provincia oriental de la isla.
    La compañía ha tenido al menos 10 grandes primeros bailarines en ambos sexos, como Loipa Araújo, Aurora Bosch, Mirta Plá y Josefina Méndez, conocidas como “las cuatro joyas del ballet cubano”, y más tarde Rosario Suárez “Charín” y Jorge Esquivel, entre otros.
    De cualquier manera, Alicia Alonso, “ha sido la embajadora de la cultura política cubana a través del ballet”. Cabe destacar que el movimiento danzario en Cuba es un “apéndice del aparato cultural oficial”. Las figuras descontentas con la revolución, o disidentes dentro del BNC, son apartados o se ven forzados a buscar nuevos horizontes en el extranjero como exiliados.

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