La venida del Papa a Cuba: entre convites y silencios

“El Paaaapa, que vino a ver al otro Paaapa” -Vendedor de Periódicos, Parque de la Fraternidad, la Habana, enero de 1998.

Armando Chaguaceda

HAVANA TIMES, 22 mar — Hay veces que uno sopesa, con mayor cuidado, las consecuencias de sus palabras; sobre todo cuando estas pueden poner en riesgo amistades entrañables, a quienes se admira y respeta por sus valores y actitudes personales.

Así, la autocensura no siempre opera como resultado de una presión externa (pero internalizada) basada en el temor o el cálculo de interés, sino también como elección angustiosa que busca preservar afectos, en un mundo cada vez menos pródigo en amigos.

Pero hay ocasiones donde el silencio se parece demasiado a la hipocresía o la complicidad.

Las “tomas” de templos y los preparativos por la visita papal a Cuba han sido noticias en días pasados y me han generado difíciles intercambios con amigos católicos.

En el caso de las ocupaciones, no se trata de personas refugiadas por causa del Terrorismo de Estado – como solía suceder en Centroamérica cuando las guerras civiles de los 80- sino de una táctica desesperada para llamar la atención del máximo líder de la Iglesia Católica y de la Opinión Pública mundial ante la situación de la oposición en la isla.

Creo en lo personal que el recurso ha sido errado, no solo por lo cuestionable de ocupar – sin que estemos ante una situación limite que amenace la vida de los implicados y justifique su acción- un sitio dedicado a la espiritualidad y la Fe religiosas, sino por los saldos que estos hechos han dejado para la Iglesia y los opositores.

Aquella queda en deuda con el gobierno -cuyas fuerzas desalojaron los templos- y la oposición, expuesta ante la desinformada población como un “irrespetuoso provocador”.

Sin embargo, este affaire se suma a otros asuntos de mayor gravedad. La Iglesia ha dado en las últimas semanas una imagen de parcialidad tan favorable al gobierno que, de continuar inalterable (y ojalá me equivoque) dañará su legitimidad como actor autónomo y relevante en la política isleña.

Que la institución les diga a unos ciudadanos que no hay posibilidad para un encuentro dentro de la agenda del Papa y luego el Vaticano plantee que este se reuniría con Fidel aunque ello no esté planificado es un error: no se puede decir que no hay chance en la agenda para unos y declararla abierta para otros.

Como tampoco se puede fraguar un acuerdo donde se garantice el derecho e integridad personal de las Damas de Blanco –cuya lucha uno puede respetar sin identificarse ideológicamente con ella-  a sus misas y caminatas… y que ese acuerdo se incumpla cada vez que le da la gana al estado sin que la institución garante, la Iglesia, diga algo concreto y relevante.

En lo cuanto al papel de la Iglesia como actor mediador y humanitario en Cuba mantengo mi postura: siempre habrá que apoyar lo que disminuya el sufrimiento ajeno y abra canales de comunicación en medio de situaciones de conflicto.

El aporte eclesial –y en especial el de los laicos católicos- ha sido relevante para animar la mejor revista de análisis de coyuntura (http://espaciolaical.org/) producida en la isla, publicación abierta a miradas (incluidas las de izquierda) desterradas por los medios oficiales.

Sólo insisto en algo que he mencionado otras veces, en público y privado: que la Iglesia bien podría mirar a la sociedad toda (y no solo al estado) como interlocutor respetable, más allá de las convocatorias evangelizadoras y su loable prédica de reconciliación.

Por parte de las autoridades me parece demasiado impostado el discurso de “amor y respeto” al Sumo Pontífice, en un estado no confesional donde su elite dirigente – que padece la fobia a lo autónomo y lo diverso- parece abandonar velozmente y por puro cálculo el discurso de la laicidad, con convocatorias dirigidas a la población y los militantes partidistas.

Llama la atención la presencia forzada, en número y estilo, de temas religiosos (ver http://www.granma.cubaweb.cu/2012/03/12/nacional/artic06.html y http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2012-03-17/patria-y-fe/) en una prensa normalmente refractaria a esos asuntos.  También los gastos de recursos para la visita papal en un país donde las palabras austeridad y eficiencia se hacen cada vez más presente en los discursos oficiales y los bolsillos de la empobrecida ciudadanía.

También parece excesiva la renovada insistencia en promover una ideología nacionalista a secas- ajena a los aportes bicentenarios del socialismo y liberalismo cubanos- donde la Virgen de la Caridad o el Padre Varela ocuparán, de seguir el curso de los acontecimientos,  un sitio protagónico dentro de nuestro rico, diverso y plural panteón de mártires y próceres.

Algo que excedería a la íntima veneración de la Patrona por amplias capas de la población y el justo respeto a la magna obra del presbítero criollo.

