Mis impresiones del VI Foro Social Cubano (I)

Dmitri Prieto

HAVANA TIMES — El 26 y 27 de mayo, la red Observatorio Crítico (OC) desde Cuba  organizó el VI Foro Social Cubano.

Soy uno de los iniciadores de esos eventos, que se hacen anualmente desde 2006. Queríamos desde el principio que fueran encuentros de personas, proyectos y colectivos cubanos que practican la autogestión e intervienen protagónicamente en la cultura, el pensamiento y la vida cotidiana de la gente.

Por eso, desde el año pasado asumimos el nombre de Foro Social, similar a los que existen en otros países, aunque en Cuba quizás las condiciones para tales congregaciones son bien distintas.

Intentamos siempre de que no sea el trabajo de un grupo de líderes o promotores, sino de la alianza de varios colectivos.

Esta vez, la convocatoria también la firmaron el grupo internacional de trabajo “Anticapitalismos y Sociabilidades Emergentes” (del académico Consejo Latino-Americano de Ciencias Sociales – CLACSO), la productora artística independiente Kende con K del barrio habanero de Alamar, y el Centro Comunitario del barrio de La Ceiba, donde ocurrió el evento.

Una característica del primer día de este VI Foro fue su animación en los momentos de transición por Yadira y Ernesto, del proyecto El Trencito, quienes enseñaron mediante juegos a reconocernos en la diversidad de caracteres, y ayudaron a descargar las tensiones del debate.

Este tipo de dinámicas participativas enseñan de que no sólo la discusión intelectual vale: fue una muestra de los esfuerzos que estos activistas hacen desde la práctica en sus comunidades.

Las primeras dos sesiones ocurrieron bajo el slogan general del evento: “@uto-organizar¿nos?” – que explicita la preocupación por la conectividad tecnológica (@) y el protagonismo desde la base, desde “nosotrxs.”

Harold Cardenas

Es el mismo símbolo de @ que OC llevó una vez al desfile del 1ro. de Mayo en habanera la Plaza de la Revolución.

Quienes organizamos el evento tratamos que en la primera parte del programa participaran activistas y promotores de proyectos auto-organizados, para poder tener un intercambio de experiencias sobre las dificultades y logros de esos esfuerzos en Cuba, y aprender entre todxs.

Ahora que se anuncia la retirada paulatina del Estado de diversos ámbitos de vida (mas “cuentapropismo”; menos bienes presupuestados…), la apuesta por la auto-organización podría al mismo tiempo ayudar a resolver problemas sociales y a generar entornos más libres para la gente.

Una decisión por votación democrática definió que primero cada participante hacía su presentación, y después ésta se discutía; para mí, fue algo desafortunado: atomizó la discusión e impidió quizás ver el bosque de lo que hoy es la auto-organización en Cuba detrás de los arboles de las propuestas específicas.

Pero también tuvieron razón los defensores de tal sistema, en que a cada ponente le tocaría la misma cuota del tiempo de debate, habiendo cierta “igualdad de oportunidades.”

Rompimos con Jorge Luis Alemán (Cátedra Haydée Santamaría) quien habló de los movimientos sociales en Latinoamérica. Siguió el proyecto Visitas de Alegría promovido por Mayda Gil e Idalis Quiñones -Universidad de Ciencias Informáticas- y protagonizado por sus estudiantes, quienes ayudar a las personas de más edad que viven separadas de sus familias.

La activista por los derechos de afrodescendientes Gisela Arandia habló sobre los “Desafíos organizativos de la población negra y las mujeres negras en Cuba.”

A partir de su ponencia, el debate comenzó a “aterrizar” enfáticamente en el ámbito de las desigualdades de oportunidades y representaciones entre cubanxs a partir del color de la piel, género, edad, opinión política o simplemente el lugar donde viven. Pienso que hay mucha gente que aún no se percata de esas desigualdades.

Mas “puntos sobre las íes” puso el activista LGBT Luis Rondón, abordando las complejidades de la visibilidad de la diversidad sexual en el ciberespacio cubano.

Y Alien García (revista BlackHat4All) concretó las insuficiencias de opciones de conectividad digital INTERNA en Cuba, independientes de la operatividad del misterioso cable submarino venezolano.

Su presentación sencillamente mostró qué cosas podría hacer cualquier habitante de Cuba si la nación diera oportunidades de conexión, mas allá de los exorbitantes precios por hora recientemente establecidos por el Ejecutivo.

Pero el debate más candente fue espoleado por Adolfo Cabrera y Míriam Real, promotores de los proyectos Talento Cubano, Garage 19 y Misceláneo, que han dado oportunidades impresionantes de acceso a internet, al multimedia y al audiovisual a decenas de artistas de las diversas provincias de Cuba…

Pienso que es justamente el tipo de esfuerzo que multiplica libertades para proyectos de pocos recursos. Como también las multiplica el muy visitado blog La Joven Cuba donde tres muchachos de la Universidad de Matanzas promueven sus ideas, dando también espacio a quienes discrepan, presentado por Harold Cárdenas.

Su presencia resultó muy polémica, sobre todo debido a lo controversial del reciente encuentro de blogueros realizado por ese proyecto en Matanzas, que generó una “declaración” que muchos estimamos oficialista y poco crítica. Pero Harold mostró no solo agilidad en el debate sino también apertura y respeto a quienes piensan distinto. Calidades que siguen haciendo mucha falta…

continuará…

 

Dimitri Prieto-Samsonov

Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.


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