Del regaño a la corrección

Danae Suárez

Los aires acondicionados ya son un adorno en sus casas.

Al parecer se ha pasado del regaño a la corrección al hacer oficial la medida de modificación de las tarifas eléctricas.  Un aburrido programa de la televisión cubana, emitido justo antes de la telenovela, para que todo el mundo lo viera, se hacia cargo cada semana de regañarnos por tener  luces encendidas, o en otros términos, de instruirnos sobre complicados y aburridos procesos de generación y gasto de electricidad, con  el objetivo de que el pueblo tomara conciencia de la necesidad del ahorro de energía.

La estrategia, de más está decir, no funcionó y el estado ha decidido tomar medidas correctivas que, según nota del Granma, solo afectarán al 5% del sector residencial.  Este sector contempla  a las personas que gastan más de 300 KWh al mes.  Es redundante pero necesario aclarar, como bien dice la cifra, que  la mayoría de los cubanos parecen no entrar dentro de este grupo y que la medida, solo afectará a personas con mayor cantidad de equipos, por consiguiente personas supuestamente de más ingresos.

Es un hecho indiscutible que un país con las carencias y limitaciones como el nuestro se tenga que valer de toda estrategia posible para reducir los gastos de la economía haciéndola al menos ligeramente más rentable, pero lo que resulta contradictorio es decidir esta nueva tarifa, luego de haber instrumentado tiempo atrás medidas que pertenecían a la llamada revolución energética y que prometían, luego de cambiar los equipos electrodomésticos altamente consumidores por otros mas eficientes, reducir los excesivos gastos que se generaban en electricidad, mientras cada ciudadano podría disfrutar de los nuevos equipos.

Sin embargo para muchas de las personas del  reparto residencial Miramar que probablemente se vean afectador por esta nueva tarifa, los aires acondicionados ya son un adorno en sus casas, pues el consumo de energía en invierno, con la tarifa actual ya sobrepasa los 250 Kwh, lo que genera un precio desmesurado a pagar y que por supuesto sus salarios no cubren; pues a pesar de los negocios de alquiler de viviendas y demás, que impera en este reparto, la mayoría de sus ciudadanos no son ricos, sino trabajadores del pueblo, cuyos ingresos no sobrepasan los 500 pesos al mes.  (300 Kwh equivale a más de 100 pesos cubanos, es decir el 20 % del salario medio)

Por otro lado se sigue cargando con el pesado fardo de pagar por estos equipos, que por cierto no son regalados, sino que son descontados de sus salarios mes por mes.  Si a esto añadimos la mala calidad de los mismos, que ha generado ya disgustos.  ¿Cuánto más ahora?

Danae Suarez

Danae Suárez: Siempre me he sentido en la responsabilidad de defender valores que son eternos y que por desgracia han quedado olvidados en un mundo que tiende más a la despersonalización del ser humano y ¿Qué mejor lugar que mi país para hacer la tarea que debería asumir cada ciudadano consciente? : Trabajar por una sociedad mejor. Nunca olvido la famosa frase de la Madre Teresa de Calcuta: “Todo lo que hacemos no es mas que una gota en el océano, pero si no lo hacemos, esa gota faltará para siempre” y yo, estoy comprometida -desde mi convicción- a que mi gota no falte.


4 thoughts on “Del regaño a la corrección

  • el 10 noviembre, 2010 a las 1:27 am
    Permalink

    Sigue el consejo de quien me antecedió en los comentarios: “ve al coney island, disfruta de los juegos mecánicos, si te es posible compra caramelos, endúlzate el momento y regresa a casa en cualquier guagua que no sobrepase el cupo máximo, llegando a tu hogar haz caso omiso de la boleta de energía y duerme plácidamente…” LO QUE ES NO TENER IDEA DE LO QUE SE HABLA. ESE TIPO DÁNDOTE CONSEJOS DESDE DISNEYLANDIA, VAYA MIERDA!!!