Conviene recordar que en Cuba el catolicismo no es “LA” cultura o religión nacionales (y con ello tampoco sus valores sobre la familia, la sexualidad o el matrimonio son los dominantes) pues hay mucho protestantismo, algún islamismo y judaísmo, y hasta quedamos algunos ateos persistentes en peligro de extinción.

Pero, sobre todo, hay mucha religiosidad de origen africano y anclaje comunitario, la misma que es sistemáticamente ignorada y discriminada por las estructuras religiosas más jerárquicas y estructuradas, y cuyos practicantes suelen ser -en buena medida- los perdedores actuales o potenciales de las reformas económicas en curso.

Lo que sucede se parece cada vez más a una mala telenovela de realpolitik, donde se intercambian sonrisas, desaires y galanteos. Mientras,los asuntos reales se van cocinando -y  arreglando- entre élites: políticos y militares de la isla, eclesiales de la isla y el Vaticano, políticas y empresariales del exilio. La gente común- como yo, mi familia y amigos –tenemos poco que esperar.

 

Armando Chaguaceda

Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político.....soy de una generación inclasificable, que recogió los logros, frustraciones y promesas de la Revolución Cubana...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.

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7 thoughts on “La venida del Papa a Cuba: entre convites y silencios

  • Sr. Chaguaceda: lo primero que me llama la atencion de su extenso articulo son las citas, muy bien escogidas para apoyar los puntos que desarrolla. Es demasiado obvia su intencion. He leido sus articulos en Cuba Encuentro y es a no dudar su posicion desde la izquierda, no la izquierda carnivora esa de los narcorevolucionarios de las FARC o del ELN y menos de los Zapatistas mexcanos que por cierto no aparecen ni en los centros espirituales.
    Su izquierda me recuerda a la de Regis Debray cuyo recuerdo en “Revolucion en la Revolucion” que parece haberse esfumado en el tiempo del olvido.
    Para terminar una cosa, una pregunta. Cree Ud. sinceramente que el “socialismo cubano o castrista” como quiera Ud. a bien llamarlo tiene una esperanza de reciclarse de sobrevivir? Casi afirmaria en su nombre que SI. y ahora con la ayuda de Dios remataria.
    Ud. sabe tanto o mas bien que yo que la revolucion de 1959 nunca ha usado el socialismo, todo ha sido una triquinuela ideologica. La revolucion castrista es la continuacion de una dictadura militar, la de Fulgencio Batista y Zaldivar. Claques, esta de milicos arribistas, la otra de lumpen proletarios disfrazados de redentores que a pesar de estar dirigidos por un abogado que presupone cierta inteligencia y de origen burgues pero con educacion jesuitica decidio cambiar todo a imagen y semejanza de las misiones jesuitas con los indios guaranies en las selvas del Paraguay. Busquese en una videoteca “The Mission” actuada por Robert de Niro. Fue la ultima pelicula que vi en Cuba ya hace 22 anos o mas.
    Las ingenierias sociales fracasadas no pueden ser renovadas ni evolucionadas. Simplemente derruidas y sobre el terreno apisonado y nivelado construir otra pero no de utopias caprichosas. Ni de Maximos, ni de Minimos, ni de Cardenales ni de Papas, ni de vecinos poderosos ni de intelectuales ilusos.
    Muchas gracias.

  • Jajajaja…los cubanos somos una cultura que no se parece a ninguna, basta con leerlos a la oposición, se le llama mercenaria, tanto criollismo castroide, me abruma…por otro lado, a la clerecía vendida, se les llama reconciliadores, y que hablan un lenguaje de paz….con quién, con los opresores de hace 53 años. El Papa, opaca, y lo vi hoy con su sola presencia, el derroche de anacronismos y catastrofismo del orador que le antecedió. Su falsa inclinación, sus gestos deferentes, toda impostura. Y yo les digo, el Santo Padre, no satisfará con ninguna imprudencia, ni a un lado ni a otro, y mira que a mí en lo personal me gustaría. Esa escenografía, o mejor dicho, esa coreografía, no debe atormentar o hacer perder la perspectiva a nadie y menos a quienes tanto sufren, los que aun están en la Isla, aún les queda un ratito de Castrato, sin ayuda.Es visto, que el Cardenal, lo suyo ya logró. Las otras expresiones religiosas como la santería, que no me gustan nada, nadita, no tienen ni la estructura ni el poder, para avanzar en nada. Que nos queda, Una virtud teologal: la esperanza; el amor…”cuando el hambre entra por la puerta, el amor salta por la ventana”, la fe…la fe en cuba, es un ajiaco, una confusión, ni los católicos está preparados, bastó ver la misa de hoy, el Papa, no pudo continuar rezándola en latín, porque entre las estridencias de las rumbas, y el silencio, se desanimó.

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