Sabias palabras de un taxista

Por Ben Anson

Calle de San Pedro Sula

HAVANA TIMES – Me monté en un taxi viejo y destartalado, desde una parte de San Pedro Sula a otra, en una típica tarde caliente como un horno. Esta es una ciudad soleada … El conductor, de mediana edad, estaba tan maltratado como su vehículo oxidado y en ruinas. Sin embargo, cobró una tarifa justa, así que nos fuimos, sin que yo lo pensara mucho.

La conversación fue variada en nuestro viaje al centro comercial Galerías. Con sus historias de haber sido robado a punta de pistola, me mantuvo entretenido durante la mayor parte del viaje. Fue, entonces, antes de acercarse a la carretera principal que conduce al centro comercial, cuando comenzó a hablar de uno de sus hijos…

“Mi hijo se enojó cuando no quise ir a buscarlo a la estación policial. Hice que se quedara a pasar la noche, ya sabes, para darle una lección. Él estaba molestísimo… dijo que yo era un mal padre. Bueno, no lo mandé a estar jugando con esa mierda de pandillas. Eso lo llevó hasta la estación de policías.

“Les dije a todos mis hijos: escuchen, cuando lleguen a los 18 años estarán en el camino de convertirse en hombres. Soy su padre y los he honrado durante estos dieciocho años manteniéndolos, trabajando hasta los huesos, haciendo todo lo que tenía que hacer, para que no les faltara nada. Logré que todos estudiaran, hice todo lo mejor que pude…

“Me aseguré de que respetaran mis reglas mientras estuvieran bajo mi techo. Les enseñé a respetar, tener modales y a ser disciplinados, lo mejor que pude. Lo intenté más de lo que mi padre lo intentó conmigo. Hice lo que pensé que era correcto, incluso cuando estuve equivocado.

“Pero cuando tienes dieciocho, eres libre de hacer lo que quieras. No me interpondré en el camino de ustedes. No estaré allí para detenerlos. Nunca les enseñé a buscar problemas, a hacer estupideces, nunca les enseñé a ser ladrones y drogadictos, alcohólicos y vagabundos. Incluso, si fui duro con ustedes, siempre fue pensando en sus mejores intereses. Quería criar hombres, no cobardes. Quería preparar caballeros, no vagabundos.

“Por mucho que lo intentes con tus hijos, se rebelarán apenas tengan la posibilidad.

“Quizás ese sea su destino.

“Le dije a todos mis hijos: lo que no aprendieron en la casa, lo aprenderán en la calle.

“La calle los va a enseñar … jaja, oh, sí, les enseñará…

“Y no crean que la calle es tan indulgente como yo. No crean que la calle se preocupa por ustedes.

“La calle los matará si la dejan. Siempre hay alguien más loco o temerario que tú. Si quieren andar viviendo la vida irresponsable, acepten las consecuencias.

“Todos sabemos lo que vendrá.

“Recuerdo que fui a recoger a mi hijo al día siguiente a la estación, después de dejarlo pasar la noche allí. Al verlo, casi me quedé sin aliento por lo asustado que se veía. Me permitieron subir a la celda para hablar con él. Llegó corriendo. No creo que hubiera dormido en absoluto. Allí había también algunos otros delincuentes.

“No me enojé. Ni siquiera me miraba a los ojos.

“Lo único que le dije fue: la vida es dura, ¿verdad hijo?”

“Sí, papá…”

“¿Quieres que se ponga más dura?”

“No, papá …”

“Si te saco de aquí, ¿vas a comportarte?”

“Sí, te lo prometo…”

“Te prometo – ¿qué?”

“Te lo prometo, señor”.

“Está bien entonces.”

Yo sonreía mientras el taxista contaba sus experiencias. Nadie captura la vida mejor que un hondureño golpeado por la vida. Antes de separarnos, el taxista me dio un consejo:

“Escucha a todo aquel que sea mayor que tú. Nosotros hemos visto un par de cosas más que ustedes. Es lo que tus hijos no entenderán hasta que ellos mismos envejezcan”.

Lea más del diario de Ben Anson.

Ben Anson

"En el momento en que salgo (de un avión), noto que todo en mi cuerpo y en mi mente se reajusta para mí". Así lo comentó Gabriel García Márquez, cuando hablaba de su relación con el Caribe. Él sintió la conexión física y mental más fuerte posible con esta parte del mundo, y consideró que era "sepulcral" e inmensamente "peligroso" para él abandonar esa zona. Solo aquí "Gabo" se sintió "bien" con él mismo. Honduras hace eso conmigo -precisamente lo mismo que el Caribe hizo por Márquez. Una nación resplandeciente, pero problemática, de la que decididamente no he podido separarme desde 2014. Por lo tanto, trato de capturar su esencia a través de la palabra escrita.


2 thoughts on “Sabias palabras de un taxista

  • el 24 mayo, 2021 a las 2:34 pm
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    Un placer Pepe Pan.

  • el 22 mayo, 2021 a las 12:16 pm
    Permalink

    Gran lección de ese taxista. Gracias por compartir tus experiencias hondureñas, Ben.

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