  • el 9 noviembre, 2010 a las 7:36 pm
    Permalink

    Acá le cuelgo un artículo muy interesante, aparecido en http://www.mejoraemocional.com/general/la-mentira/

    La mentira
    Artículo publicado por Merlina Meiler

    ¿Quién no dice una mentira de vez en cuando, para salirse con la suya? O para tapar algo que no queremos que se sepa. De hecho, me consultan muchas personas con esta temática. Mas cuando tejemos una maraña de mentiras y no sabemos cómo salir, nos vemos enredados en un problema serio. Y si quien desfigura los acontecimientos es otra persona, tal vez nos veamos inmersos en asuntos en los que no deseamos formar parte. Este es otro laberinto con salida.

    El tergiversar los hechos no es solamente una diferencia de mapas, con la que a menudo solemos toparnos al relacionarnos y comunicarnos con otras personas. Algunas personas mienten casi todo el tiempo. En muchos casos, descaradamente. Modifican sucesos, lugares, nombres, fechas. Lo peor de esta situación es que se creen sus propias mentiras. Inventan un mundo paralelo en el que imponen sus propias reglas. Creen que así todo está bajo su control.

    Al desenmascararlos, o tratar de hacerlo, sobreviene un gran enfrentamiento. “No recuerdo lo que me dices”. “Eso nunca sucedió, yo no pude haber hecho ese comentario”. “Las cosas son como yo digo, tú no tienes ni idea”. Pueden hasta ponerse violentos si los enfrentamos con los hechos tal como sucedieron. Sus relaciones personales sufren. Las laborales, también, ya que pierden credibilidad.

    Todos conocemos personas que mienten, ocultan o desfiguran la realidad. Si lo piensas detenidamente, en varias oportunidades tú mismo has apelado a este recurso para obtener algo que deseabas o para esquivar algo que no querías que sucediera. El problema se suscita cuando alguien no puede dejar de mentir, cree las cosas que inventa, se enfrenta a quienes desautorizan sus ideas y esto incide en su comportamiento cotidiano y en su interacción con los seres de su entorno.

    o creo que para algunas personas la mentira se transforma en algo que en cierto momento ya no pueden controlar. Han tergiversado la realidad, tantas veces, de una miríada de maneras diferentes, y hallan casi imposible dejar de hacerlo. Su necesidad de despegarse de lo que en verdad sucede es tan grande que apelan a cualquier recurso para guarecerse. Es un mecanismo de protección aprendido con los años. Al no poder enfrentarse a duras verdades que los entristecían, creaban otras basadas en su frondosa imaginación. Y esto se transformó en un hábito…

  • el 9 noviembre, 2010 a las 7:25 pm
    Permalink

    a raíz de este artículo, Google “Creerse sus propias mentiras”, y entre las cosas interesantes que aparecieron, en este sitio http://www.monografias.com/trabajos16/autoestima/autoestima.shtml, aparece el siguiente párrafo:

    VERDAD.

    El autoestimado siente respeto reverencial por la verdad, no la niega sino que la enfrenta y asume con sus consecuencias. Los hechos son los hechos, negarlos es un acto irresponsable que nos quita control sobre nuestra vida. Cuando se evade la verdad, comienza uno a creerse sus propias mentiras. No recuerdo quien fue la persona que dijo “no le temas tanto la verdad como para negarte a conocerla”.

    ¿Será que en este país se ha perdido la AUTOESTIMA como nación?

  • el 9 noviembre, 2010 a las 6:45 pm
    Permalink

    Estimada, he venido siguiendo sus artículos, y ciertamente transpiran una irritación muy grande, quisiera aconsejarle algo:
    En un país en donde impera UNA SOLA VOZ, en donde esa voz se ha creido ella misma las mentiras que dice( y como tal actúa), es casi imposible llenar el corazón de todos esos sentimientos, pues el desenlace es totalmente previsible: un infarto, o un derrame cerebral.

    Así que, llene sus pulmones de aire(inspirando paciencia), y vacielos(expirando esperanza) hasta que algo ocurra, que más tarde o más temprano esta masa de conciudadanos está llegando al estado crítico en donde dolorosamente elevarán un clamor general contra este estado de cosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *